Cómo salir del pasado: las lecciones que nos deja el fútbol

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Detrás de la inmensa alegría de ver a Jefferson Farfán recibir la pelota de Christian Cueva y fusilar al portero neozelandés Stefan Marinovic, y de la rápida reacción de Christian Ramos que decretó el 2-0 definitivo, se esconde una historia con altos y bajos que nos demuestra que siempre es posible el cambio. Nada nos impide ser felices, lo que pasó con la selección peruana y continúa pasando, es un ejemplo maravilloso de lo que se puede lograr en otros campos de nuestra vida.

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Fuente: Andina

Los grandes resultados no son casualidad, en el caso de la selección peruana se tomaron decisiones importantes que marcaron la diferencia, cómo la nueva gestión al mando de la Federación Peruana de Fútbol (FPF). Así cómo también la designación de Juan Carlos Oblitas como gerente deportivo, que contrató al entrenador argentino Ricardo Gareca, además de la formación de un comando técnico con especialistas en diversas áreas que apoyaron a los futbolistas.

En resumen, la probabilidad de obtener los mejores resultados se maximizan cuando toda la estructura está bien organizada, los objetivos son claros y la motivación proviene de las instancias superiores. Eso ocurrió con el fútbol peruano.

Aún con todas estas características, el camino no fue fácil y hubo que subsanar errores y enmendar rumbos. A continuación se analizará lo ocurrido desde la perspectiva de Ricardo Gareca. 



Conmueve apreciar a un hombre como Oblitas, que en estos momentos de gloria cede el protagonismo a sus jugadores y cuerpo técnico.

La labor de Gareca

El entrenador argentino recibió toda la confianza de sus superiores. El respaldo no solo fue de palabra sino que se comprobó desde el inicio del proceso. Pese a que Perú empezó mal las eliminatorias, sin puntos en las primeras dos fechas y con solo cuatro puntos en las primeras siete fechas, se confió en Gareca, se le dio aire para que demuestre su valor.

En las once fechas restantes Perú logró 19 puntos que sumados a los tres puntos que fueron devueltos por el juego con Bolivia llevaron a la selección al repechaje. Este fue el resultado de la importancia de confiar en la gente, de ser tolerantes y de brindar las herramientas necesarias a quién se encuentre a cargo.

Decisiones que hicieron historia

Gareca tuvo que tomar decisiones importantes al dejar de convocar a jugadores de peso histórico que no estaban rindiendo. No vaciló en llamar a jugadores poco conocidos y darles la oportunidad de jugar en partidos decisivos. Aldo Corzo, Miguel Araujo, Andy Polo, Wilder Cartagena y Anderson Santa María son ejemplos que evidencian la decisión de Gareca. Ese fue también el caso de Adrián Zela, un defensor casi olvidado del club Deportivo Municipal, quien recibió minutos en el partido más importante de Perú en las últimas tres décadas.

Otra característica destacable del argentino fue el modo en que defendió a sus jugadores y confió en ellos, pese a que algunos tuvieron un mal rendimiento en las eliminatorias. Ese fue el caso del arquero Carlos Cáceda, quien cometió un terrible error que significó el descuento de Bolivia ante Perú por las Eliminatorias Rusia 2018.  Las críticas por su actuación fueron muy duras por lo que se pidió su salida del titularato, sin embargo Gareca lo mantuvo. Posteriormente, Cáceda tuvo una destacada actuación en el partido clave contra Ecuador en Quito. Cuando el líder confía en su gente y lo demuestra con hechos, se crea un compromiso de mayor nivel en el equipo y esa es otra enseñanza que la selección deja.

El rol de Oblitas

Si hoy se habla tan bien de Gareca y se tiene tanto por agradecerle, es importante no olvidar que fue Juan Carlos Oblitas quien fue tras él y lo convenció de trabajar en Perú pese que el argentino tenía una oferta económica más atractiva en Costa Rica. Conmueve apreciar a un hombre como Oblitas, que en estos momentos de gloria cede el protagonismo a sus jugadores y cuerpo técnico. ¿O alguien ha visto a Oblitas saltar en el gramado después del triunfo o en palacio de gobierno con el presidente? Ese protagonismo ausente es de verdaderos líderes que se hacen más grandes al hacer más grande a su gente. Esta clasificación dejó enseñanzas valiosas: la planificación, la humildad, la tolerancia, la confianza en la gente, el aprender de los errores, el trabajo en equipo y el empoderamiento.

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