¿Por qué se necesita un laboratorio de innovación en el sector público?

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Los laboratorios son espacios que podrían ampliar la visión del Gobierno central y mejorar la coordinación entre sus distintas carteras. Aquí podrían empezar a concretarse cambios profundos en beneficio de la ciudadanía.

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Durante muchos años se han considerado a las instituciones públicas como la antítesis de la innovación. Al ser únicos en su sector y no tener competencia, suelen dormirse en sus laureles mientras se deteriora su imagen. Comenzar a innovar no solo se trata de introducir nuevas tecnologías, sino de buscar cambios más profundos. A veces, incluso, se requiere de una transformación digital, cultural y organizacional en la empresa. 

Los rankings internacionales revelan el bajo nivel de innovación que persiste en el Perú. En el World Intellectual Property Organization (WIPO), se ubicó en el puesto 70 de 127 economías, en el 2017. En el World Economic Forum (WEF), se ubicó en el puesto 103 de 137 países. 

¿Por qué las entidades públicas no se arriesgan a innovar? 

Analicemos los principales factores: 

1. Limitaciones tecnológicas. Un problema del cual adoleceremos por los siguientes años, al no destinarse una fuerte inversión en desarrollo tecnológico.

2. Administración del riesgo. En el sector público, tomar riesgos es difícil y costoso. El fracaso de una política puede afectar a multitudes o impactar en las arcas del Estado.



3. Apoyo del liderazgo. El apoyo de líderes con capital político es clave, ya que habilita la asignación de recursos a actividades de innovación. Además, promueve la colaboración entre organismos y el intercambio de información.

4. Flexibilidad presupuestaria y de capital humano. Muchas tareas de innovación requieren disponibilidad de tiempo y dinero para ejecutar actividades adicionales al trabajo diario de la entidad. 

¿Cómo cambiar esta realidad?

Proponemos dos estrategias de innovación. La primera es implementar una metodología de gestión de la innovación en cada entidad pública. La segunda es crear un laboratorio de innovación que centralice la implementación de la innovación de todas las entidades del Estado. 

Al evaluar las estrategias, frente a los factores, y alineándolas a los objetivos del sector, seleccionaremos aquella que permita tener un mejor control, acercar el Gobierno a la ciudadanía, demostrar transparencia y difundir conocimiento. Para ello, el laboratorio debe cumplir con ciertas características particulares: 

a. Internalizar el riesgo de las innovaciones. El testeo puede resultar en fracasos inevitables de todo proceso de experimentación. Esta actividad ayuda a mitigar el riesgo.

b. Elaborar metodologías de experimentación. Se requiere una adopción rápida de proyectos piloto y evaluaciones de impacto.

La innovación en el sector público no es patrimonio exclusivo de los funcionarios del Estado. Su estrategia tiene tres focos centrales: los ciudadanos, los trabajadores del Estado y diversos actores que se desempeñan fuera del Estado.

c. Know how en tecnologías digitales y ciencia de datos. El laboratorio es una agencia de apoyo transversal, por lo que sus colaboradores deben estar especializados en estas áreas.

d. Personal multidisciplinario. El equipo debe tener miembros de diversas profesiones, con experiencia dentro y fuera del sector público. Así ampliarán la visión tradicional de la entidad y aumentarán sus niveles de comprensión sobre el resto de actores sociales.

e. Espacios de colaboración. El laboratorio debe articular diferentes carteras del Gobierno con actores del sector privado, ONG y entre ellas mismas. Así, reconceptualizarán problemas públicos desde enfoques integrales, con una visión holística para identificar causas de fondo, cocrear soluciones menos obstaculizadas por barreras sectoriales y movilizar las redes necesarias para implementar políticas públicas efectivas y sostenibles.

f. Involucrar voces ciudadanas en procesos de diseño de políticas públicas. Es vital la cocreación con el ciudadano para aprender de los usuarios y las poblaciones que son el objetivo de las políticas, como etapa inicial en su proceso de diseño.

g. Crear un ambiente de innovación en la administración pública. El trabajo de los laboratorios se enfoca en actividades de capacitación para funcionarios públicos, así como la investigación y difusión de metodologías de diseño, experimentación y cocreación.

h. Implementar Balanced Scorecard. Aquí se traduce la misión del laboratorio y sus objetivos principales en actividades concretas, así como sus lineamientos estratégicos, su implementación y su traducción en indicadores específicos. Pueden orientarse a generar un mejor posicionamiento y comunicación entre las diferentes entidades del sector público. 

La innovación estratégica es una tendencia en países vecinos que cumplen con las características descritas, lo que ha generado gran impacto en sus sociedades. Un ejemplo es Chile, cuyo laboratorio implementó el proyecto Cuentas Claras de Electricidad. En tanto, el laboratorio de Quito, en Ecuador, implementó el proyecto Rutas UIO para mejorar la congestión del transporte público. 

El laboratorio es un medio para cambiar la forma en la que las instituciones públicas toman decisiones y se relacionan con la nueva ciudadanía. Buscan restablecer la confianza pública y lograr mayor robustez democrática, así como un gobierno más eficiente y transparente en apoyo a los procesos de reforma estatal y modernización de servicios públicos. De implementarse el Laboratorio de Innovación, ¿el Gobierno peruano podría competir en innovación con otros países? Cuéntanos tu opinión.

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