El Estado peruano se sube a la ola de confianza digital

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La gran confianza que las personas han puesto en las redes e información digital ha logrado reducir los tiempos en las operaciones. Si se toma en cuenta que el Estado se unió a esta ola de confianza resulta necesario plantearse ¿cómo fomentar la mejora en la atención a los usuarios y premiar la formalidad por medio del uso de sistemas digitales?

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Cuando una persona constituye una sociedad debe inscribirla en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) para lo cual debe cumplir con las formalidades establecidas en la Ley General de Sociedades y normas registrales. No obstante, al acudir ante la autoridad tributaria para solicitar el número de registro único de contribuyente esta  exige de nuevo documentos ya presentados en el primer procedimiento a fin de confirmar la veracidad, existencia y capacidad del solicitante.

Los mismos trámites engorrosos suceden cuando una sociedad desea solicitar una licencia de funcionamiento ante una municipalidad. Para que el pedido sea evaluado es necesario que se demuestre la existencia, capacidad del representante y confirmación de la voluntad del solicitante, entre otros documentos. Estos son dos casos del sobrecosto y demoras que trae la desconfianza en la sociedad, en este caso del Estado frente a los usuarios.



Si un usuario se encuentra registrado y activo en Sunat debería estarle permitido realizar otros procedimientos no sólo con la autoridad tributaria sino con otras entidades del Estado en línea.

La desconfianza por supuesto no solo viene desde el Estado, sino que también se genera entre usuarios en cualquier operación regular, sobre esto ya comentamos los beneficios de generar una sociedad de confianza. No obstante existen indicadores masivos que muestran una tendencia contraria. En la actualidad son muchas personas las que utilizan redes sociales como medio de comunicación e identificación. Los usuarios interactúan digitalmente incluso con mayor confianza que en el mundo real. Brindan información personal e incluso almacenan información en servidores digitales sin conocer las consecuencias de su vulneración ni saber ante quiénes tendrían que presentar un reclamo.

El Estado en el mundo digital

En la actualidad, esta confianza en los sistemas digitales fue adoptada por el Estado bajo la figura de su entidad fiscalizadora con mayor capacidad de supervisión, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat). Los usuarios de la entidad pueden realizar operaciones en línea por medio de la clave SOL, una identificación secreta que permite ser reconocido por sistemas informáticos. Así quedó atrás la necesidad de solicitar vigencias de poder, firmas legalizadas o documentos que ya fueron presentados.  

Por ello se propone que si un usuario se encuentra registrado y activo en Sunat debería estarle permitido realizar otros procedimientos no sólo con la autoridad tributaria sino con otras entidades del Estado en línea. La confianza en redes digitales debe ser explotada como un medio de simplificación de procedimientos administrativos.

Esta posibilidad permitiría beneficiar a quienes realicen actividades formales en el país bajo la supervisión de la autoridad tributaria utilizando la clave SOL. Con esta opción las entidades del Estado podrían ampliar el número de procedimientos en línea al acelerarlos y reducir costos al no tener que verificar los documentos más de una vez. Así también se reduciría la logística de tener volúmenes grandes de documentación.

Es sabido que el alto porcentaje de informalidad en el país es uno de los principales problemas para el desarrollo económico. Una opción innovadora podría ser entonces el fomento de beneficios para los participantes formales. Es momento de valerse de la confianza que se tiene en las redes como un medio de simplificación administrativa, ahorro de costos e incentivo para así acceder a la formalidad en el país y desarrollar la sociedad de confianza.   

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