¿Cómo empezar una correcta relación de negocios?

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Luego de conocerse uno de los más grandes entramados de corrupción de la región, es importante reflexionar a mayor profundidad sobre las empresas con las que nos vinculamos al momento de hacer negocios. A continuación, algunos puntos importantes a tener en cuenta.

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Transcurridos algo más de dos años de haberse conocido uno de los escándalos de corrupción más grandes del que hayamos sido testigos, hemos podido reflexionar un poco más acerca de la importancia de saber con quienes nos relacionamos, y mucho más aún, en los negocios. Hemos visto como el mantener políticas relativamente laxas respecto a nuestras relaciones de negocios o, tan solo basarnos en el supuesto buen nombre, tradición o el prestigio, no han sido suficientes elementos de juicio para poder librarnos, no solo de un posible fracaso en un proyecto determinado, sino incluso llegar a poner en serios aprietos el valor de una marca y, con ello, poner en riesgo el trabajo y bienestar de cientos, quizá miles de personas y familias. 

La sociedad se ha visto seriamente afectada y sumergida en una gran crisis. La misma que trascendió al campo económico por no haber sido lo suficientemente diligentes y ácidos al momento de tamizar las relaciones de negocios. En este sentido, se hace más vigente que nunca considerar algunos criterios básicos que no deben soslayarse al momento de hacer un análisis prospectivo, serio y riguroso antes de emprender una asociación o relación de negocios, al adoptar un cliente, cerrar un trato o emprender un proyecto. Es por eso que propongo volver a los aspectos básicos y fundamentales de esta revisión previa y emplear una regla de decisión de 5 "R"s, como mínimo. 

Las 5 "R"s 

La primera "R", será la relacionada con el ranking. Este es entendido como la posición en que se ubica la contraparte en las principales listas, ya sea a nivel local o internacional y a través de la cuales cuan bien ubicado se encuentra en su país, sector o actividad en la que se desenvuelve. ¿Estará dentro de los primeros?, ¿dentro de los últimos?, ¿no figura en ningún ranking? Esta información puede dar un primer indicativo.



Solo al regresar a los fundamentos básicos y hacer un ejercicio exhaustivo y metódico de debida diligencia, previa a establecer una relación, es que podremos mitigar el riesgo de embarcarnos en un mal negocio.

La segunda "R" será la de rating, parecida a la anterior, pero algo más específica. Por rating se entiende la calificación que le asignó alguna o algunas agencias luego de realizar un análisis y evaluación, y otorgar una nota dentro de una escala. Con esta información fácilmente podremos saber con algún grado de certeza cómo es que los especialistas están categorizando a nuestra contraparte. 

La tercera "R" será la de los ratios o razones; aquella batería de indicadores que nos dan una aproximación del grado de desempeño que ha alcanzado la contraparte en cuanto a su nivel actual e histórico de solvencia, liquidez, eficiencia, rentabilidad, gestión, entre otros indicadores relevantes que nos van a brindar más información acerca de lo bien o mal gestionada que está la contraparte. 

La cuarta "R" será la de los resultados. Este punto puede darnos una buena idea de cuan sostenibles, racionales y explicables pueden ser los resultados económicos de nuestra contraparte. Es posible revisar si existen números que no se entienden o que no se condicen con el desempeño de una empresa en un determinado sector. En pocas palabras, nos van a dar una buena aproximación de cuan reales son los resultados obtenidos en el tiempo y si estos tienen sentido con lo que es razonable y aceptable en el sector en que se desenvuelve. 

Finalmente, la quinta "R, que es la de reputación. Se trata tal vez de una de las más importantes dada su naturaleza y significado. Actualmente existen muchas opciones para conocer de manera directa o indirecta algo más acerca de la buena o mala reputación de nuestra contraparte, entre estas se encuentran las redes sociales con su característica inmediatez de información. 

Como podemos observar, solo al regresar a los fundamentos básicos y hacer un ejercicio exhaustivo y metódico de debida diligencia, previa a establecer una relación, es que podremos mitigar el riesgo de embarcarnos en un mal negocio, un mal proyecto o incluso, poder evitar estar envueltos en posibles contingencias de orden legal que podría acarrearnos no solo problemas de orden económico, sino de destrucción de valor para nuestra empresa y nuestros grupos de interés, pues con una mala relación de negocio, al final todos nos vemos afectados, a la corta o a la larga. 

Revisemos el interior de nuestra empresa, a nivel de todos los grupos de trabajo así estaremos realmente haciendo un esfuerzo de prevención al momento de establecer las relaciones de negocio con nuestras futuras contrapartes. Como vemos, buena parte de los posibles resultados a futuro sí podrían estar en nuestras manos. 

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