Competitividad y crecimiento económico: ¿hacia dónde vamos?

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En un contexto de reducción de las expectativas de crecimiento del producto bruto interno (PBI), resulta necesario reflexionar sobre qué acciones pueden ayudar al Perú a revertir la situación.

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Fuente: Agencia Andina

Recientemente, Carlos Oliva, Ministro de Economía y Finanzas anunció la baja en la proyección de crecimiento de la economía peruana para el 2019, de 4.2 % a una tasa cercana al 3.7 % de PBI potencial esperado. Esta reducción de las expectativas se debió, según el ministro, al ruido político que significó el enfrentamiento entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, es decir al impacto de la lucha anticorrupción y de la reforma política.

Ante este escenario surge la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los otros factores que estarían frenando el crecimiento económico de nuestro país? Según el Marco Macroeconómico Multianual 2019 - 2022, un elemento indispensable para retomar la senda de un crecimiento económico sostenible en el tiempo, es la implementación de medidas destinadas a impulsar la competitividad y productividad del país.

Hacia un país competitivo

¿Qué significa ser un país competitivo y qué tiene que ver con la generación de productividad? A fin de describirlo de la manera más sencilla posible, diremos que productividad es la manera en que se usan y combinan los factores de producción para generar bienes o servicios. Habrá mayor productividad cuando se generan más y mejores bienes y servicios a menor costo. Por su parte, competitividad es la capacidad de una nación para competir exitosamente en los mercados a través de la utilización eficiente de sus recursos naturales y el aprovechamiento de sus ventajas comparativas, generando bienestar.



El Gobierno ha centrado sus esfuerzos en la lucha anticorrupción y en la institucionalidad del Sistema de Participación Política y del Sistema de Administración de Justicia.

Una segunda pregunta que se hace necesaria es: ¿hemos avanzado algo en este camino hacia la competitividad como mecanismo generador de crecimiento económico sostenible? Las cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) referidas al inicio parecen indicar que lo hecho hasta el momento ha sido muy poco o no estaría dando resultados. Otro indicador a considerar es que, según el Informe de Competitividad Global Año 2017 -2018 del World Economic Forum, el Perú ocupa la posición 72 de 137 economías en el mundo, habiendo ocupado en el año 2012 el puesto 61. Como se aprecia, hay una caída de 11 posiciones en los últimos años.

Frente a este panorama desalentador, el 31 de diciembre de 2018, en medio de las pugnas derivadas de la lucha anticorrupción acontecidas en la víspera del nuevo año, se aprobó con Decreto Supremo N° 345-2018-EF la Política Nacional de Competitividad y Productividad (PNC) del país, la cual pasó prácticamente desapercibida ante la situación de desazón y desconcierto que padeció el país en esos días.

Alternativas para ganar competitividad

La PNC identifica nueve objetivos prioritarios para lograr competitividad y generación de productividad: 1) dotación de infraestructura económica y social de calidad; 2) el fortalecimiento del capital humano; 3) generación de capacidades para la innovación, adopción y transferencia de mejoras tecnológicas; 4) impulso a mecanismos de financiamiento local y externo; 5) generación de condiciones para un mercado laboral digno y competitivo; 6) condiciones para desarrollar un ambiente de negocios productivo; 7) condiciones para el comercio exterior de bienes y servicios; 8) fortalecimiento de la institucionalidad del país -  donde se encuentra comprendido el Sistema de Administración de Justicia y la lucha contra la corrupción -, y 9) la sostenibilidad ambiental en la operación de las actividades económicas.

Con relación a lo avanzado hasta el momento, el Gobierno ha centrado sus esfuerzos en la lucha anticorrupción y en la institucionalidad del Sistema de Participación Política y del Sistema de Administración de Justicia. Sin embargo, ello tan solo abarca uno de los nueve objetivos estratégicos en torno al desarrollo y mejora de la calidad de vida en nuestro país.

Urge poner el foco en los otros temas pendientes de agenda, aquellos en los que pareciera que no avanzamos, tales como: la generación de mecanismos para el tránsito de la informalidad a la formalidad en el empleo; el incremento de la eficacia de la inversión en innovación; la generación de instrumentos de inclusión financiera, la implementación del Análisis de Impacto Regulatorio (RIA ) como mecanismo para eliminar la engorrosa y abundante regulación existente y no solo el Análisis de Calidad Regulatoria de los procedimientos administrativos del Poder Ejecutivo, así como continuar el rumbo hacia la implementación de un Gobierno Digital en el marco de la necesaria Simplificación Administrativa.

Mientras esperamos la próxima aprobación del Plan Nacional de Competitividad y Productividad, instrumento de gestión pública necesario para avanzar en el camino, insistimos en la necesaria difusión, sensibilización e interiorización por las propias entidades de Gobierno del PNC. Resulta fundamental crear las condiciones necesarias para que todos los peruanos rememos hacia el mismo lado. El incremento de las condiciones de Competitividad en el país constituye una herramienta esencial para enfrentar panoramas que se avecinan inciertos. 

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