Día 13, ¿qué sigue?

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En curso del día 13 del COVID-19 en el Perú y la emergencia sanitaria anunciada por el Gobierno para su control a partir del día 10, la sociedad debe aplicar las lecciones aprendidas para el corto plazo.

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Fuente: Andina

La evolución de los casos confirmados al día 13 por la mañana, muestra que los 145 constituyen 4.7 % de las 3,075 personas analizadas. Esta proporción es cercana al 3.8 % obtenido por Corea del Sur, como ejemplo muy exitoso del control de la epidemia, sin ser tan restrictivo como China lo fue. 

De los 145 casos confirmados (77 % en Lima), la mayoría son leves y sólo 19 (13 %) hospitalizados; de éstos, 5 en cuidados críticos (3.5 % de 145) y 0 fallecidos. Asimismo, el porcentaje de aparición de casos de un día a otro en el país, ha variado desde 13 % hasta 73 %, siendo 21 %, 36 % y 24 % en los últimos 3 días.

Si bien el sistema de salud peruano históricamente presenta cierto grado de déficit de recursos para la atención, la actual situación del COVID-19 todavía brinda la oportunidad para que se continúe fortaleciendo su capacidad y recursos para la atención en previsión de una situación más crítica. Incluso, se anunció la habilitación de la Villa Panamericana y del nuevo hospital de Ate-Vitarte para estos fines. Aún no representa un escenario ni tan apocalíptico ni de crisis hospitalaria como varios especialistas, incluyendo médicos, han venido comentando, incluso antes del anuncio del primer caso, con críticas a las autoridades y sensacionalismo, a veces desmedidos.

¿Qué sigue?

Comparativamente con la pandemia de la influenza AH1N1 del 2009 al 2010, la situación actual es inédita en el país. Los efectos de las medidas anunciadas el domingo 15 de marzo, se observarán en la última semana del mes, siempre y cuando la población cumpla con ser más responsable de lo observado hasta el martes 17.

Por ahora, definitivamente el número de casos aumentará a partir de los 145. Estos se habrían contagiado días antes del anuncio gubernamental y transmitido el virus previo a su diagnóstico. Si cada caso puede contagiar hasta 3 personas, se llegaría a 435 casos, 57 hospitalizados y 15 en cuidados críticos, o quizás más, en el curso de una semana. Por ello, se debe evitar su propagación desmedida y principalmente de potenciales hospitalizados y casos graves que hagan colapsar el sistema de salud. 

¿Qué hacer?

Primero, evitar la información irresponsable

Esta irresponsabilidad contribuyó significativamente al período de psicosis y pánico que la población vivió hasta hace poco. Por ello, no se debe generar más pánico, ni ser apocalípticos. Personas con educación superior no pueden hacer caso de las redes sociales que desinforman; tampoco, la prensa escrita, radial o televisa, hacer eco de ello o dar cabida a opiniones de especialistas sin la evidencia respectiva.

De preferencia se sugiere que los medios entrevisten a las autoridades sanitarias del MINSA y eventualmente a especialistas. Por supuesto, previa investigación periodística de la evidencia e información disponible (de MINSA, OMS u otra fuente seria) sobre lo ocurrido, no sólo en China, si no del éxito obtenido en Corea del Sur y Singapur y lo lamentable de los países europeos y Estados Unidos.



Segundo, distanciamiento social y el lavado de manos

Tanto el distanciamiento social como el lavado de manos, son de exclusiva responsabilidad de la población. El éxito para evitar una mayor propagación y un crecimiento desmedido de casos dependerá de que los peruanos y peruanas cumplan con estos hábitos, y los medios informen responsablemente. No será culpa del gobierno, ni del sistema de salud peruano.

Las 3/4 partes de los casos están en Lima. Si bien las regiones fuera de Lima siguen menos expuestas, su nivel de vulnerabilidad en algunos casos es mayor debido a la epidemia del dengue o la limitada disponibilidad de agua y desagüe. Por ello, recae también un importante nivel de responsabilidad en sus autoridades por brindarles las facilidades para cumplir con las medidas.

Tercero, cuidar a los más vulnerables

Es vital cuidar a los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, pues ellos probablemente serán quienes requieran hospitalización, cuidados críticos y eventualmente fallezcan. Hasta el momento, ninguno. 

Asimismo, requiere especial atención el personal de salud, entre los que se encuentran médicos, enfermeras, y auxiliares, que están muy expuestos al contagio principalmente porque se encargan del cuidado de los, hasta el momento, 19 hospitalizados, entre ellos 5 pacientes graves.

Cuarto, aplicación de e-Salud 

Corea viene demostrando cómo controlar la epidemia usando la e-Salud con los teléfonos celulares para la vigilancia y el monitoreo domiciliario de las personas calificadas como casos sospechosos y confirmados. Obviamente contó con la conducta responsable de la población para realizar un control menos restrictivo que China.

El uso de e-Salud aplica para un sistema de salud como el peruano, que persiste con su brecha de recursos físicos y humanos en salud. El Perú lleva más de 20 años con iniciativas exitosas en e-Salud, inclusive similares a las empleadas en Corea del Sur, sin embargo, no se ha observado que hayan sido aplicadas a pesar de que el MINSA y EsSalud cuentan con una red nacional de telesalud/telemedicina. No sigamos perdiendo oportunidades. Esto aún continuará.

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