Una reforma integral para reducir la informalidad

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Recientemente el presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), Mario Mongilardi, señaló que el Perú requiere de una reforma laboral profunda que incorpore a más trabajadores a la formalidad. No es la primera vez que se plantea esto desde el empresariado y se hace necesario tomar acciones concretas.

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El diagnóstico está claro: somos un país informal donde solo uno de cada cuatro trabajadores tiene seguro. La mayoría de las personas que laboran no cuentan con servicios de salud y cuando tengan edad de jubilación seguirán como empleados porque no tendrán derecho a una pensión debido a que cuentan con un puesto de trabajo  precario.

La tasa de desempleo en el país no es alta. No es un problema principal sobre el cual debamos tener mayor preocupación. El problema grave y preocupante está en la precariedad del empleo, el subempleo y el trabajo mal pagado que afecta a millones de trabajadores.

Es importante ponernos a pensar en cómo se puede resolver el problema de la informalidad. Debemos contar con un espacio para buscar consensos al respecto. Es necesaria una cruzada nacional para abordar los problemas de índole socio-laboral. Y no con reformas parciales sino mediante un proceso integral que aborde la problemática con objetivos claros.

El presidente de la República debe convocar a los gremios empresariales y a las organizaciones de los empleadores para discutir en el marco del Consejo Nacional del Trabajo esta reforma integral y encontrar soluciones satisfactorias. Debemos proponernos reducir progresivamente el número de trabajadores sin seguro.  Más que la CTS, lo clave y urgente es que los trabajadores y sus familias estén asegurados.



La tasa de desempleo en el país no es alta. No es un problema principal sobre el cual debamos tener mayor preocupación. El problema grave y preocupante está en la precariedad del empleo.

Propuestas concretas

Entre las medidas que el gobierno puede tomar en cuenta se encuentran:

a) En el caso del seguro de los trabajadores más jóvenes, el Estado podría asumirlo temporalmente. Así no sería un sobrecosto laboral para las empresas formales.

b) Debe haber incentivos económicos para las empresas que se formalicen. Se podría ofrecer créditos blandos y ayuda económica. No debemos pensar en reducción de impuestos que finalmente afectan la recaudación fiscal.

c) No se debe permitir el acceso a créditos blandos de Cofide a las empresas que no aporten a EsSalud.

d) Retirar de la lista de proveedores del Estado a las empresas que no pagan a EsSalud o a Sunafil. Es correcto que haya una cuota de compras a las Mypes en las adquisiciones de las entidades públicas, pero también los funcionarios del Estado deben verificar que esos proveedores tengan a sus trabajadores en planilla.

e) Proveer de asistencia técnica a las micro y pequeñas empresas para que sean más productivas y eficientes.

Como se puede apreciar, se trata de políticas que van por el lado de incentivos comerciales, productivos y económicos y no de reducir derechos laborales.

¿Qué otras medidas podrían tomarse para estimular la formalidad laboral?

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