Cuando los estudios de posgrado se convierten en commodities

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El desarrollo tecnológico no solo ha interconectado al mundo cada vez más sino que también ha uniformizado o estandarizado el conocimiento. Los estudios de posgrado no son ajenos a ello y es que se han ido convirtiendo en un símil de los commodities. Tales cambios han llevado a los profesionales a enfrentarse a la cuestión de ¿cómo diferenciarse del resto de personas que cuentan con estudios similares?

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El internet y el desarrollo tecnológico han sido las herramientas y razones fundamentales para que la educación mundial se transforme vertiginosamente en los últimos años. Bajo este contexto los estudiantes peruanos por ejemplo, incluidos los que se encuentran en mundo del posgrado, pueden acceder a casi la misma información que obtiene un colega de América del Norte o Asia, y es que el conocimiento se ha ido uniformizando o estandarizando. Si bien el acceso a la información puede en muchos aspectos ser positivo en otros vuelve al mercado mucho más competitivo. Por esta razón un profesional debe desarrollar aspectos que le permitan diferenciarse y triunfar.

¿Cómo afectaron estos cambios al Perú?

En las últimas décadas del siglo pasado, el Perú atravesó momentos muy difíciles como la inflación y el terrorismo, que ocasionaron que buena parte del capital productivo se perdiera. Las familias pasaban buena parte de su vida intentando resolver problemas de acceso al agua, energía eléctrica, entre otras. El capital humano estaba desocupado al registrarse mucho desempleo. Las empresas tenían entonces escasez de energía, agua o medios de transporte mientras que la oferta de mano de obra era excesiva. Este último factor de producción no ameritaba brindarle mayor dedicación, ya que no había falta del mismo. 



Buena parte de la formación debe centrarse en el ser humano, en que los alumnos se conozcan más, en que mejoren sustancialmente sus habilidades de comunicación, y que logren identificar sus fortalezas y debilidades.

En la actualidad el Perú logró solucionar en buena medida los problemas que enfrentaba en los años 80 y 90. La mejor infraestructura con la que cuenta el país sumada al avance tecnológico permitió que los profesionales peruanos, o buena parte de ellos, puedan acceder a la misma información a la que tiene acceso el resto de profesionales del mundo. De esta manera el conocimiento se logró uniformizar.

La pregunta ahora que se logró que el conocimiento se uniformice es, que hacer frente a esa situación. Y es que el hecho de que los profesionales manejen en cierta medida la misma información los termina por enfrentar a la necesidad de diferenciarse.

¿Cómo lograrlo?

Una primera respuesta es que se puede lograr diferenciarse al prestar atención a las habilidades personales y mejorarlas. Por ejemplo, se puede desarrollar la capacidad de escuchar, agudizar la curiosidad, trabajar en equipo y bajo presión, aceptar los retos con buena actitud y desarrollar el carácter para tomar decisiones pese a los temores naturales que uno puede tener. ¡Todos podremos saber lo mismo, pero pocos se animarán a asumir retos y tomar decisiones!

Asimismo, como consecuencia de la integración mundial, los profesionales deben tener una amplia cultura, conocer códigos internacionales e idiomas. Resulta importante comprender el nuevo orden nacional e internacional, así la geopolítica que ya no debe ser un área reservada únicamente para los interesados en política. Todos los profesionales deben conocer sobre estos temas para poder tener mayor probabilidad de éxito en los negocios.

Otro aspecto relevante es entender e interiorizar los problemas y retos que comprende el cambio climático. Hoy en día no se concibe a un profesional que no busque informarse sobre los cambios que se están dando en el planeta y los efectos que estos generan en el mundo empresarial. Si bien el cambio climático propone problemas a resolver genera también nuevas oportunidades que podrían ser perfectamente aprovechadas por quienes comprenden el nuevo contexto mundial.

Es por estos motivos que las universidades y especialmente las escuelas de negocios deben seguir formando profesionales con un alto nivel de conocimientos que ayuden a la resolución de problemas empresariales, no se debe retroceder en este empeño. Sin embargo, buena parte de la formación debe centrarse en el ser humano, en que los alumnos se conozcan más, en que mejoren sustancialmente sus habilidades de comunicación, y que logren identificar sus fortalezas y debilidades. Deben estar preparados además para que su conocimiento implique un buen componente cultural que facilite la comprensión del contexto en el cual desarrollarán su vida profesional. 

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