¿Cómo mejorar la productividad en el Perú?

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El modelo que sigue la economía peruana ha demostrado ser eficaz. El siguiente paso es potenciar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, y fomentar la innovación en diversos sectores productivos.

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Fuente: Andina/Vidal Tarqui

El modelo económico peruano se sustenta en dos pilares: una política monetaria muy responsable y una política fiscal bastante conservadora. Ambos componentes han mantenido a flote la economía peruana durante los últimos 25 años. Sin embargo, aún nos falta mejorar indicadores asociados a la productividad, como la innovación y la calidad educativa. 

Modelo económico

El rol del Estado tiene tres niveles y todos están relacionados a su grado de implicación o de profundidad, ya sea que hablemos de una economía de mercado o neoliberal. El primero es su papel como defensor de los derechos de propiedad. El segundo es su función de establecer una relación simétrica de información entre ciudadanos. El tercer nivel es el desarrollo de políticas públicas. 

En Latinoamérica se entiende como modelo neoliberal aquel cuyo Estado garantiza derechos de propiedad y busca disminuir la simetría de información entre ciudadanos, o entre empresarios y consumidores. A su vez, implica el desarrollo de políticas públicas enfocadas en servicios de seguridad, salud y educación. La economía social de mercado también sigue estos lineamientos y añade la búsqueda de la equidad.



El Estado debe impulsar más políticas de mercado ligadas al desarrollo de las pequeñas empresas y al fomento de la innovación.

El debate entre ambos modelos radica en buscar la equidad y la eficiencia. Al impulsar un aspecto, descuidamos otro. Chile es un ejemplo de esta situación, ya que no ha fijado un punto intermedio para que todo fluya con normalidad. Aunque desarrolló mecanismos de equidad en educación y salud, el problema está relacionado con la calidad de los gastos. Ese también es el desafío del Estado peruano. 

Generar valor

Perú aún mantiene una economía primaria exportadora, cuya productividad depende de precios internacionales que no controla, por lo que atraviesa periodos de auge y otros de restricciones. Ello no implica que nuestro destino se encuentre atado a los commodities, aunque representen un factor muy importante, pero es evidente que necesitamos desarrollar mecanismos para aumentar el valor de nuestros productos. 

Un ejemplo es el cobre. Gran parte de este mineral se exporta en calidad de concentrados, es decir, su estado más básico. Sin embargo, podríamos desarrollar productos más elaborados y con mayor valor agregado, y generar otras cadenas productivas en el proceso. En otros países, sus sectores primarios cuentan con clusters de producción. 

La cuestión respecto al cobre y otros productos similares es qué haremos cuando empiecen a escasear o desaparezcan. Necesitamos otras alternativas productivas que nos permitan hacer frente a los cambios suscitados por las revoluciones tecnológicas e informáticas. El Estado debe desarrollar investigaciones en esas áreas y tomar las medidas necesarias para que estos escenarios no nos golpeen de manera imprevista. 

Ser más productivos

Suena paradójico, pero quizás somos víctimas del éxito macroeconómico. Los analistas asocian a la política de mercado con la estabilidad macroeconómica. Esta es una condición necesaria, pero no suficiente, para asegurar dicha estabilidad y que implica un mayor desarrollo institucional. Además, requiere buscar competencia en mercados donde existen monopolios u oligopolios. 

La estabilidad macroeconómica también requiere aprovechar todo el potencial de las pequeñas empresas y asegurar su crecimiento. Para ello, se necesita generar nuevos mercados y oportunidades de negocio. El problema es que estas empresas desean crecer rápido y dar el salto que les permita aumentar su tamaño, por lo que buscan socios con quienes aliarse. 

El Plan Nacional de Diversificación Productiva debe perseguir metas de mayor valor agregado e integrar a todas las cadenas de producción en el país. Es necesario analizar los costos y beneficios en cada instancia, así como buscar alternativas con rentabilidad a largo plazo y que permitan responder cuando algunos recursos, como los minerales, disminuyan su productividad. 

Por último, el Estado debe impulsar más políticas de mercado ligadas al desarrollo de las pequeñas empresas y al fomento de la innovación. No es fácil desarrollar ambos aspectos, por los problemas de asimetría y desconocimiento ya mencionados, pero tampoco imposible. ¿Qué otras medidas podrían tomarse para asegurar la estabilidad macroeconómica del país? Déjanos tu opinión.

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