Las decisiones gerenciales en tiempos de desaceleración económica

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En épocas de desaceleración, las empresas buscan mantener la generación de valor para sus accionistas y disminuir las pérdidas. Si estos períodos se prolongan, la toma de decisiones en la organización puede causar problemas relacionados con el factor humano.

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Durante los últimos tres años, el Perú sufrió problemas políticos y económicos que desaceleraron el crecimiento de la producción nacional. Las proyecciones alentadoras no se cumplieron, y la inversión pública y privada sufrió crisis en sectores como infraestructura, minería y energía. En este contexto, es importante la toma de decisiones en las empresas locales para salir adelante. 

El objetivo principal de toda empresa es generar valor a sus accionistas, ya sea aumentando las ventas o siendo más eficiente (menores costos). En épocas de desaceleración, es difícil para muchas empresas aumentar sus ventas, en especial para las de servicios. Los clientes que antes tercerizaban algunas operaciones, prefieren hacerlas para no incurrir en más gastos.



El líder de la organización debe tomar decisiones para asegurar la generación de valor de la empresa y que sea más eficiente.

Ante esta situación, compartiré algunos casos de toma de decisiones. Para ello, me basaré en los tres modelos de G. Allison: el Modelo de Política Racional (Modelo I), el Modelo de Proceso de Organización (Modelo II) y el Modelo de Política Burocrática (Modelo III). Estos se aplicarán en los diferentes niveles de una organización para analizar el impacto de cada uno. 

Líder de la organización

Es quien debe tomar las decisiones para asegurar la generación de valor de la empresa y ser más eficiente. Es posible lograr el objetivo con la aplicación del Modelo de Política Racional para identificar el problema. Las medidas deben evaluar la rentabilidad de las operaciones del cliente y descartar las que reducen valor, además de asegurar una cartera con márgenes positivos. 

Otros lineamientos para tomar cada decisión son evaluar la composición del costo de ventas y gastos operativos, así como identificar y reducir los que sean innecesarios. También debe agilizarse los proyectos para que demanden menos recursos y conseguir áreas más eficientes con menor número de personas. Además, es importante organizar comités de seguimiento para conocer los avances respectivos. 

Estos lineamientos serán delegados a los líderes de cada área de la empresa para que puedan ser trabajados al interior de estas. El Modelo I es usado porque toda la organización, en su conjunto, debe alinearse a lo acordado, sin importar áreas ni políticas que puedan ser modificadas en la búsqueda de cumplir los objetivos. 

Trabajo por áreas

En el nivel de los líderes de área suelen predominar más los Modelos II y III. Mediante el Modelo de Proceso de Organización se busca agilizar procesos, empleando equipos para identificar oportunidades de mejora y realizar los cambios respectivos. Cada área velará por el cumplimiento de sus procesos para no generar ineficiencias. Asimismo, se reducirán sus gastos y buscarán estar por debajo de lo presupuestado. 

Mediante el Modelo de Política Burocrática, cada área resaltará la relevancia de sus funciones con el equipo actual, además de indicar que la carga de sus funciones no ha disminuido. Se identificarán los errores de otras áreas para mostrar eficiencia y pasar la responsabilidad de los problemas. El área cumple sus objetivos al obviar los controles internos y se reducen las posibilidades de alta rotación de personal. 

Cambios en el rendimiento laboral

Los colaboradores son el eslabón más bajo de la pirámide y, si bien actúan bajo el Modelo II por las políticas y procesos de la organización, sus acciones suelen basarse en el Modelo III. Cada uno busca mantener su trabajo, ante la incertidumbre por la necesidad de reducir gastos, es decir, que la motivación es extrínseca. Realizarán sus funciones habituales y buscarán el reconocimiento de su labor. 

Cuando los puestos de trabajo empiecen a reducirse, surgirán tres posiciones. La primera es que los colaboradores busquen otras opciones laborales fuera de la organización. La empresa correrá el riesgo de perder elementos importantes y con proyección, ante la poca valoración y posibilidad de asegurarlos. Otro escenario es que los colaboradores se mantengan en sus puestos, poco motivados, a la espera del despido. 

La tercera posibilidad es que el personal, si bien se encuentra desmotivado, mantenga su puesto con sentido de responsabilidad y la esperanza de que pueda quedarse. Las decisiones de cada parte de la organización afectan al conjunto. Las motivaciones son distintas y se tiene un modelo predominante, según las responsabilidades. Lo ideal siempre será que todos salgan beneficiados: accionistas, empresa y empleados. ¿Qué recomendarías para una buena toma de decisiones? Déjanos tu opinión.

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