Lluvia de ideas: ¿Cómo aplicarla con eficacia y sin generar estrés?

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Existen muchos factores que hoy pueden funcionar como excusa para no realizar innovaciones, como la falta de tiempo en el trabajo, de presupuesto o de ideas. ¿Cómo se puede revertir esta situación? La forma de empezar es con la lluvia de ideas.

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Por sí sola, la lluvia de ideas, o brainstorming, es un proceso de generación de ideas que se nos ocurren. Vista de ese modo, no nos ayuda. Debemos observarla de manera holística, y partir de una investigación profunda para determinar el reto de un nuevo servicio o producto, una nueva manera de hacer las cosas, o para identificar las causas reales de un problema o las necesidades que queremos resolver. 

Cuando entendamos a qué nos enfrentamos, promoveremos la generación de las ideas (pensamiento divergente). Este proceso es confusamente llamado "lluvia de ideas", pero va más allá. Las agrupamos, las potenciamos para profundizar en su escalabilidad y las evaluamos (pensamiento convergente). En la parte final del proceso, le hacemos seguimiento hasta poner en marcha la idea ganadora. Visto así, la lluvia de ideas es un proceso completo y, algunas veces, complejo. Si no se visualiza como tal, se percibe como una pérdida de tiempo. 

Aunque es un mecanismo muy adecuado para generar innovación, si no se tienen en cuenta una serie de aspectos, podemos tener los mismos problemas que la mayoría de los buzones de sugerencias, es decir, una participación casi nula o ideas de muy poca calidad. 

Primero: fomentar la creatividad

Las personas hacen a las empresas. Al fin y al cabo, los mejores profesionales siempre son determinantes para la competitividad de los negocios, ya sea porque los lideran o impulsan con innovaciones, gracias a una visión excepcional, creatividad o una capacidad asombrosa para ejecutar.



Saber moderar un proceso de lluvia de ideas está dentro del conjunto de habilidades blandas que todos debemos desarrollar.

Las organizaciones no quieren ideas, sino innovaciones, desde las incrementales hasta las disruptivas. Sin embargo, para generar innovación, primero debe existir creatividad. En su esfuerzo por estimularla, recurren a todo tipo de métodos: desde pequeños procesos de "lluvias de ideas" o rediseño de espacios físicos, que fomenten el trabajo creativo, hasta ofrecer premios a las mejores ideas. 

Segundo: fomentar la colaboración

La participación en estos procesos creativos puede limitarse a incluir a una sola persona, a un equipo de personas que trabajan en la organización y/o traspasar los muros de la empresa hasta abrirse a cualquier que desee participar. Eso sí, las organizaciones hoy se alejan cada vez más del "genio solitario" y buscan que estos procesos sean vistos como una posibilidad para la colaboración. El trabajo colaborativo potencia las ideas. 

Tercero: como todo proceso, tiene unas mejores prácticas

Por mi experiencia en entornos académicos y en las empresas con las que trabajo, la lluvia de ideas es una herramienta que uso mucho. De allí se desprenden algunos comentarios: 

  1. Necesita un moderador que ayude a pensar y generar hilos de discusión para que el resultado del proceso creativo sea fructífero. Además, debe apoyar a los miembros del equipo a convivir con personas diametralmente diferentes, gestionar las expectativas y premiar las metas colectivas.
  2. Precisa el objetivo y el alcance del proceso creativo, desde que convocamos al equipo. La gente se involucra cuando confía.
  3. Recuerda que el equipo debe ser multifuncional, con distintos puntos de vista. La diversidad multiplica las probabilidades y promueve el debate constructivo que desafía al clásico pensamiento de la manada. Si el equipo es muy grande, puede dividirse en grupos de cinco personas. 
  4. Motiva al equipo desde la convocatoria. Cuando las personas entienden el objetivo que se busca y confían que el proceso valdrá la pena, lo percibirán como algo más lúdico y potente, no como una pérdida de tiempo.
  5. Define tiempos para cada subproceso de generación de ideas. Un proceso creativo puede ser infinito.
  6. Apóyate en herramientas. En todo proceso de generación de ideas, una comunicación rápida resulta más eficiente que otra más meditada, sobre todo en la parte divergente, donde se requieren muchas ideas. Una herramienta que puede ayudar mucho es el post-it (físicos o virtuales, o mensajería instantánea que cumpla el objetivo de ser un repositorio de ideas).
  7. Evita el cuestionamiento de las ideas en la etapa divergente del proceso. El post-it ayuda a eliminar la timidez de algunos miembros del equipo, de ser el caso. Cuestionar las ideas es un acto muy habitual en nosotros, pero mata el proceso creativo. En lugar de ello, promueve que los demás potencien las ideas de otros.
  8. En el proceso de pensamiento convergente, al evaluar las ideas, defina criterios objetivos para no caer en un optimismo casi ingenuo. 

A pesar de que hoy contamos con programas de innovación muy avanzados, un proceso de lluvia de ideas, como una herramienta que estimula la creatividad, se mantiene vigente y no necesita inversión. Aun así, no perdamos de vista que el éxito de las iniciativas resultantes dependerá de la motivación: un equipo motivado puede transformar un proceso aburrido en otro extremadamente productivo; del conocimiento de las personas que forman los equipos creativos, y de la confianza que el líder tenga en el equipo para apoyar el resultado del proceso. ¿Cuándo fue la ultima vez que llevaste a cabo o participaste en un proceso de lluvia de ideas para resolver un reto en tu organización? Compártenos tu experiencia.

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