Infraestructura en salud: sin capital humano no es saludable

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El cierre de la brecha en infraestructura y servicios públicos de salud tendrá el efecto deseado si se dispone de personal suficiente, capacitado y empoderado para gestionar y desempeñarse adecuadamente en las mejoradas y nuevas instalaciones.

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Fuente: Andina

La infraestructura y los servicios públicos de salud mayormente son implementados mediante la modalidad convencional de obra pública mostrando asimismo una lenta maduración y en menor proporción con participación privada o de la cooperación internacional. Durante su funcionamiento inicial, los activos y servicios nuevos son sub-utilizados y su mantenimiento posterior generalmente es reactivo reduciéndose aceleradamente su vida útil. En este contexto, para las próximas nuevas instalaciones y servicios se requiere contar con el capital humano suficiente y competente para asegurar su gestión y operación óptimas. 

Capital humano

Los cuadros técnicos y de gestión de inversiones en las entidades públicas de salud deben fortalecerse, empoderarse y estabilizarse. Entre el 2016 y el 2019, cinco gestiones ministeriales con seis ministros de Salud distintos, generaron el continuo reemplazo de viceministros, directores generales y otros funcionarios, impidiendo la ejecución sostenida de cualquier política en el sector. 

Otra cuestión por resolver desde la década pasada es cómo garantizar la dotación de los recursos humanos en salud (RHUS), en especial médicos, para que la nueva infraestructura mantenga su funcionamiento adecuado, sin riesgo de convertirse en elefantes blancos. ¿Cuán cierto es que existe una brecha en estos profesionales del sector? 

Opciones para mejorar

Según datos del 2017, el volumen de la producción médica nacional reportada se lograría con el 50 % del tiempo disponible de los 40,820 médicos registrados en el país. El resto de horas disponibles por médico se estaría desaprovechando debido a su inadecuada distribución geográfica o puede que aún persista el subregistro de la producción médica.



Es clave asegurar la transparencia y desterrar toda forma de macro y micro corrupción en el sector. Por ello, debe iniciarse la gestión del cambio con los RHUS incorporando el uso intensivo de las TICS en salud.

De todos modos, se afirma que la brecha de RHUS existe y se incrementa. Ante ello, nos encontramos a la espera de una solución concreta, integral y concordada para el sector, entre el Ministerio de Salud (MINSA) como ente rector, EsSalud, FF.AA.PP., el subsector privado y la academia. Es urgente, ahora que tenemos 85 nuevos establecimientos próximos a funcionar. 

En general, es indispensable asegurar la transparencia y desterrar toda forma de macro y micro corrupción en el sector, debiendo iniciarse con urgencia la gestión del cambio con los RHUS, incorporando el uso intensivo y adecuado de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la gestión y la provisión de los servicios de salud hacia la población. 

Para mitigar la brecha de RHUS, MINSA y EsSalud están implementando la telesalud/telemedicina para la atención médica especializada, el apoyo diagnóstico y la capacitación. Su escalamiento debe ser progresivo y articulado con las futuras Redes Integradas de Salud (RIS), el intercambio prestacional y la interoperabilidad para la información, en el marco del Aseguramiento Universal en Salud, como parte de la Política Nacional Multisectorial de Salud 2019-2030 en construcción y bajo el liderazgo del MINSA empoderado como ente rector. ¿Existen otras formas de asegurar la sostenibilidad de la operación de la nueva infraestructura en salud? Compártenos tu opinión.

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