¿Podemos seguir hablando de economías colaborativas?

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Existe una interesante discusión entre si aún es correcto llamar economías colaborativas a las empresas como Uber y Airbnb, cuyo objetivo final es realmente la rentabilidad y no la colaboración.

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Los humanos hemos colaborado entre nosotros desde siempre. Nos aglomeramos en ciudades para compartir de manera intrínseca, por ejemplo, espacios y servicios públicos. Este acto de compartir intensifica las relaciones sociales, fortalece las prácticas culturales y nos hace sentir mejor con nosotros mismos y con la sociedad. 

A pesar de que el acto de compartir no es algo nuevo, la forma en que lo hacemos ha cambiado. La diferencia más notable es que hoy las plataformas digitales facilitan que compartamos hasta los aspectos más privados de nuestras vidas con personas que no conocemos. 

Colaboración económica

El término economías colaborativas (o también llamadas compartidas) recién se puso de moda hace una década. Diversos autores coinciden en que nació tras la crisis económica del periodo 2008-2011, con un espíritu de colaboración social que fomentaba el intercambio a través de soluciones tecnológicas.



La evolución tecnológica ha sido un factor clave para la expansión de las economías compartidas.

Uber y Airbnb fueron las primeras en despegar. La primera conectaba conductores con pasajeros y la segunda, anfitriones con huéspedes. Más adelante se desarrollaron plataformas colaborativas de servicios profesionales, finanzas colectivas, gastronomía, educación y otros sectores. En general, podemos definir cinco características clave en una economía colaborativa:

  • Crea mercados (oferta y demanda) para bienes o servicios.
  • Permite un uso más eficiente de recursos no utilizados.
  • Crea redes basadas en la masificación.
  • Se difuminan los ámbitos personal y profesional.
  • Se difuminan los parámetros del trabajo. 

La evolución tecnológica ha sido un factor clave para su expansión. La creación de aplicaciones móviles, por ejemplo, permitió experiencias más amigables y aumentó su alcance. Tendencias como la geolocalización y la big data permitieron que se proporcionen cada vez mejores soluciones para los usuarios. 

Discusión y controversia

En teoría, las definiciones de colaborar o compartir no implican una transacción económica. Así lo menciona, por ejemplo, Furchtgott-Roth en un artículo para Forbes. Desde niños nos enseñan a compartir nuestros juguetes, nuestra comida y no pedir nada a cambio. Sin embargo, la vida adulta es distinta. 

Las economías colaborativas son más que un espacio para compartir, debido a la inversión en la herramienta tecnológica detrás de ellas y el ahorro entre los usuarios. Por ejemplo, la plataforma de Uber facilita el encuentro entre conductor y pasajero, al reducir los costos de transacción y búsqueda por ambas partes. 

La magnitud económica generada por estos modelos de negocios se confirma en números. Un estudio de PwC señaló que las economías compartidas se estimaban en 15 000 millones de dólares en ingresos, en el 2015, y que la expectativa para el 2025 es de 335 000 millones de dólares. Aún queda un largo camino por recorrer, pero se confirma que esto se ha vuelto un negocio. 

Existe mucha controversia sobre este modelo de negocio, ya que no solo se enfoca en la rentabilidad, más que en el espíritu de compartir, si no que carecen de regulación y, muchas veces, hasta evade impuestos. Como suele ocurrir durante el proceso de transformación digital en toda industria, los avances tecnológicos siempre están un paso adelante. 

A excepción de algunos sitios web en los que se comparten servicios o productos sin costo adicional, lo que solemos visualizar tiene muy poco que ver con el significado real de compartir. Sin embargo, la manera en que facilitan nuestras actividades diarias nos hace quererlos. ¿Cuál sería, entonces, el mejor término para conglomerar a este tipo de negocios? Déjanos tu opinión.

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Bibliografía

Baker, D. (2014) Don't buy the 'sharing economy' hype: Airbnb and Uber are facilitating rip-offs. Recuperado de: https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/may/27/airbnb-uber-taxes-regulation

Belk, R. (2009). 'Sharing', Journal of Consumer Research (36) pp. 715-34.

Furchtgott-Roth, H. (2019). The Myth Of 'Sharing' In A Sharing Economy. Recuperado de: https://www.forbes.com/sites/haroldfurchtgottroth/2016/06/09/the-myth-of-the-sharing-economy/#35d86ecb59bf

PWC, (2015). The Sharing Economy: Consumer Intelligence Series. London: PricewaterhouseCoopers (PWC). Recuperado de: https://www.pwc.com/us/en/technology/publications/assets/pwc-consumer-intelligence-series-the-sharing-economy.pdf

Ricart, J. (marzo, 2017). La economía colaborativa en las ciudades. Harvard Deusto Business Review (265), 50-64.

Sundararajan, A. (2016). The Sharing Economy: The End of Employment and the Rise of Crowd-Based Capitalism. The MIT Press.

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