La cuarta revolución industrial y el mundo B2B

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Según el Foro Económico Mundial, la cuarta revolución industrial es un nuevo capítulo en el desarrollo humano, en el que los avances tecnológicos representan promesas, aunque pueden acarrear algunos peligros.

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Fue el alemán Klaus Martin Schwab, presidente ejecutivo y fundador del Foro Económico Mundial, quien divulgó el término "cuarta revolución industrial" en 2016. Según Schwab, esta revolución es diferente en escala, complejidad y alcance a cualquiera de las anteriores porque representa la combinación de un amplio rango de nuevas tecnologías que fusionan lo físico, lo digital y lo biológico, afectando todas las disciplinas, industrias y gobiernos.

Revoluciones previas

Para entender mejor este concepto, hagamos un breve resumen de las anteriores revoluciones industriales:

  • La primera comenzó en Gran Bretaña, a finales del siglo XVIII. Tuvo su origen en la invención de las máquinas de vapor, como el ferrocarril, los barcos a vapor y las grandes fábricas. La sociedad rural, que basaba su economía en la agricultura y el comercio colonial, adopta una economía urbana con base en la industria y la mecanización.

  • La segunda ocurrió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con la aparición de la electricidad, la producción en masa y la industria automotriz. Tuvo su origen principalmente en los Estados Unidos y transformó las ciudades con la instalación de las primeras centrales eléctricas y los nuevos motores a petróleo y gas.

  • La tercera se inició con la computación centralizada (mainframe) en los 60 y se fortaleció con la computación personal en los 80 y el uso del internet en los 90. Su impacto es bastante conocido por todos nosotros.

 

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Cambios profundos

En su libro La cuarta revolución industrial, Schwab menciona ejemplos de tecnologías que han generado cambios profundos en todas las industrias, a través de nuevos modelos de negocio. Entre ellas, tenemos la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT), los vehículos autónomos, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de los materiales, el almacenamiento de energía y la computación cuántica. 



Tecnologías como el big data y la robótica traerán cambios profundos en la forma de organizar la producción y en la forma en la que entendemos a los clientes.

Según el autor, dar forma a esta revolución no es tarea de un solo actor, sector, región, industria o cultura. Debido a que hay que garantizar que se enfoque en el ser humano y lo empodere, su naturaleza fundamental y global afectará y será influenciada por todos los países, las economías, los sectores y las personas. Es clave invertir atención y energía en la cooperación de múltiples partes interesadas mediante las fronteras académicas, sociales, políticas, industriales y nacionales.

En tanto, Syam & Sharma (2018) consideran que el cambio más profundo de esta revolución se dará en el área de toma de decisiones. Según ellos, si bien la tecnología de la información (TI) nos ayudó a procesar los datos y las comunicaciones, la toma de decisiones era humana. El nuevo cambio se hará evidente mediante las tecnologías emergentes, que van a permitir que las computadoras también tomen decisiones apropiadas de manera confiable.

Riesgos y oportunidades

Según Schwab, las variables más afectadas por la cuarta revolución industrial serán el producto bruto interno (PBI), la inversión, el consumo, el empleo, el comercio y la inflación. Al autor le preocupa que las organizaciones no puedan o no quieran adaptarse al cambio y que los Gobiernos no empleen o regulen las nuevas tecnologías de forma adecuada. El cambio de poder creará importantes problemas nuevos y las desigualdades podrían crecer, en lugar de reducirse.

En cuanto a las oportunidades, se espera en los próximos años un cambio importante en el empleo y la naturaleza del trabajo. Por ejemplo, hoy existe una demanda local por los científicos de datos, una especialización de reciente creación. Se espera un aumento de la productividad en las empresas a través del big data y la robótica, que traerá cambios profundos en la forma de organizar la producción y en la forma en la que entendemos a los clientes.

Lo mejor que podemos hacer es tener la mente abierta, observar con mentalidad positiva los nuevos cambios, experimentar en nuestras empresas con el big data y el machine learning. También es vital repensar nuestro modelo de negocio e incorporar un verdadero cambio cultural que incorpore la experiencia digital del cliente, además de invertir en talento humano como motor del cambio, y comprender que la competencia ya es global. ¿Qué otros cambios debemos realizar? Déjanos tu opinión.

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