Coronavirus: Oportunidades para mejorar en medio de la crisis

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Ante un escenario de estado de emergencia, el Perú y el mundo enfrentan uno de sus momentos más difíciles. ¿Es posible identificar alguna oportunidad para mejorar como sociedad? El uso de la tecnología y la disminución de la contaminación podrían generar importantes beneficios luego de la crisis.

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De manera coloquial, de varios lados hemos recibido la idea de que pueden surgir oportunidades en una crisis. Quizás el lector recuerde haber escuchado que, en japonés, la palabra "crisis" se compone de dos caracteres que significan "peligro" y "oportunidad". También recordará frases como "al mal tiempo, buena cara", pero creo que el aikido nos brinda el mejor ejemplo sobre la idea que deseo trasmitirle. 

En este arte marcial, el luchador busca aprovechar la fuerza del adversario para sus propios fines. Me limito a decir "fines", ya que mi foco no es el desarrollo de vacunas como para pretender sugerir algo que venza al virus. Me refiero a dos oportunidades de mejora (quick wins), que pueden ser aprovechadas con relativa facilidad, dada las condiciones en que empezamos a vivir y en las que viviremos en el futuro cercano. 

Entorno empresarial

Hace unos días, el Ministerio de Trabajo (Mintra) aprobó la Guía para la prevención del coronavirus en el ámbito laboral. En ella se precisa que, si un trabajador se expuso a una posible situación de contacto con el virus y presenta resfrío, debe acudir al centro médico más cercano o llamar al 113. También incluye indicaciones sobre posibilidades de compensación por ausencia, cambios de horario, licencias y protocolos de limpieza. 

Como último punto, la guía recuerda a las empresas que el teletrabajo está regulado desde hace unos años, mediante la Ley n.o 30036. Más allá de la recomendación realizadas por el Mintra para evitar la propagación del virus, considero muy interesante la coyuntura para que las empresas salgan de la zona de confort en que pudieran estar por la desconfianza o el sentido de pérdida de control que genera esta modalidad de trabajo.



En definitiva, siempre existirá resistencia a los cambios. Por otro lado, la posibilidad de tener personal que trabaje desde sus hogares podría beneficiar su equilibrio vida-trabajo, más aún cuando ya existen las herramientas informáticas para hacer factible este escenario. Otros beneficios que podría traer consigo esta tendencia serían la disminución del tráfico y, por ende, una menor contaminación ambiental y sonora. 

Impacto educacional

Más allá del aspecto económico, las medidas dictadas para contener la propagación del virus afectan la dinámica social del país. El último domingo se declaró al Perú en estado de emergencia, con aislamiento social obligatorio por 15 días, una medida extrema pero necesaria. Días antes, el inicio de clases escolares se postergó hasta el 30 de marzo. Lo mismo sucedió con los institutos y las universidades, a pesar de ser autónomas.

En Madrid, el 11 de marzo fue el primer día sin actividad docente. Aunque cada organismo educativo decidirá cómo hacer frente a esta situación para que no se pierda el semestre, de forma tímida surgen propuestas de llevar algunas de estas actividades al ámbito online. Surge así una tremenda oportunidad para llevar la tan proclamada transformación digital a la acción, desde las aulas.

Ciertamente, la resistencia al cambio, en este caso, vuelve a jugar en contra. La adopción de nuevas tecnologías por quienes ya están muy acostumbrados a medios tradicionales se convierte en un obstáculo. Asimismo, llevar los contenidos de los cursos enteramente a plataformas online resultaría tedioso. No obstante, el COVID-19 ya hizo su movida y nos toca a nosotros utilizar la situación para bien. Nunca es mal momento para que el país avance. ¿Dónde encontrar y cuáles serían otros "quick wins"?

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