Por un mejor futuro

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La grave crisis política por la que atraviesa nuestro país debe hacernos reflexionar a todos sobre cómo contribuimos para lograr una mejor sociedad. De cara al Bicentenario es fundamental tener objetivos comunes y luchar por solucionar las grandes problemáticas que tenemos, como la corrupción o las desigualdades sociales.

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Quisiera comenzar este artículo lamentando profundamente el fallecimiento de Inti Sotelo Camargo y Jack Bryan Pintado, dos jóvenes universitarios que salieron a hacer sentir su voz en las calles sobre la grave crisis política que vivimos y no regresaron a sus hogares. No es dable que una persona que participa de una movilización ciudadana vea afectada su integridad. 

Ahora, ante el difícil contexto que nos toca vivir, es preciso que quienes estamos en el mundo académico, sector privado y en el sector público, reflexionemos sobre cuál es nuestro aporte para lograr una sociedad más justa, con valores, oportunidades para todos y donde prime el respeto por los demás, más aún si estamos a pocos meses de conmemorar el Bicentenario. 

Lejos de ser una fecha para celebrar,  afrontamos un gran reto como sociedad, pues hay diversas problemáticas que no hemos podido solucionar, y que por el contrario, se han incrementado como la corrupción, las desigualdades sociales, la injusticia, entre otras.

Resulta necesario que exista un compromiso entre todos los actores señalados (academia, sector privado, sector público) para trabajar por objetivos comunes que permitan mejorar las condiciones de vida para todos los peruanos y peruanas. Es aquí donde la tecnología, las redes sociales, así como los avances en innovación abierta, son claves para lograr una mayor colaboración. Si queremos lograr un mejor futuro, es fundamental del apoyo de todos y para ello se necesita una escucha activa, mecanismos de participación ciudadana y consensos. 



Lejos de ser una fecha para celebrar, afrontamos un gran reto como sociedad, pues hay diversas problemáticas que no hemos podido solucionar, y que por el contrario, se han incrementado como la corrupción, las desigualdades sociales, la injusticia, entre otras.

Aquí me permito hacer un llamado al respeto por la pluralidad de opiniones que existen y a la no polarización. No podemos vivir en una sociedad de extremos, donde no haya puentes. Los valores, la integridad y la empatía deben trascender para la búsqueda del bien común y estar por encima de posturas políticas, credos, etc.

Otro aspecto importante es la necesidad de lograr sinergias generacionales, que permitan estrechar más los lazos entre las distintas generaciones, para una mejor comunicación y entendimiento. Esta es una responsabilidad compartida, tanto por parte de los más jóvenes, como por quienes tienen más años y experiencia. 

La estabilidad que necesita el Perú no debe confundirse con retomar el pasado, sino de lograr avances para ser un país sostenible, inclusivo, pluricultural y que permita la realización de sus ciudadanos.  Esto se logrará si estamos unidos y comprometidos por dar lo mejor de nosotros.  

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