Un paciente llamado Perú: todavía es posible salvarlo

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Si queremos pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es fundamental que abordemos y resolvamos temas clave como la educación y la salud. Justamente, en este último sector padecemos muchos problemas de gestión, carencias, ausencia de políticas coherentes, etc. Pero todavía estamos a tiempo para corregir y mejorar.

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Al comenzar la actual gestión gubernamental llamó la atención que no se incluyeran temas de salud en el pedido de facultades legislativas. Si bien se propusieron algunas normas en las semanas posteriores, las mismas fueron rechazadas por el Congreso al no incluirse desde el inicio.

También resultaron llamativas otras normas que por la premura ponen en riesgo la salud de la población, como el tema del INEN y el manejo del cáncer en el país. Nos preguntamos: ¿en qué quedó el Plan Esperanza? Otro caso es la categorización de establecimientos de salud a cargo de SuSalud como ente en segunda instancia con opinión vinculante para garantizar la calidad de la prestación de salud a nivel nacional. Sobre este último tema hicimos oportunamente una seria advertencia.



Salir de esta situación no implica necesariamente reemplazar cabezas, ni desechar todo de la gestión anterior.

Antes de las elecciones presidenciales ESAN organizó un foro en el que participaron los responsables de los planes de salud de los diferentes partidos, incluido Peruanos por el Kambio. Las propuestas y estrategias planteadas fueron muy buenas. Pero cabe preguntarse: ¿en que quedaron todas ellas?

Desde el punto de vista de gestión

El actual gobierno generó gran expectativa por contar con equipos técnicos de gestión muy calificados. El presidente no tiene que saber al detalle sobre todos los temas nacionales, pero sí tiene responsabilidad en dos aspectos:

  • Llamar a los mejores y darles su apoyo.
  • Realizar evaluaciones con resultados concretos.

La evaluación debe hacerse por logros en objetivos de corto plazo y largo plazo, no por el número de actividades. Pero el sector salud no tiene objetivos claros ni una estrategia para lograrlos.

En el CADE 2016 se plantearon cuatro ejes sectoriales: valorización del personal de salud, atención primaria, mejora de abastecimiento de medicamentos e infraestructura. Pero se quedaron en buenos deseos y no hay avances en estos ejes. Al contrario: tenemos una huelga médica por un atraso en las remuneraciones; hospitales sin medicamentos ni material médico para cirugías; no se ha fortalecido la atención primaria ni la infraestructura y equipamiento de hospitales.

Indicadores y metas

Según cifras del INEI, en un año el porcentaje de anemia prácticamente se ha mantenido, ubicándose en más de 43 % en el ámbito nacional y regiones como Puno, Loreto y Pasco con 60 %. La desnutrición crónica en menores de cinco años supera el 13 % en todo el país. Por su parte, en lo que va de 2017, el Minsa señala que hay más  de 45 000 casos de dengue y la mortalidad supera los 40.

En los tres primeros meses del año, el tiempo promedio de programación de citas a nivel nacional es de 66 horas con 23 minutitos y el tiempo promedio de espera para ser atendido en un establecimiento de salud es de 47 minutos (Fuente: INEI).

Los indicadores no son alentadores. Lo lamentable es que, a pesar de haberse realizado actividades relacionadas a la anemia, fumigación, etc., no se han logrado los impactos buscados. Esto se explica por dos razones importantes:

1) No se ha planificado adecuadamente en dos aspectos: tiempo previo del plan y tener un buen plan. Las acciones improvisadas tienen como destino fallar.

2) El sector público en salud, para implementar un cambio o estrategia, camina a paso de tortuga; pareciera que no hay interés en mejorar.

Salir de esta situación no implica necesariamente reemplazar cabezas, ni desechar todo de la gestión anterior. Las cabezas deben cambiar de forma de pensar, hacer un buen diagnóstico y reenfocar la estrategia. Es necesario escoger un buen equipo para aplicar el mejor tratamiento y que tenga las herramientas necesarias.

Como dijo Albert Einstein: "si quieres que las cosas cambien, no sigas haciendo lo mismo". No hay que inventar la pólvora; hay experiencias exitosas en el país que deben repetirse, solo dos ejemplos: las asociaciones público privadas en Lima y la atención primaria comunitaria en Huancavelica. Estamos a tiempo.

¿Cuáles son las medidas que propondría usted en el marco de una nueva estrategia en el sector salud?

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