El panorama tributario empresarial que depara el 2018

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Luego de terminar el año fiscal 2017, es oportuno hacer un análisis sobre la necesidad de plantear una modificación integral de la forma en que se está articulando el esquema de tributación empresarial. Esta necesidad de cambio surge debido a que en los últimos meses del año pasado los actores principales involucrados llegaron a un primer gran consenso: "existen regímenes tributarios vigentes que deberían ser eliminados".

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La premisa de que "existen regímenes tributarios vigentes que deberían ser eliminados" ha sido una posición concurrente por parte de la administración tributaria, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y de gremios empresariales privados. Sus máximos representantes se han pronunciado en favor de una revisión a fondo del modo en que se han configurado los regímenes tributarios de la renta empresarial peruana. 

Cabe mencionar que solo se criticó de manera muy severa la continuidad del Régimen Único Simplificado y del Régimen Especial de Renta cuando en la actualidad el Régimen MYPE Tributario, que estuvo vigente a partir de 2017 y fue creado por iniciativa del Ejecutivo, tampoco justifica del todo su existencia. A continuación se plantean algunos argumentos que sostienen lo argumentado previamente. 

Luego de haberse reducido de cinco a solo dos categorías el Régimen Único Simplificado para que puedan acogerse en 2017 solo aquellos contribuyentes que tengan ingresos mensuales no mayores de 8 000 soles, el número de inscritos en este régimen en comparación a diciembre de 2016 se incrementó en 45 000. Esta cifra indicada que se trata de los mismos empresarios pero que pagan mucho menos.

Con respecto al Régimen Especial de Renta, este permite tributar en base a los ingresos (1.5 % de los mismos) y no en función a las utilidades obtenidas (ventas menos costos y gastos). Se trata de un sistema pernicioso debido a que los empresarios no tienen ninguna motivación intrínseca para comprar y contratar de manera formal y así sustentar correctamente los costos y gastos. Este régimen ocasionará que lo único que tengan en mente los contribuyentes sea comprar a los proveedores que ofrezcan menores costos sin importar si son formales o si les otorgan comprobantes de pago. 



La solución no pasa por eliminar los regímenes tributarios mencionados, sino en encontrar una alternativa integral que tome en cuenta las particularidades de las empresas privadas en el Perú.

Lo expuesto en el primer punto obedece a que en 2017 se trató de inducir a los contribuyentes del RUS a acogerse al nuevo Régimen MYPE Tributario en un intento de terminar de formalizarlos ¿Tuvo éxito ésta medida? 

Este no ha sido el único desacierto del régimen MYPE, el más importante fue que los contribuyentes que en su mayoría se acogieron fueron los que provenían del Régimen General (un promedio de 360 000 contribuyentes) los cuales individualmente tendrán un ahorro anual estimado de 11 846 soles. Esta medida impacta de manera negativa en los niveles de recaudación debido a que no se crearon mecanismos para evitar que esto suceda como  por ejemplo permitirles acogerse solo a los nuevos contribuyentes inscritos. 

Para terminar, dicho régimen tributario obliga a los contribuyentes a hacer pagos a cuenta de renta mensual con un porcentaje poco significativo del 1 % si sus ingresos no son mayores a 300 UIT al año, se aplica incluso un factor de ajuste del 0.8 en los demás casos, lo cual podría estar constituyendo una contingencia relevante al momento de la presentación de la Renta Anual 2017. 

Puntos críticos 

A pesar de todo lo argumentado queda claro que existen dos puntos críticos al momento de fomentar una reforma tributaria de esta envergadura: 

  1. En la actualidad nos encontramos en un contexto en el cuál el Legislativo podría otorgar facultades al Ejecutivo para que este pueda realizar una reforma tributaria tomando en cuenta que el actual gobierno emitió el 2016 112 Decretos Legislativos dónde uno de los grandes ejes fue el de reactivación económica. 
  2. Al ser medidas que contarán con un alto grado de desaprobación por parte de los pequeños y micro empresarios peruanos, las bancadas parlamentarias tendrán que pensarlo dos veces antes de plantear alguna ley al respecto dado que se trata de un tema que tendrá un gran impacto a corto plazo.

El sistema tributario nacional seguirá siendo el mismo si no se continúa con el debate de la problemática antes expuesta. La solución no pasa simplemente por eliminar los regímenes tributarios ante mencionados, sino en encontrar una alternativa integral que tome en cuenta las particularidades de las empresas privadas en el Perú. Características como por ejemplo: actividades que desarrollan, niveles de ingresos, grado de formalización, régimen tributario del cual provienen, número de trabajadores, ubicación geográfica, estacionalidades, entre otros  que permitan de esta manera conseguir un sistema de tributación más justo e inclusivo y que a la par permita luchar contra la informalidad. 

¿Qué otros factores considera usted que deberían evaluarse al momento de plantear una reforma tributaria en nuestro impuesto a la renta empresarial?

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