La inflación de la limonada y del ceviche

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La inflación en agosto registró un leve hipo temporal. Al dispararse el precio del limón y aumentar la tarifa del agua, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, la llamó "la inflación de la limonada". Pero luego vino el alza del pescado y se agregó "la inflación del ceviche". ¿Qué pasará el resto del año?

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El índice de Precios al Consumidor (IPC) de Lima Metropolitana aumentó 0.67 % en agosto. Se trata de la cifra mensual más alta desde marzo, que llevó a la inflación anualizada a 3.17 %, ubicándose por encima del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR) que es de 1 % a 3 %.

El resultado inflacionario de agosto se explicó principalmente por factores de oferta, como es el aumento de precios del limón (133 %) y del pescado (el bonito aumentó en 9.1 %). Otro elemento que contribuyó a la inflación fue el reajuste en las tarifas residenciales de agua (9.5 %).

La economía peruana afronta las consecuencias del impacto ocasionado por los fenómenos naturales como son los huaycos, que son de carácter temporal y estacional. Se le sumó además la especulación que se dio en el caso del limón. 



En agosto se ha presentado un pequeño hipo inflacionario que no se repetirá en lo que resta del año. De este modo, es de esperarse que hacia final del 2017 la inflación se ubique dentro del rango meta del BCR.

Es interesante recordar que en 2007 sucedió un fenómeno similar con el aumento del precio del maíz que disparó los precios del pan, pollo y otros componentes de la canasta de consumo. En aquel entonces surgió como sustituto el pan de harina de papa, pero las personas igual siguieron consumiendo pan de harina de trigo.

Lo que se viene

En agosto se ha presentado un pequeño hipo inflacionario que no se repetirá en lo que resta del año. De este modo, es de esperarse que hacia final del 2017 la inflación se ubique dentro del rango meta del BCR.

Es posible hacer esta previsión porque aún se puede observar una demanda desacelerada, que crece a un ritmo anualizado cercano al 3 %. Esta previsión ocasiona que los precios se mantengan deprimidos. Otros precios pueden dispararse pero no en forma generalizada porque no se experimentan crecimientos de la demanda a ritmos de 10 % como se dio en años anteriores. Debe considerarse además, que el tipo de cambio se mantiene bajo y en consecuencia el dólar no presionará los precios hacia el alza en los componentes importados de la canasta familiar.

Por el lado de la política monetaria del BCR, respecto a la posibilidad de una reducción de la tasa de referencia, si bien existe espacio para que ello se dé no se trata de una medida que ayude mucho en la reducción de la  inflación. Si se considera que el impacto de los precios del limón y el agua son sucesos no repetibles se puede esperar que la inflación se ubique en la parte alta del rango meta, es decir entre 2.7 % y 2.9 %, pero no por encima de ella.

¿Cree usted que la inflación terminará este año por debajo o encima del 3 %? ¿Por qué?

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