Octógo-nos y octógo-sís

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Los famosos octógonos han generado sorpresas en los consumidores y preocupaciones en ciertas empresas. Sin embargo, el uso actual de las señaléticas no es el único posible. ¿Cómo pueden favorecer la compra en vez de desincentivarla?

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La famosa ley de promoción de la salud mediante el etiquetado de alimentos con octógonos publicitarios ha causado muchas sorpresas, algunas tomadas como anecdóticas pero otras como fraudes. Entre algunos casos, podemos mencionar las galletas "light" altas en grasas saturadas, las gaseosas "cero azúcar" altas en azúcar y los embutidos de pavo (promocionados como los más sanos) altos en sodio. Sobre estas reacciones, surgen unos primeros aprendizajes. Por un lado, tal como lo intuíamos, las tablas nutricionales no cumplían efectivamente su rol informativo. Pero otro aspecto más curioso, esperanzador y desesperanzador a la vez, es que los consumidores aún confiaban en las marcas. ¿Se ha perdido ya toda la confianza? ¿Y se puede rescatar?

Existen muchas marcas que ofrecen buenos productos, saludables y de calidad, pero que posiblemente sean arrastrados por esta marea de desconfianza. Es un tema perceptual. Los octógonos están diseñados para ser visualmente llamativos. Resaltan tanto, que los productos libres de octógonos quedan perceptualmente opacados. Es difícil distinguir por omisión. Un daño colateral.



Las buenas marcas pueden organizarse y acordar un sistema adicional de etiquetas, que sea llamativo y que dé información positiva.

La ley menciona que la elección de octógonos se basa en estudios cualitativos, a los cuales no pudimos tener acceso hasta el momento de publicación de este artículo, pero sí pudimos acceder a otros estudios, publicados en revistas científicas, los cuales arrojan dos resultados clave: (1) que los octógonos son más sencillos de entender, (2) que los semáforos se entienden menos, pero gustan más. Pero no gustan por ser semáforos, sino por el uso de colores, especialmente el verde, asociado a lo saludable. Son hallazgos que nos dan pistas útiles para actuar.

Como respuesta, las buenas marcas pueden organizarse y acordar un sistema adicional de etiquetas, que sea llamativo y que dé información positiva. La idea no es saturar los empaques de etiquetas, sino seleccionarse las más populares. Por ejemplo, estandarizar la etiqueta de "light" y "diet" (que actualmente se usan con escaso rigor) y crear etiquetas universalmente compartidas. Otras opciones son "orgánico" y "libre de gluten", entre otras. El tema del gluten es particularmente interesante porque muchos productos están libre de ellos, pero no destacan esto como valor. En conclusión, adicionar otras etiquetas universales (más amigables) al diccionario de etiquetas que han abierto los octógonos puede ser una alternativa para también resaltar lo bueno.

Somos conscientes de que la idea planteada padece de grandes complicaciones, como la colaboración gremial y la imparcialidad. La colaboración gremial no es fácilmente sostenible por diversas razones. Recuerdo el caso de los canales de televisión peruanos, que acordaron el uso compartido de etiquetas (apt, +14 y +18) para clasificar sus contenidos. Una propuesta simpática y simple que no duro ni un año hasta que cada canal las modificara o descontinuara. Sobre la imparcialidad, es un reto inclusive más difícil, pues implica el sometimiento a la evaluación de un tercero y la gestión de prácticas de transparencia. Es complicado, pero necesario, pues si no son etiquetas universalmente compartidas no generarán el impacto deseado.

El uso de octógonos es un primer paso, de otros. Evolucionará en el tiempo, pero va a permanecer. Las tendencias mundiales apuntan a ese camino. Hacia adelante, queda pendiente la extensión a los restaurantes y a los ingredientes de cocina. También debe buscarse caminos para regular los negocios informales. En resumen, en los siguientes meses y años vamos a aprender mucho más sobre los octógonos, y mientras tanto, las empresas pueden elegir entre tomar un papel de observador u otro más participativo.

¿Qué señales positivas les gustaría que figuren en los productos?

Fuentes:

Ley Nº 30021: Ley de promoción de la alimentación saludable para niños, niñas y adolescentes.  Recuperado el 25 de junio del 2019 de:  

Valverde-Aguilar, M., Espadín-Alemán, C. C., Torres-Ramos, N. E., & Liria-Domínguez, R. (2018). Preferencia de etiquetado nutricional frontal: octógono frente a semáforo GDA en mercados de Lima, Perú. Acta Médica Peruana, 35(3), 145-152. Recuperado el 25 de junio del 2019.

Khandpur, N., Sato, P., Mais, L., Martins, A., Spinillo, C., Garcia, M. Roja, C. & Jaime, P. (2018). Are front-of-package warning labels more effective at communicating nutrition information than traffic-light labels? A randomized controlled experiment in a Brazilian sample. Nutrients10(6), 688. Recuperado el 25 de junio del 2019.  

Egnell, M., Talati, Z., Hercberg, S., Pettigrew, S., & Julia, C. (2018). Objective understanding of front-of-package nutrition labels: An international comparative experimental study across 12 countries. Nutrients10(10), 1542. Recuperado el 25 de junio del 2019.

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