Digitalizando a Mam@

user-pic

La llegada de internet y la rapidéz con que la que la tecnología se desarrolla es fascinante. No solo los jóvenes se han visto inmersos en un mundo tecnológico sino que cada vez son más las personas mayores que han aprendido a convivir con la modernidad. Estos cambios nos lleva inevitablemente a cuestionarnos como es que nos vamos adaptando a los tiempos en los que vivimos.

1500x844_mama_digital.jpg

Normalmente utilizo mis fines de semana para visitar a mi madre de 72 años en Pueblo Libre. Ella vive sola desde hace seis años y poco a poco aprendió a convivir con la modernidad y tecnología. No solo cuenta con un Smartphone sino que también utiliza diversas aplicaciones como Facebook donde ya tiene más de 200 amigos.

Asi también, con un click por Facetime mi madre le envía a mi hermana, que vive muy lejos, la receta de cocina más difícil para que la prepare en su casa de Hamburgo (Alemania) y pueda así deslumbrar a sus temerosos invitados.  

Hoy me comentó que en sus reuniones con amigas, quizá en el rosario semanal, escuchó que ellas hablaban de series y películas de Netflix. Llena de curiosidad me solicitó que descargue la aplicación de su teléfono, o en todo caso, le indicara dónde tenía que comprarla porque le encantaría tenerla como opción de diversión y para poder comentar lo que ve en las reuniones con sus amigas. 

 



Hace siete años a lo mucho respondía el teléfono inalámbrico y con dificultad, los tiempos cambian más rápido de lo que creemos y las tecnologías avanzan y tenemos que ir al mismo ritmo.

Pero la relación entre la tecnología y mi mamá no es solo esa. Ella también me cuenta que con el WhatsApp ya no tiene que salir a comprar a la bodega, solo basta con enviar un mensaje para que el bodeguero, quién también utiliza esta tecnología, reciba el encargo del producto solicitado y a los pocos minutos se lo despacha a domicilio. Esto ocurre con varos de sus vendedores cercanos. Mi madre me dice "Para que ir a un supermercado si puedo llamarlos a ellos". Y no solo usa el WhatsApp para comprar productos sino que tiene varios grupos con títulos novedosos con los que contacta con diferentes tipos de amigos. Así hay nombres divertidos, "La promoción del Santa Rosa", "Las vecinas de Pueblo Libre", "Mis hijos", "La familia Bresani", etc. Igualmente, ya aprendió a solicitar sus taxis desde UBER o EasyTaxi. "Hay para escoger hijo, me recogen en la puerta de la casa", me dice mi madre, completamente digitalizada al menos con lo justo y necesario para las rutinas propias de su edad. 

Análisis de un caso

Entre todos estos ejemplos mencionados, nos concentraremos en uno de ellos para analizarlo a mayor profundidad, el caso seleccionado será el del bodeguero de la cuadra. Persona dedicada al eterno negocio de vender productos de primera necesidad para todos los amas o amos de casa olvidadizos, gestores de compras de último minuto, los clientes que realizan el mercado diario o, por último, a los que se le pueden dar crédito "sin intereses" hasta la quincena o fines de mes, el comprador escoge, ¡valor agregado del servicio le dicen!. 

¿Qué hace que el bodeguero piense en expandir el negocio de delivery?, ¿cómo planea captar más clientes?, ¿qué estrategia utilizó?, ¿cómo convence a clientes de tercera edad en usar la tecnología a favor de la compra de productos? Quizá sin darse cuenta utilizó lo que muchos marketeros proponen por estos tiempos con respecto a la transformación digital de los negocios. No solo de empresas grandes, sino también se incluye a los negocios muy pequeños que mantienen su nicho de mercado cautivo y esto gracias a la variedad de elementos que proponen con su rústico, económico pero efectivo canal virtual. O tiene duda de que con una foto de la fruta del día enviada por WhatsApp a todos los clientes, ¿no los convencería de una comprar inmediata?

La práctica se une a la teoría

A continuación expondré algo de teoría y revisaré la entrevista que le realizaron al estadounidense Richard Dennis con respecto a la plataforma Qype. Coincidimos en tres puntos que fueron utilizados por el bodeguero. 

  1. Involucramiento de los clientes: Es decir, captarlos, enumerarlos, mantenerlos activos y atentos a través de una plataforma gratuita, ya sea WhatsApp o Facebook, con la promesa de mantener la conexión entre el vendedor y el comprador. Un ejemplo claro es cuando llega ala tienda la fruta dulce y madura, lista para el consumo y el bodeguero opta por fotografiarla y enviar la foto a su gran base de datos, es decir a sus vecinos. El balance entre el precio y rapidéz influyen en la decisión de de venta y compra. El costo de la distribución de la publicidad, foto de la fruta, es cero. ¿Algún mega o supermercado lo hace?, ¿alguien duda del éxito de la gestión?.
  2. Compartir experiencias: Mostrar los resultados de las ventas, promociones actuales además de mantener a los clientes felices, activos, engreírlos constantemente. Se les puede enviar recetas del día, listas de nuevos productos, ofertas por hora o algún anuncio de problemas en el vecindario, etc. No logra ser un vocero comunal, pero al menos un negocio conocido entre los clientes del vecindario, mantiendo a las personas al tanto de lo que sucede alrededor de la zona. 
  3. Introducir tecnologías digitales sencillas: Esto se puede lograr al costumizar el servicio y buscar un cambio positivo en beneficio del cliente. Así como también al demostrarle los ahorros que se generan, las cualidaes y virtudes del servicio y sobre todo, el alto nivel de comunicación entre el vendedor y el consumidor final, que en nuestra opinión es la base de la sostenibilidad del negocio. 

Es importante tomar en cuenta que solo detallamos uno de los pocos servicios que brinda el bodeguero a través de un solo canal. Aún hay camino para desarrollar distintos canales y emprendimientos en beneficio de los consumidores.

Que no quede la mayor duda de que en la próxima visita a mi madre, ella ya tendrá una cuenta de Instagram, algún periódico virtual de lectura rápida, recetas de cocina antaño por Google o lo que más le encanta y apasiona: escuchar los videos de Paul Anka por YouTube. Hace siete años a lo mucho respondía el teléfono inalámbrico y con dificultad, los tiempos cambian más rápido de lo que creemos y las tecnologías avanzan y tenemos que ir al mismo ritmo, ¿tenemos opción?

Auspicios