¿Sin figuritas un fin de semana largo? Una mala práctica empresarial

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En el feriado por Semana Santa nadie pudo pegar una sola figurita en su álbum oficial del mundial. ¿Se trató de un inadecuado proceso logístico o una estrategia mal planteada? El resultado no favoreció a nadie: ni a la empresa ni al consumidor.

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En una nueva muestra de incapacidad empresarial, la semana pasada se produjo una escasez ficticia de un bien suntuario. Una estimación de la demanda incompetente y una desastrosa gestión de la cadena de distribución logística han conducido a la apertura de un mercado negro. Hay que entender que el productor original solo obtiene utilidad de la primera venta y no del mercado secundario. 

El problema de la especulación

En una sociedad acostumbrada a la informalidad, es fácil confundir la especulación con la creatividad. El problema se agudiza cuando el bien transado se puede subdividir y asignarle, aunque sea de forma falaz, un valor superior a una de las partes, incluso mayor al todo. Cuando el punto de venta final es un atomizado retail, sin comprobante de compra, no es siquiera posible pensar en algún tipo de control. La única herramienta que queda es la información completa y oportuna de parte del productor como una muestra de respeto hacia sus clientes. 

Permitir o promover que la cadena de distribución se aproveche y esquilme al cliente no es una buena práctica empresarial. El cliente también tiene una parte de responsabilidad. El mismo producto era ofrecido por ambulantes en la avenida Javier Prado al doble de su precio, a pesar de que el álbum oficial aún estaba en las tantas veces satanizadas cadenas de supermercado.



En una sociedad acostumbrada a la informalidad, es fácil confundir la especulación con la creatividad.

¿Estrategia de mercadeo?

El fundamento del libre mercado es la información y no la generación de escasez. Algunos argumentan que se trata de una estrategia de mercadeo orientada a crear demanda cuando aún faltan meses para que el producto caduque. Esperemos que no sea el caso, porque sería antiético. A los "estrategas" les haría bien recordar la oportunidad perdida: cuatro días feriados en los que la población tenía tiempo para comprar, intercambiar y volver a comprar hasta la saciedad. 

También se olvidaron de los veraneantes que, luego de agotar todas sus posibilidades de intercambio -no sé si Asia era un punto de venta-, regresaron el lunes para comprar un producto que no había en el mercado. ¿Cuánto han dejado de vender? Se vienen dos días no laborales más. Esperemos que esta lamentable situación no se vuelva a producir nunca más. 

Los consumidores tampoco deben entrar en pánico. Es mejor evitar caer en manos de los especuladores, así como los verdaderos hinchas deberían evitar comprar de reventa las entradas a los partidos. Cada uno juega como quiere, pero hay que pensar en qué pasará cuando tengan todos los ítems y falten semanas para el magno evento. Me refiero, por supuesto, a los autoadhesivos coleccionables de los equipos participantes al Mundial de Rusia. ¡Arriba, Perú!                   

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