Gas natural en el Perú: perspectivas del sector hidrocarburos

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El sector hidrocarburos, con especial énfasis en el gas natural, concentra el 80 % de la producción energética en el país, pero se le presta más atención al 20 % que abarca la producción eléctrica.

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Fuente: Andina

A pesar de que el gas natural es uno de los recursos energéticos más baratos que posee el Perú, aún no se ha logrado su expansión debido a las dificultades para aplicar las normativas existentes. Aún sigue pendiente la construcción de un sistema de distribución por ductos que no solo permita llevarlo a más hogares, sino también a que sea mejor aprovechado por otros sectores clave como la minería.  

Los inicios de la historia

El descubrimiento del gas natural en el Perú ocurrió en 1984, en Camisea, gracias a la compañía Schell, que originalmente buscaba petróleo. Sin embargo, la adaptación del contrato era complicada y, finalmente, el proyecto quedó en el limbo. En el gobierno de Alberto Fujimori se realizó un nuevo contrato más completo, firmado por Shell, pero que no se llevó adelante por las limitaciones de la regulación. 

En el 2004, Cálida ingresó como un operador enfocado en atender las necesidades energéticas de los grandes clientes de Lima, empezando por los generadores eléctricos. Sin embargo, hasta el 2008 no se registró una expansión al sector residencial. Es así que, en el 2010, se modificó el reglamento para introducir un concepto denominado "subsidio residencia" (gasto de promoción), financiado por las industrias generadoras. 

Un escenario de cambios

A partir de ahí, se inició la masificación del gas natural, pero también su subsidio, porque el volumen de consumo aún era pequeño frente a la inversión inicial. Tras el comienzo de las operaciones en Lima, Contugas comenzó la distribución en Ica, a partir del 2012.  Luego se crearon sistemas como el FISE para generar un fondo de subsidio al que aportasen todos los clientes del sector energía del país, para costear la red de distribución. 



Es urgente desarrollar un ducto de gas natural en el sur del país para darle un mejor uso a este material, impulsar la minería y forjar el sistema de distribución energética que necesitaremos en las próximas décadas.

Pese a la importancia del gas natural para la producción nacional, su consumo aún era muy bajo. En el 2014, Proinversión llevó adelante las concesiones del norte y sur del país, sin procurar que se cumpliera el FISE. Estas acciones no se planificaron con cuidado y se llevaron adelante con apuro. Hoy observamos los problemas que generaron esta industria en ambas zonas del Perú. 

El Estado debe tener claro que su rol es diseñar las concesiones y que el sector privado solo debe ayudarle a construir y operar las redes, sin asumir el riesgo. Si una concesión fracasa, el primero en preocuparse siempre debe ser el Estado, ya que ello significa que no se registró la demanda esperada, para lo cual se recurrirá a los fondos de subsidio. 

Bajo esta línea, a partir del 2019, Proinversión replanteó la concesión en siete regiones para usar FISE y subsidiar la red, ya que no existe industria que pueda costearla. Si el Estado no puede destinar recursos del Tesoro Público, puede utilizar los fondos de otros subsectores de energía. En cualquier caso, el objetivo debe ser reemplazar al combustible líquido. 

Actualidad y retos

En el 2019, el consumo total de energía en el Perú alcanzó los 2777 terajoules por día. La electricidad solo concentró 562 terajoules por día, es decir, un 20 %. A este porcentaje tan pequeño se le prestó mucha más atención que a todo el 80 % restante, que abarca en su mayoría al sector de hidrocarburos. En el caso del gas natural, un 60 % se destinó a las generadoras térmicas, que concentran el 40 % de la producción nacional.

En los próximos 50 a 60 años, la tendencia en el sector energía del mundo apuntará hacia un uso predominante del hidrógeno. Este material se transporta a través de ductos y, por eso, invertir en este sistema de distribución desde ahora es muy importante. Por el contrario, la electricidad es una energía secundaria que se transporta por cables, mientras que los ductos pueden llevar un mayor volumen de energía. 

Durante el 2019, exportamos 525 terajules de gas por día, una cantidad muy similar a lo consumido en el país o a toda la electricidad producida ese año. Lo que se va en un barco al extranjero es similar a toda la energía que el Perú produce. Del total de gas producido, 45 % se consume, 35 % se exporta y 20 % se reinyecta al pozo de donde se extrajo porque no existe más demanda. 

Hoy, el principal cliente energético del Perú es la minería. Si tuviésemos que poner un valor a todas las reservas de minerales que hoy se registran en todo el país, obtendríamos un promedio de USD 1142 miles de millones, es decir, casi seis veces nuestro producto bruto interno (PBI). La mayor parte de estas reservas se ubican en el sur, precisamente en el corredor minero que avanza en paralelo al gasoducto.

A nivel de hidrocarburos, la reserva de Camisea equivale a casi 3000 millones de barriles que, a su vez, poseen un valor de casi USD 180 000 millones. Eso es casi lo mismo que nuestro PBI actual. Es urgente desarrollar un ducto de gas natural en el sur del país para darle un mejor uso a este material, impulsar la minería y forjar el sistema de distribución energética que necesitaremos en las próximas décadas.

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