En busca de la primera experiencia laboral

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Apostar por talento joven permite a las organizaciones afrontar los cambios. Además, les permite identificar y formar a los futuros líderes que ayudarán a alcanzar su misión.

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La falta de experiencia es el principal obstáculo de los jóvenes latinoamericanos para insertarse en el mercado laboral. Aunque se realizan esfuerzos por reducir la brecha, aún estamos lejos de eliminarla. Para quienes terminan su formación profesional es complejo conseguir un trabajo en el que puedan ganar experiencia y prepararse para nuevos desafíos. 

La situación es menos dramática cuando se trata de carreras orientadas al uso de nuevas tecnologías, ya que su nivel de especialización les brinda una ventaja al momento de postular a posiciones laborales. Este detalle puede ayudar en el momento de buscar trabajo, al mostrar dónde radican sus principales habilidades y cómo se alinean con las que solicitan para el puesto al que postula. 

Necesidad de talento joven

Conseguir empleo sin experiencia se ha vuelto complicado. Pocas organizaciones dan cabida al talento joven para que atraviese un proceso de aprendizaje, con el fin de integrarlos a largo plazo en la organización. Las carreras que requieren mayor gestión gerencial ofrecen menos oportunidades, mientras que las carreras que necesitan conocimientos técnicos ofrecen más posibilidades.



Ante el empleador, los jóvenes deben proyectarse como profesionales con ideas y mensajes claros sobre las perspectivas de su carrera, con actitud de liderazgo y conocer quiénes son y cuáles son sus habilidades.

En este contexto, es clave que todos los profesionales jóvenes que hayan conseguido un puesto sin tener experiencia previa se enfoquen en diseñar un plan de carrera compatible con su talento, habilidades e intereses. Quienes tengan claro el tipo de industria en que desean desempeñarse, tendrán una misión más alineada con el crecimiento de la organización. 

La empresa desea resultados casi inmediatos y es consciente del costo que implica la curva de aprendizaje y los altos niveles de rotación que enfrenta en la actualidad. Si percibe el aporte y la claridad del candidato en su propuesta, es evidente que su apuesta por contratarlo será beneficiosa en el corto plazo. 

En el futuro, las organizaciones tendrán que lidiar con nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y nuevas tendencias de gestión. Ello requerirá una fusión entre el talento y la adaptabilidad a entornos cambiantes que distingue a los jóvenes profesionales. Ello, sumado a la experiencia de quienes lideran las empresas, permitirá intercambiar perspectivas y enriquecerá la toma de decisiones. 

¿Cómo facilitar la inserción?

En una entrevista de trabajo, los jóvenes sin experiencia deben dejar claro su objetivo al incorporarse a la organización. Asimismo, deben identificar qué habilidades blandas poseen y qué pueden aportar más en la posición a la que aspiran. Aún sin trayectoria profesional, se puede tener experiencia de vida. 

Ante el empleador, los jóvenes deben proyectarse como profesionales con ideas y mensajes claros sobre las proyecciones de su carrera, con actitud de liderazgo, conocer quiénes son y cuáles son sus habilidades más relevantes. Deben demostrar que poseen valores sólidos y mucho interés de pertenecer a la empresa, a la que deben haber estudiado previamente antes de acudir a la entrevista. 

Si obtienen el puesto, los jóvenes deben desarrollar una actitud intraemprendedora, es decir, liderar proyectos de la empresa, ya sea desde una actividad de responsabilidad laboral hasta un cambio que contribuya con la mejora del área donde trabaja. La estabilidad se basa en la eficiencia, la mejora continua y la constante formación para liderar o, mejor aún, visionar y promover los cambios. 

Una solución importante debe provenir del ámbito académico, a través de las instituciones de educación superior y es vía la implementación de mallas curriculares que consideren el desarrollo de habilidades más solicitadas acordes a la demanda del dinámico mercado laboral. Entre ellas, destaca el liderazgo, la buena comunicación, la empatía, la innovación, la creatividad y la actitud para adaptarse a cambios constantes.

Los profesionales jóvenes que desarrollen el pensamiento crítico y sean capaces de integrar equipos de trabajo, conociendo con claridad su estilo de liderazgo, podrán identificar mejor las oportunidades donde su propuesta de valor beneficie a la organización que se interese por su contratación. ¿Qué otras medidas facilitarían la inserción de los jóvenes sin experiencia en el mercado laboral? Déjanos tu opinión.

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