Primero el consumidor: una regla en la toma de decisiones

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La contaminación de alimentos por sustancias químicas presentes en los empaques obliga a las empresas del rubro a pensar en distintas formas de combatir este problema y, sobre todo, cuidar la salud de los consumidores.

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A lo largo de nuestra vida tomamos diferentes tipos de decisiones: unas importantes, otras rutinarias y algunas -tal vez- superfluas, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. En una empresa, esta actividad también es constante y afecta el macro y microentorno de distintas formas, así como a las personas que trabajan en él. Por ello, es importante manejar un código de ética en las actividades, aunque existen infinitas situaciones que no se presentan en el código y requieren un análisis ético. 

El problema de la migración

Este es el caso de algunas empresas que producen tintas de impresión para empaques de alimentos. La migración en embalaje alimentario es un problema real, pero no se le da la importancia debida y no se toman decisiones para contrarrestarla. Esta situación crece y hay una preocupación sobre qué medidas deben tomar las empresas, ya que este aspecto influye en la salud de las personas, por la trasmisión de enfermedades cancerígenas. 

Los migrantes son sustancias que se mueven de una capa impresa hacia los alimentos contenidos, por sus características químicas y tamaño molecular. La crisis ITX del 2005 alertó a la cadena de empaque de alimentos y las autoridades sobre el riesgo de contaminación -por los componentes de las tintas de impresión-. Algunos países consideraron que las necesidades del mercado implicaban una legislación más estricta respecto al empaque de alimentos y las normas específicas sobre tintas para embalaje. 

En el mundo vemos cambios hacia una legislación más armonizada respecto al empaque de alimentos, que busca su protección. Se imprime para presentación del producto y marketing, también para proporcionar información al consumidor final. En Perú, el Decreto Legislativo (DL) n.°1304 está relacionado con el etiquetado concerniente al contenido, ingredientes del alimento e información nutricional. Sin embargo, aún no existe una legislación específica respecto a tintas de impresión para empaque de alimentos. 

Situación en Perú

Soy ingeniera química y trabajo en una empresa de elaboración de tintas flexográficas. Una de las características que constaté en gerentes, directores o jefes es la toma racional de decisiones, aun más cuando es conveniente decidir cómo reducir costos para maximizar y hacer más rentable la empresa. Esto funciona y es habitual en el entorno de negocios, aunque pueden presentarse situaciones en que la toma de decisiones resulta errática, indecisa, vacilante, egocéntrica, oportunista o inexistente.



La migración en embalaje alimentario es un problema real, pero no se le da la importancia debida y no se toman decisiones para contrarrestarla.

A diario preparamos tintas para la industria de envases flexibles: usamos solventes, resinas, pigmentos y aditivos. Esta industria aún no está desarrollada en nuestro país, mientras que en otros se evalúa qué más se puede hacer para mejorar los productos ante la situación de responsabilidad en la toma de decisiones y la preocupación por el medio ambiente y las personas. 

Los esfuerzos de mi empresa para proporcionar las tintas más seguras van más allá de los requisitos legales. Nos comprometemos en cumplir plenamente con las guías de la Asociación Europea de Fabricantes de Tintas de Imprimir (Eupia), en especial con sus buenas prácticas de fabricación. Sin embargo, el rubro crece y con él surgen nuevas tecnologías, pero las legislaciones peruanas aún son incipientes respecto al uso de insumos para la elaboración de tintas. 

Nuestro país permite el uso de sustancias que en otros países están reguladas o prohibidas. Un ejemplo es el aspartame, edulcorante artificial muy usado en los restaurantes locales más prestigiosos. Un estudio del 2005 de la Fundación Ramazzini afirmó que ratas que recibieron dosis de aspartame equivalentes a las de los humanos podían desarrollar tumores. Al no existir regulaciones, esta situación se mantendrá como un círculo vicioso. 

En conclusión

Algunas personas comienzan un negocio sin tener buenas ideas y luego todo resulta ser un desastre, pero otras veces obtienes éxito. Si tienes ideas y capacidades para hacer algo, entonces hazlo y no mires atrás. Si tienes que ir contra la salud y la preservación del medio ambiente, me pregunto si nuestra sociedad está preparada para pensar en el código y el análisis ético para la toma de decisiones. 

Debemos prepararnos para reflexionar sobre qué es correcto, o no, y definir lo que nos diferenciará con nuestros clientes y competencia, así como nuestra visión y el aporte que haremos para mejorar y ver siempre hacia delante. Este es el mejor consejo que puedo dar: desafiar nuestros conocimientos especializados y utilizarlos para el beneficio y desarrollo de nuestra sociedad, no para su destrucción.

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