Liderazgo femenino: escalando el Everest (parte 2)

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La gestión emocional, la administración de recursos humanos y la comunicación estratégica son componentes claves que debe tener toda profesional. La necesidad de mayor presencia femenina en los directorios de las empresas adquiere cada vez más visibilidad.

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La lucha de las mujeres por ocupar más espacios en puestos directivos aún tiene mucho camino por recorrer. Un estudio realizado por Fortune a las 500 empresas más importantes de Estados Unidos reveló que solo el 20 % de sus puestos directivos es ejercido por una mujer. Si hablamos de gerencias generales o CEO, este número se reduce a cerca del 5 %.

Las mujeres pueden aportar un grupo de habilidades y competencias diferentes que ayuden a enriquecer la discusión y mejorar la toma de decisiones en las organizaciones. Si lo vemos desde el punto de vista de rentabilidad, incluso puede generarse un efecto positivo en la rentabilidad de las empresas. 

Habilidades necesarias

Toda persona que aspire a dirigir una organización debe saber cómo gestionar sus emociones, una habilidad clave para enfrentar situaciones o decisiones difíciles. Las profesionales con esta habilidad suelen mostrar calma y controlar sus gestos e impulsos. Son también más reflexivas y emplean mejor el análisis crítico cuando toman decisiones. Ello les permite construir confianza y credibilidad ante su equipo.



Es importante que el colegio y el hogar trabajen para garantizar una educación igualitaria entre niñas y niños. La escuela debe ser el espacio donde se empiece a desterrar los estereotipos.

Un directivo que prioriza a sus colaboradores como la base de su organización sabrá valorar la diversidad de perfiles y las experiencias e ideas que puedan aportar. Es importante que los directivos se tomen el tiempo de conocer a cada integrante del equipo de trabajo, así como emplear la escucha activa y el feedback como herramientas para liderarlos y ayudarlos a conseguir sus objetivos. 

La comunicación estratégica es otra herramienta fundamental para una buena gestión, que incluye las palabras, los gestos e, incluso, los silencios. Esta habilidad está relacionada con la capacidad de evaluar permanentemente los posibles escenarios que pueda enfrentar la organización y elegir la mejor estrategia para alcanzar los objetivos. 

Vivimos en un momento donde la reputación se ha convertido en el activo más importante de las entidades y de las personas. La comunicación es un elemento fundamental que ayuda a forjar esta reputación y contribuye a la construcción de credibilidad y confianza. 

Proyecciones y retos

Han pasado veinte años desde los primeros intentos la participación de las mujeres en los directorios, y muy poco hemos avanzado desde entonces. La buena noticia es que esta situación es cada vez más evidente, se habla más de ello y es un paso fundamental para los cambios. Hay muchos retos que involucran diversos actores de la sociedad: el Gobierno, las organizaciones y las mujeres.

En la política pública, es importante que el colegio y el hogar trabajen para una educación igualitaria entre niñas y niños. A diferencia de otros tiempos, ellas deben poder elegir la profesión u oficio que quieran, y la educación es un factor relevante. La escuela debe ser el espacio donde se comience a desterrar los estereotipos. 

El reto de las organizaciones es desterrar estereotipos como pensar que el liderazgo solo se asocia a figuras masculinas o asegurar que las mujeres solo pueden aspirar a puestos intermedios. Ello debe traducirse en mejores políticas internas de reclutamiento y promoción. En el caso de las mujeres que se encuentran en el mercado laboral, la educación y el entrenamiento permanente es el camino a su desarrollo profesional. 

Los directorios deben incorporar a más mujeres, pero siempre en base a sus competencias, para mejorar la discusión y la toma de decisiones. Otra tarea importante es monitorear el área de recursos humanos y asegurar que sus políticas internas siguen un enfoque de equidad. Debe también reajustarse las políticas de trabajo y ascenso, de modo que se premie al buen desempeño en cada puesto. ¿Qué otras acciones se deberían tomar para revertir esta situación? Compártenos tu opinión.

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