La Libertad y el reto de construir una marca regional

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La Libertad posee un amplio abanico de atractivos culturales que le permitirían construir una sólida marca región en los próximos años. A continuación, algunas reflexiones sobre los principales beneficios de esta estrategia.

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Si preguntamos a los turistas peruanos sobre los aspectos que más recuerdan de la costa norte del país, la mayoría mencionará sus playas, gastronomía, folclor, historia y otros componentes culturales. Sin embargo, al consultar a los turistas extranjeros sobre sus referencias del Perú, la mayoría mencionará Lima o atractivos de la sierra sur como Machu Picchu, el Cañón del Colca en Arequipa o el Lago Titicaca en Puno. El norte del país debe ganar mayor exposición para llegar a este público. 

Una forma para lograr este objetivo es desarrollar marcas para cada ciudad o región de esta zona del país, a fin de que cada una destaque por sus atributos o características particulares y pueda diferenciarse mejor del resto. Así ganará mayor posicionamiento en la mente y el recuerdo de los visitantes. Para entender mejor este proceso, analizaremos el caso de Trujillo, capital de la región La Libertad. 

Cultura y tradición

Durante muchos años, Trujillo era conocida como la Ciudad de la Eterna Primavera, porque su clima era muy agradable y favorecía la afluencia de turistas durante todo el año. Sin embargo, los cambios climáticos originados por el calentamiento global han perjudicado este perfil. La capital de La Libertad no ha perdido su imagen tradicional por voluntad propia, sino por efectos adversos que no puede controlar.



Las marcas permiten a las regiones y ciudades ganar un mayor posicionamiento en la mente y el recuerdo de los turistas.

Para revertir esta situación, pueden impulsarse atractivos turísticos más ligados a la historia de la región. Uno de ellos es la Ruta Moche, que integra un recorrido por lugares tan icónicos como la ciudadela de Chan Chan, las huacas del Sol y la Luna, y la tumba de la Dama de Cao. También podría fomentarse una mayor difusión de la gastronomía trujillana y liberteña, sobre todo la que incluye pescados y mariscos. 

Otra opción mencionada al inicio de este artículo son los parajes naturales que ofrece la región. Huanchaco es una de las playas más reconocidas de la costa norte del país, ideal para practicar deportes como el surf. A su vez, la marinera trujillana es una de las danzas peruanas más icónicas en el mundo. Cada año, esta ciudad realiza un campeonato nacional cuya difusión podría aumentar. 

Estos ejemplos revelan una gran variedad de aristas desde las que Trujillo, y La Libertad, podrían posicionarse en la mente de los turistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, también es importante perfilarla como una ciudad segura para invertir, con muchas oportunidades laborales y un gran potencial de crecimiento. ¿Qué acciones podrían impulsarse para mejorar su posicionamiento? Déjanos tu opinión.

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