Los fantasmas del teletrabajo que debemos vencer

user-pic

Aunque el teletrabajo podría ser una buena opción en empresas de distintos rubros, aún existen ciertos temores que limitan su aplicación. Además, la legislación aún es precaria en la mayoría de países, incluido el Perú.

1500x844_teletrabajo.jpg

El teletrabajo es una modalidad de trabajo a distancia que puede resultar eficaz para centros de atención al cliente o negocios similares, donde no es necesario que todos los colaboradores trabajen en la misma oficina. Sin embargo, la vida del teletrabajador no es tan glamorosa como se piensa. Además de lidiar con la soledad y el estrés, existe una serie de temores por parte de trabajadores y empresas que son necesario conocer y superar para obtener resultados óptimos. 

¿Cuáles son estos miedos?

El primer temor consiste en que el teletrabajador no logre la misma eficiencia que al trabajar en una oficina. Por ejemplo, en un centro laboral, la organización brinda las herramientas para ejecutar de manera correcta cada actividad. También es posible realizar consultas rápidas a los colegas y hay más posibilidades de comentar los problemas. Al trabajar a distancia, el proceso de comunicación puede ser más lento y menos efectivo si no se dominan las herramientas colaborativas y no se hace una buena gestión de las llamadas y correos.



El teletrabajador puede efectuar esa labor desde casa, pero también en un parque, una cafetería al costado de sus clientes o, incluso, en ocasiones en la misma oficina.

El segundo temor es que la transmisión de conocimientos mediante las redes sociales, corporativas u otros canales digitales no sea tan eficaz como sí lo sería de forma presencial. Es cierto que ahora contamos con las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC), pero aun así los mensajes pueden perder eficacia, porque no todos los colaboradores terminan de leerlos y entenderlos de forma correcta. Hay conceptos que pueden resultar más complicados de escribir que de explicar en persona.

El tercer temor se refiere a la autogestión, un problema muy común cuando se teletrabaja solo, ya que no todos los colaboradores tienen la capacidad de gestionar y priorizar de manera efectiva su tiempo. Mientras que en la oficina se establecen horarios de trabajo, almuerzo, reuniones y otras actividades; en el trabajo a distancia el tiempo tiene otra dimensión y transcurre de forma distinta. Por ejemplo, puedes empezar a teletrabajar a las ocho de la mañana, pero eso no garantiza que a las tres de la tarde hayas completado tus tareas, debido a las frecuentes interrupciones del ámbito personal. 

En busca del perfil ideal

La especialización es una tendencia global entre los profesionales y en los próximos años conllevará a que un trabajador especializado pueda prestar sus servicios a múltiples empresas. En esa línea, el teletrabajo cobra mucho sentido, ya que permite trabajar desde casa, cafeterías u otros espacios. Sin embargo, tendrán que pasar largos años para saber si esta proyección se cumple. 

Hoy en día,   entre el 70 % y 80 % de teletrabajadores que solicita explícitamente este modelo laboral es por un problema personal. Sin embargo, el teletrabajador, tiene miedo de ser invisible para su empresa, que no se le considere en las entregas de reconocimientos y que pueda quedarse sin ayuda cuando tenga un problema. En tanto, los profesionales que no tienen ningún inconveniente personal aún prefieren el trabajo en oficina y tener una familia laboral que los apoye durante la jornada. 

Aunque el perfil del teletrabajador debe ser autónomo, con una personalidad fuerte y mucha autodisciplina; un problema con este ritmo de trabajo es que el colaborador puede perder el vínculo emocional con la empresa. En consecuencia, se desvinculará del equipo y considerará más rentable empezar a trabajar como un simple proveedor. 

Cómo impulsar el teletrabajo

En primer lugar, es importante que diferenciemos este concepto del trabajo en casa o homework, que consiste en realizar todos los procesos desde nuestro hogar. El teletrabajador puede efectuar esa labor desde casa, pero también en un parque, al costado de sus clientes o, incluso, en ocasiones en la misma oficina. 

La organización del tiempo es clave para un teletrabajo eficaz. Deben separarse los tiempos para el trabajo, el relajo y la familia. Si el colaborador tiene hijos, es importante explicarles cómo realiza su trabajo, que lo entiendan. También puede ser útil disponer de un cuarto o una zona de la casa como despacho, el cual ocupará solo durante su jornada laboral. Así, la familia y en particular los más pequeños, sabrán que no deben interrumpir. 

El teletrabajo parcial es ideal para mantener el vínculo emocional con la organización. Es cierto que se puede trabajar desde cualquier lugar, pero quizá existen ciertas tareas que convendría realizarlas en compañía de un equipo. Es un ritmo muy sano y motivador para el trabajador y el jefe, quienes pueden revisar juntos los objetivos logrados y tomar decisiones para hacer más efectivo el trabajo.  

Otro gran reto para el teletrabajo es el legislativo, ya que la normativa de la mayoría de los países respecto a esta modalidad de trabajo, hoy en día aún tiene muchas lagunas. Sin embargo, esta situación empieza a cambiar con la publicación de los Libros Blancos del Teletrabajo elaborados por grandes empresas de múltiples países que apuestan por este modelo laboral, donde se recogen experiencias y recomendaciones del sector empresarial. Queda un largo camino por delante, pero el primer paso está dado. ¿Has tenido la oportunidad de teletrabajar? ¿Cómo te fue? Cuéntanos tu experiencia.

Auspicios