¡Qué dilema! ¿Pocos lotes grandes o muchos lotes pequeños?

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El dilema de tener pocos lotes grandes o muchos lotes pequeños no es nuevo. La primera referencia en relación al dilema tiene más de cien años. En 1915, Ford Whitman Harris desarrolló una fórmula que permitía encontrar el tamaño óptimo de una corrida de producción al tomar en cuenta los costos de ajustes de las máquinas y los costos de mantenimiento o acarreo del producto elaborado. Unos veinte años después, el consultor R.H. Wilson generalizó el trabajo de Harris para determinar el tamaño óptimo de los pedidos. Este fue aplicado principalmente a la gestión de materia prima.

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Cuando se necesita adquirir materia prima en una mediana industria es usual que surjan preguntas respecto a la cantidad y el tamaño de los lotes que se solicitarán. ¿Será conveniente pedir lotes grandes al proveedor, con lo cual la relación con él será esporádica, o será mejor adquirir pequeños lotes de manera frecuente? Optar por pocos lotes grandes tiene la ventaja de que el costo anual fijo de relación con el proveedor será menor pues los intercambios serán poco frecuentes. Así también, los costos anuales de tenencia de inventario aumentarán porque este en promedio será grande. Por otro lado, manejar pequeños lotes trae consecuencias contrarias. Los costos de manejar inventarios se reducirán, pero los de la relación entre el cliente y el proveedor aumentarán al intensificarse los intercambios.

Japón y la optimización del espacio

Uno de los problemas más importantes que enfrenta Japón es la utilización del espacio. La densidad poblacional del país es tres veces mayor que la europea, y unas doce veces más que las de Estados Unidos y Venezuela, que presentan densidades similares. Por esta razón no es de extrañar que Japón sea la cuna de iniciativas para optimizar el poco espacio disponible y para gestionar con eficiencia los inventarios que toda actividad productiva y comercial genera.



El ahorro que se logra cuando se evita la manipulación de grandes lotes puede ser en ambientes muy competitivos la clave para ofrecer precios atractivos al consumidor.

Mucho se habló de la productividad japonesa sostenida a base de la tecnología sin embargo, gran parte de sus aportes a las buenas prácticas de gestión empresarial no están basados en métodos complejos sino en la aplicación de sencillas estrategias de sentido común. Los japoneses fueron los primeros en utilizar con eficacia el espacio. Lo hicieron de manera sencilla y sin cálculos complicados.

¿Cómo lo lograron?

Para hacer un adecuado uso del espacio, los japoneses demarcaron  una zona en la que se podía acumular la producción de una estación de trabajo. Si la zona se llenaba, la estación de trabajo se paralizaba aunque se dispusiera de materia prima, personal y otros recursos para proseguir con las labores. El objetivo era equilibrar de la manera más precisa las capacidades de las diferentes estaciones de trabajo de una línea de producción o de ensamblaje. De lo contrario, se acumularían de manera innecesaria inventarios en algunas partes del proceso.

Esta estrategia, una de las muchas que integraron lo que se conoció originalmente como "sistema de producción de Toyota", por haber sido esta empresa la impulsora de estas ideas, dio origen al enfoque "justo a tiempo", la "teoría de restricciones" y lo que hoy se conoce como pensamiento esbelto o "lean thinking".

Muchos lotes pequeños

Los enfoques japoneses apuntan al manejo de muchos lotes pequeños para evitar las acumulaciones innecesarias de inventario. En algunos casos, los lotes óptimos que provienen de un proveedor son tan reducidos que son consumidos en pocas horas por la estación de trabajo correspondiente. Este modo de operar requiere establecer relaciones estrechas entre los proveedores y los clientes que trabajan por medio de un esquema de integración vertical virtual.

Estas contribuciones que son aplicadas en la actualidad por empresas manufactureras y de servicios de todo el mundo propiciaron que el intercambio de bienes se hiciera en lotes cada vez más pequeños. Esto permite minimizar el desperdicio asociado con la gestión de grandes lotes que ocupan espacio, generan pérdidas por merma, inseguridad u oportunidades financieras desaprovechadas. La gestión de muchos lotes pequeños exige que los actores de las redes de suministros estén estrechamente coordinados. El ahorro que se logra cuando se evita la manipulación de grandes lotes puede ser en ambientes muy competitivos la clave para ofrecer precios atractivos al consumidor.

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