Tres aprendizajes que nos deja el Perú Venture Capital 2019

user-pic

El evento nos enseñó que una startup, por más pequeña que sea, puede aprovechar sus ventajas competitivas para superar a competidores más grandes. ¿Cómo es esto posible?

1500x844_peru_venture_capital.jpg

"Un emprendedor es alguien acostumbrado a crear oportunidades". Esta es la frase que viene a mi mente mientras me encuentro en la fila para ingresar al Perú Venture Capital 2019, junto a otros 1100 participantes, entre speakers, startups, inversionistas y participantes en general. 

Si bien la proyección de crecimiento del producto bruto interno (PBI) para el 2019 nos deja cierto sabor a estancamiento económico, no sucede lo mismo con las startups. En lo que va del 2019, se registraron inversiones aproximadas de 12.6 millones de dólares, un 38.5 % más que lo logrado al cierre del 2018, de acuerdo a las cifras de la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (Pecap). 

A pesar de que los volúmenes de inversión efectuados en el mercado peruano reflejan cierta modestia, comparados con otros países de la región, tenemos muchos puntos a favor para mantener el desarrollo favorable de esta industria. Todas las ponencias del evento nos dejan un gran aprendizaje y el ánimo de desarrollar estos emprendimientos. Aquí les comparto tres lecciones que considero más importantes para iniciar una startup. 

El cliente es primero

El primer aprendizaje es centrar los negocios en los beneficios para el cliente, más que en las ganancias del emprendimiento. Nubank, el banco digital más grande de la región, encontró un alto nivel de insatisfacción en los clientes bancarizados. Ellos decidieron redefinir el concepto "banco" con productos más accesibles y a menor costo financiero, centrados en la experiencia, la calidad y la alta tecnología, en beneficio del cliente.



El Perú requiere aumentar la inversión en innovación y desarrollo (I+D) para mejorar las condiciones que ayuden a desarrollar emprendimiento, innovación y startups.

Los resultados de Nubank son sorprendentes. Es la primera startup con una valoración promedio de 10 000 millones de dólares. Los niveles de lealtad y recomendación de los clientes (NPS, por sus sigla en inglés, Net Promoter Score) son del 89 %, por encima de Apple (66 %) o Amazon (64 %). Posee más de 12 millones de clientes en Brasil, quienes se beneficiaron con ahorros en tasas de tarjetas de crédito convencionales. 

Visión más amplia

La segunda lección es aprender a pensar en grande. Si bien iniciar una startup requiere ejecutar y probar con recursos mínimos y atender a una parte del mercado, la visión del emprendedor debe ser grande y ambiciosa. Recordemos que América Latina es un mercado muy atractivo para inversionistas y startups, por su alto índice de uso de tecnología y su potencial de crecimiento. 

En el mundo, el PBI de la región es el tercero más importante, con 6.0 billones de dólares, en promedio, por debajo de China (12.2 billones de dólares) y Estados Unidos (19.4 billones de dólares). Estas razones motivan a entidades como Softbank a dirigir sus fondos de inversión hacia startups de la región. 

Competitividad desde cero

El tercer aprendizaje es que solo basta tener una ventaja competitiva para alcanzar y superar a cualquier competidor grande. La clásica batalla entre David y Goliat también se observa en el mundo de las startups. La explicación es muy sencilla: el éxito radica en la agilidad de la gestión y la velocidad de ejecución de los equipos de trabajo. 

Por lo general, las startups son organizaciones con pocas barreras burocráticas, enfocadas en hacer mejor lo que saben hacer bien. El resto consiste en acelerar para lograr escalabilidad en el menor plazo y alcanzar fondos de inversión que les permitan acceder a más recursos, con el fin de mantener un crecimiento exponencial. Un ejemplo fue lo que sucedió con AdondeVivir (startup) y la adquisición de Urbania. 

Brechas a reducir

La velocidad de ejecución de una startup puede llevarla a competir con empresas ya constituidas. Los aprendizajes mencionados nos dejan marcado el norte al que debemos apuntar al momento de desarrollar una startup, y nos permiten entender con mayor claridad lo que sucede en la región. 

Sin embargo, el Perú registra una brecha significativa respecto a la inversión en innovación y desarrollo (I+D), que apenas representa el 0.12 % del PBI, frente al promedio de 0.76 % que posee la región y el 2.23 % registrado en el mundo. Se requieren mejorar las condiciones para desarrollar emprendimiento, innovación y startups. 

También es evidente que el tamaño de la economía latinoamericana, aunado con otros factores positivos, generan las condiciones adecuadas para incrementar la creación de más startups. Recordemos que las oportunidades son el principio de grandes empresas. ¿Qué otras acciones podrían aplicarse para mejorar esta situación? Déjanos tu opinión.

Auspicios