¿Qué hago con mi "grati"?: alternativas y el costo de oportunidad

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La gratificación es un importante salvavidas para las deudas. Sin embargo, ésta puede resultar aún más provechosa con una buena planificación presupuestal y el buen manejo del costo de oportunidad.

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Siempre se sugiere hacer un presupuesto mensual para las finanzas personales, el que preferiblemente deberá incluir solo los ingresos básicos y regulares. Si, por otro lado, presupuestamos a un periodo anual, habría que incluir también tanto los gastos como los ingresos extraordinarios.

Es así como tendremos un mayor margen para decidir qué hacer con la "grati". Esto se logra porque, cuando incluimos los ingresos extraordinarios en el presupuesto base, las decisiones se pueden tomar por adelantado. En consecuencia, a la hora de recibir la "grati", poco o nada habrá para decidir y solo quedará ejecutar.



Con la "grati" puede pagarse una parte de las deudas acumuladas; sobre todo la de la tarjeta de crédito, que tiende a ser la más cara en tasas de interés.

Cuando se toma un crédito, muchas veces el concepto de la cuota toma mayor importancia que el de la tasa de interés, aunque ésta última determina la cuota en sí. Generalmente es recomendable tomar cuotas dobles, ya sea en préstamos vehiculares, personales, o en recompra de deuda, a menos que la cuota resulte muy elevada y toda la gratificación se destine a ella.  

De esta manera, el objetivo de la cuota doble será obtener una amortización acelerada del principal para reducir el monto pagado como interés, disminuyendo así las cuotas de los meses simples y, muy probablemente, la tasa de interés.

Otras alternativas

Aunque todos tenemos el derecho de gastar la "grati" como mejor nos parezca, sea total o parcialmente, vamos a explorar otras opciones. ¿Quién no ha llegado ajustado a fin de mes? En esa situación, con la "grati" puede pagarse una parte de las deudas acumuladas; sobre todo la de la tarjeta de crédito, que tiende a ser la más cara en tasas de interés.

También está la opción de pre-pagar parte de las otras deudas para reducir las cuotas y liberar flujo de caja a futuro. Alternativamente se puede guardar ese monto en una cuenta, para así pagar las próximas cuotas y quedarnos con un adicional disponible para emergencias.

El costo de oportunidad

El principio de costo de oportunidad recomienda empezar siempre con la deuda más cara y de mayor interés. Sin embargo, cuando la deuda se divide en cuotas -como ocurre con la mayoría-, las primeras abarcan mucho interés y muy poco de capital, mientras que las últimas incluyen casi todo el principal y muy poco de interés. Entonces, para tomar en cuenta el principio de costo de oportunidad, habrá que conocer cómo madura toda la deuda.

Cuando la deuda es reciente, en la mayoría de casos convendrá más pre-pagar. Como se explicó, esto reduce el principal y disminuye el interés a pagar a futuro. Si la deuda está a punto de extinguirse, este enfoque alternativo sugeriría pagar aquella que libera mayor flujo.

Por ejemplo, si tomamos la alternativa señalada dos párrafos atrás, en la que se ahorra el monto de las próximas seis cuotas en una cuenta de ahorros que casi no paga interés, ¿se estaría violando el principio de costo de oportunidad? No realmente. Lo que se hace, en realidad, es darle al disponible un valor muy alto. No importa que el interés recibido sea menor al que se ha de pagar en la cuota, porque se está ahorrando el monto total al disminuir el interés.      

Tomando en cuenta los consejos mencionados, corresponde hacer con cuidado estas operaciones. Explíquele bien a su acreedor financiero (banco, tarjeta de crédito) qué es lo que desea hacer exactamente, y pida una nueva simulación del cronograma de pagos. Si se equivoca en lo operativo, todos los cálculos serán inútiles.

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