Desarrollar software in-house o tercerizarlo: ¿Cuál le aporta más valor a mi organización?

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Aunque es posible generar un área interna que se encargue del desarrollo de los sistemas de información en nuestras empresas, esto les restará tiempo a nuestros colaboradores. Por el contrario, si el proceso se terceriza, será posible enfocarse en el core de nuestro negocio. ¿Entonces, cuál elegir?

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Cada vez son más las empresas que tercerizan el desarrollo de sus sistemas, en vez de hacerlo ellas mismas, porque entienden que deben enfocar toda su energía en su core business. Este mecanismo es utilizado por muchas organizaciones, en especial en ámbitos como contabilidad, ventas, recursos humanos, logística y, por supuesto, sistemas. Según las estadísticas, ocho de cada diez empresas en el Perú tercerizan algún tipo de servicio o área logrando ser 90 % más productivas. 

La tercerización, una primera opción

Conocida como subcontratación u outsourcing, la tercerización es la delegación o encargo de una o más actividades a otra empresa para que ésta realice un servicio u obra con sus propios recursos humanos. Así, la empresa que terceriza se despreocupa de la actividad para enfocarse en brindar un buen producto o servicio a sus clientes.

En el área de TI se suele contratar a empresas especializadas en desarrollo de software para delegarles la construcción del sistema. Este proceso debería ser una gran ventaja para el área, al permitirle enfocarse en resolver incidencias y dar soporte a los sistemas existentes en su propia organización. Sin embargo, existen algunas desventajas importantes que debemos tomar en cuenta.



El valor no radica en decidir si se desarrolla o se terceriza, ya que ambos permitirán obtener un producto. El verdadero valor radica en el aporte que el sistema le pueda dar a nuestra organización.

En primer lugar está el tema del costo, pues según la magnitud del proyecto o del tamaño de la empresa tercerizadora, subcontratar podría resultar más costoso. En segundo lugar, está la curva de aprendizaje, ya que por lo general tercerizar toma más tiempo ya que el proveedor tiene que aprender los procesos de la empresa, los cuales en muchos casos no están documentados ni formalizados. Adicionalmente y relacionado a esto, tercerizar implica dejar mucha información confidencial de la empresa en manos de terceros. Al contar con el apoyo de un externo, será necesario compartir la información de los procesos y la forma interna en que se trabaja dentro de la empresa. Aunque existen mecanismos de protección, como los acuerdos de confidencialidad, siempre hay las posibilidades de que alguna información relevante se filtre y llegue a la competencia, lo que provocaría la pérdida de la ventaja competitiva. No obstante, este problema también sucede con el personal que se va de la organización, por lo que no debería ser la preocupación más importante a tomar en cuenta.

Desarrollando el software en casa

La otra cara de la moneda es el desarrollo interno o in-house, el cual consiste en que la empresa desarrolla sus propios sistemas, con sus programadores y analistas. La ventaja más evidente de este enfoque es que la empresa conoce su negocio y sabe cómo funcionan las cosas. Como toda la información les pertenece, en teoría, deberían desarrollarlo más rápido, porque la curva de aprendizaje es nula, o casi nula, y no hay necesidad de capacitar a nadie.

Con esta opción también habrá un mejor manejo de los tiempos y costos, así como del personal encargado del proyecto. Por el contrario, en una subcontratación, la empresa externa define a su personal, calcula los tiempos y establece el costo total del proyecto. La desventaja principal del desarrollo in-house es que se tendría al personal ocupado en el proyecto, de manera parcial o total, y dedicaría menos tiempo a sus actividades regulares.

Si opta por un desarrollo in-house, la empresa debe garantizar una buena gestión del proyecto, con personal experimentado, comprometido y competente, así como una buena definición de roles y actividades. El equipo de desarrollo debe actuar como si fuera la empresa tercerizadora experta y funcionar tan bien como si se tercerizara el servicio. 

Una tercera alternativa es el enfoque mixto, es decir, una parte del proyecto lo ejecuta la empresa y el resto, el tercero. Un ejemplo de este enfoque se da cuando todo el análisis y la definición de requerimientos los realiza la empresa, y solo se contrata a la tercerizadora para la codificación del producto. Este esquema se usa con frecuencia con las consultoras y fábricas de software.

Más valor para las organizaciones

Si la compañía es lo suficientemente organizada y cuenta con el personal adecuado, podría generarse un área interna de desarrollo. No obstante, si esta actividad traerá más problemas que beneficios, tal vez sea más conveniente pensar en tercerizar, pero hay que elegir bien al proveedor. Este debe tener experiencia en su rubro y además debe ser capaz de aprender con rapidez nuestro negocio.

El valor no radica en decidir si desarrollar o tercerizar, porque ambos permitirán obtener un producto. El verdadero valor radica en que una vez construido el sistema, cuál es el uso que se le va a dar, cuáles son los beneficios que nos da, si nos aporta alguna ventaja competitiva, si realmente está alineado a nuestra organización, si permite reducir tiempos, si su información es confiable y en general, si es que nos ayuda a tomar mejores decisiones estratégicas. Ahí es donde radica el verdadero valor del sistema.

La pregunta que deberíamos hacerle a nuestras organizaciones es: ¿En este momento, nos conviene desarrollar, o tercerizar?

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