La experiencia en la toma de decisiones

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¿Cuánto de intuición y de experiencia se requiere para tomar una decisión adecuada? Hoy las empresas apuestan por preparar a los colaboradores jóvenes más talentosos para que sepan tomar decisiones adecuadas. ¿Será suficiente?

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Henry Mintzberg y Frances Westley, docentes de la McGill University de Montreal, presentan una nueva forma de analizar la toma de decisiones. En una publicación de Harvard Deusto Business Review critican el modelo tradicional, al mencionar que la secuencia lógica del proceso (definir, diagnosticar y diseñar) no explica con claridad la elección final de los individuos. Señalan que cuando se trata de tomar decisiones, en muchas oportunidades, la prueba y error es lo que lleva a la decisión final o guía el camino de la decisión. 

El artículo menciona también la idea de "anarquía organizada", empleada por James March, profesor de Stanford. Él describe el proceso de toma de decisión como "recopilaciones de elecciones que buscan problemas, cuestiones y sentimientos que buscan momentos de decisión en los que puedan salir a la luz; soluciones que buscan problemas de los que puedan ser la respuesta, y personas que toman decisiones que buscan algo que hacer". El objetivo es señalar la importancia de entender el rol de la intuición en la toma de decisiones. 

Cómo ver las cosas

"Ver primero", como mencionan los autores, significa que las acciones son guiadas no solo por lo que observa, sino también por lo que se piensa. En este sentido, se propone una mirada distinta a la visión estratégica, como la capacidad de ser creativos en base a la intuición. La visión estratégica es crear pensando a futuro. No obstante, no hablamos solo de visión, sino también de estrategia. Es necesario recalcar la necesidad de una base sólida de experiencia.



La toma de decisiones tiene un proceso racional que empieza por entender el problema, definirlo y buscar alternativas. Su base es la experiencia.

El artículo también menciona una teoría de la psicología desarrollada por G. Wallas, quien menciona cuatro etapas de la creación: preparar, incubar, iluminar y verificar. Esto motiva a pensar en una manera distinta de tomar decisiones. Ahora las empresas enfrentan un cambio generacional en sus estructuras. Los altos cargos gerenciales son ocupados por personas de entre 45 a 60 años, profesionales con amplia experiencia laboral. 

Estos trabajadores, que han permanecido por varios años en la misma empresa, han ganado conocimiento y experiencia. Sin embargo, los millennials han emergido en los últimos años y su rápido ascenso a puestos de mayor responsabilidad es cada vez más común. En este sentido, un tema que preocupa a las compañías es su capacidad para la toma de decisiones. 

La toma de decisiones tiene un proceso racional que empieza por entender el problema, definirlo y buscar alternativas. Tiene base en la experiencia. En este sentido, las empresas deben entender que el nuevo grupo de trabajadores puede estar bien capacitado en las tres primeras fases, pero la experiencia es algo que involucra, en cierta medida, un trabajo por parte del individuo y de la organización. 

Desde la mirada del individuo, el background de conocimientos, la experiencia adquirida con el tiempo, o la observación de situaciones similares, genera una idea de cómo comportarse o qué tipo de decisiones se deben acatar. La presencia de la compañía y su cultura organizacional también juegan un rol determinante en la formación de la experiencia para tomar decisiones acertadas. Las organizaciones deben brindar códigos, políticas y procedimientos que guíen a los trabajadores en la toma de decisiones o en el camino de la correcta decisión. 

Desarrollo de los nuevos talentos

Las empresas deben procurar que los trabajadores más experimentados sean embajadores del conocimiento. Una especie de coaching o mentoring entre antiguas y nuevas generaciones permite el intercambio de conocimiento y brinda la oportunidad de aprender a través de la experiencia de otros. 

Muchas empresas entienden que las nuevas generaciones están encargadas de manejar el negocio en los próximos cinco o diez años, por lo que emplean programas de jóvenes líderes o padrinazgo entre los mejores trabajadores y directores de línea. Así se aseguran de que el nuevo talento reciba la información que necesita para aprender a tomar decisiones, no solo mediante la lógica de un esquema mental, sino a través de la experiencia de otros. 

No obstante, aún existe un problema que no ha sido resuelto en su totalidad: las generaciones antiguas son recelosas al compartir información. ¿Por qué enseñarle al chico nuevo todo lo que me costó aprender en el tiempo? ¿Están preparadas las empresas para cambiar sus modelos de capacitación y adecuarse a la necesidad de mentoring que los millenials demandan? Son algunos retos de la administración de recursos humanos que deberá enfrentar tarde o temprano. ¿Cómo se trabaja el mentoring en tu organización? Cuéntanos tu experiencia.

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