¿Una crisis en mi empresa? No es posible

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Apenas se identifiquen indicios de un conflicto en la organización, debemos intervenir para resolverlo de manera inmediata. De lo contrario, podría derivar en una crisis en expansión que afectará la reputación de la empresa.

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¿Cuántas veces hemos visto a una empresa o una persona ser golpeada por una crisis? Quizás pensamos que es difícil que esa situación nos pase a nosotros. ¿Pensamos que podríamos haber resuelto esa situación de una manera diferente a la que se solucionó? Estas y otras preguntas surgen cuando se analiza la crisis de comunicación, reputación o legitimidad, y se gestiona su solución. 

A continuación, presento algunas reflexiones. ¿Quién sabe lo que es una crisis o un conflicto? Y lo más importante, ¿qué diferencias hay entre crisis y conflicto? ¿Cómo pasamos de una a otra, y viceversa? 

Tómalo con seriedad

Al momento de gestionar una crisis, es primordial tener claro y constatar que estamos ante un problema real, no ante un conflicto o situación que no generará una pérdida real de poder, reputación o credibilidad. Ambas situaciones son reversibles entre sí. Una crisis se puede convertir en un conflicto, y viceversa. Todo dependerá de nuestra capacidad para, desde el inicio, mitigar los daños y las consecuencias. El equilibrio entre crisis y conflicto se encuentra en la capacidad de la organización o la persona para establecer mecanismos de control y actuar según cada situación.



El equilibrio entre crisis y conflicto se encuentra en nuestra capacidad para establecer mecanismos de control y actuar acorde con la situación.

Existen muchas teorías a la hora de definir la mejor forma de actuar ante una crisis: todo dependerá del contexto, las posibles consecuencias y el grado de responsabilidad ante la situación generada. Sin embargo, lo que sí debe estar claro para afrontarla es, como mínimo, poseer una metodología y los criterios definidos que nos permita seguir una hoja de ruta. 

Sin equipo no hay solución

Al margen de la coyuntura a la que nos enfrentemos, es necesario contar con un equipo profesional, con experiencia y capaz de mirar el escenario en perspectiva, a fin de mantener el control y la calma del grupo. Las acciones improvisadas, los errores inesperados y las decisiones sin fundamento tienen un coste a medio y largo plazos. Pueden provocar que la crisis se extienda o que, incluso, derive en otras.  

Aunque parezca obvio, es necesario ser conscientes de que el 80 % de las decisiones que tomamos para gestionar una crisis se ejecutan desde una perspectiva lógica, basada en la experiencia. El 20 % restante se efectúa desde el conocimiento de las particularidades de cada crisis. Es posible actuar sin conocimiento, pero la experiencia y la profesionalidad nos harán tomar decisiones lógicas, solo por el hecho de haberlas vivido y ejecutado de manera previa. Y usted, ¿qué estrategia seguiría para gestionar una posible crisis en su empresa?

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