Cómo aportan las corazonadas en las estrategias corporativas

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En un mundo de negocios que evoluciona de forma vertiginosa, lo único que se mantiene constante es el cambio. ¿Cuánto influyen la incapacidad o el escaso esfuerzo de los ejecutivos en los sistemas de gestión?

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¿Qué entendemos por una corazonada? El Diccionario de la lengua española nos dice que se trata de un impulso espontáneo que mueve a una persona a ejecutar algo arriesgado y difícil. Lo siguiente es cuestionarnos si la formulación y diseño de una estrategia para la alta dirección encaja o no con esa definición. La respuesta es claramente positiva.

Intuición en las estrategias

Según Kaplan y Norton, los sistemas de gestión no fracasan por la incapacidad o el escaso esfuerzo de los altos ejecutivos, sino por las dificultades que experimentan al equilibrar las acciones entre la estrategia y las operaciones. Estudios realizados durante los últimos 25 años indican que entre el 60 % y 80 % de empresas no logran el éxito esperado debido al planteamiento de nuevas estrategias. 

Willam Dugan explica en su libro Intuición estratégica que existen tres tipos de intuición: 

  1. Intuición ordinaria. Se valoran los sentimientos.
  2. Intuición experta. Se basa en el conocimiento y la experiencia para realizar razonamientos repentinos sobre un área que se conoce bien. Este tipo de razonamientos ayuda a solucionar problemas de forma inmediata.
  3. Intuición estratégica. Al usar pensamientos, y no los sentidos, permite la generación de nuevas ideas. 

Ensayo y error

Cuando el psicólogo Gary Klein empezó a investigar la toma rápida de decisiones y la intuición experta, estudió a profesionales que tomaban decisiones cruciales para la acción, es decir, soldados, bomberos y enfermeros en las salas de urgencias.  Esperaba que tuvieran alternativas y eligieran una, pero no sucedió así.



La mejor forma de formular una estrategia es usar información de diferentes fuentes y combinarlas de manera eficiente.

En lugar de elaborar posibles planes, estos profesionales se planteaban una solución y la seguían. Si tenía efecto, se quedaban con ella. De lo contrario, creaban otra. La intuición experta puede usarse cuando el futuro es conocido. Al afrontar nuevas situaciones, se recomienda usar la intuición estratégica. 

Esta intuición se define por el uso de conocimientos, experiencias y análisis cuantitativos y cualitativos de los riesgos, oportunidades y el uso adecuado de la información. Estos factores se combinan de forma eficiente para permitir a las organizaciones plantear mejores estrategias. Tomar decisiones por corazonadas tiene cierta relevancia, pero no todo puede ser intuición. Administrar por intuición es administrar por ignorancia. 

La información adecuada

La mejor forma de formular una estrategia es usar información de diferentes fuentes y combinarlas de manera eficiente. Durante este proceso, debe identificarse riesgos, teniendo claro el entorno. Es necesario revisar información histórica, conocer a los competidores y bucear en la información. Así define William Dugan a la intuición estratégica. 

En la era de la transformación digital y las estrategias disruptivas, los entornos empresariales cambian de manera vertiginosa. Por eso, la estrategia siempre debe ser revisada y evaluada. ¿Las estrategias de tu organización se formulan mediante corazonadas o por intuición estratégica? Cuéntanos tu experiencia.

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