La dualidad del CEO y del presidente del Directorio

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Las empresas pueden tener diferentes modelos de directorios, pero, en cualquier caso, la clave del éxito consiste en que se mantengan estables para dar confianza a los inversionistas.

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El Directorio está presidido por el presidente, teóricamente elegido entre sus miembros. Una de las principales funciones del Directorio es seleccionar, contratar, evaluar y reemplazar al CEO, así como escoger candidatos para reemplazar a sus propios miembros. Este modelo tiene muchas variantes. 

Por ejemplo, en Alemania un grupo de empresas tiene dos directorios: uno estratégico y otro ejecutivo, con funciones bien definidas. Los integrantes de ambos también están muy bien definidos, con una alta participación de trabajadores en el Directorio Estratégico. Por otro lado, algunas empresas en España tienen dos gerentes generales, cada uno con funciones específicas y algunas responsabilidades compartidas. 

Sin embargo, el paradigma consiste en un presidente del Directorio y un CEO cuyos encargos recaen en dos personas distintas. Se supone que, en las empresas del Estado, están prohibidos los directores ejecutivos. Sin embargo, no es difícil constatar numerosas violaciones a la norma. Siempre hay excusas.

Separación de poderes

En las empresas privadas, sin ese tipo de restricciones externas, la discusión se centra en la conveniencia de separar ambos cargos. Las empresas se dotan de reglamentos que formalizan las prácticas y tradiciones. Sin embargo, de nada sirve tener una supuesta separación de poderes cuando en la práctica los cargos recaen en dos hermanos o en padre e hijo.



Las empresas deben tener un modelo formal estable, cualquiera que este sea, y acatarlo para que los inversionistas puedan tomar decisiones en un ambiente predecible.

Ejemplos de lo anterior hay muchos en Latinoamérica y en el país. La hipótesis de trabajo aquí es que los miembros de la familia dejarán sus diferencias fuera de la empresa. Felizmente, el nivel de transparencia exigido a las empresas en la actualidad, en conjunto con la accesibilidad a la información que soportan los medios digitales y las bases de datos, permiten que los inversionistas estén muy bien informados.    

La realidad es que no hay evidencia concluyente que soporte la superioridad de un modelo sobre otro. Hay empresas exitosas que funcionan bajo ambos modelos. Es importante, entonces, evitar los mitos basados en ideologías. Las empresas deben tener un modelo formal estable, cualquiera que este sea, y acatarlo. Así, los inversionistas podrán tomar decisiones en un ambiente predecible. 

Será responsabilidad de cada empresa explicar y demostrar a sus accionistas que lo mejor es unificar las posiciones de presidente de Directorio y CEO en un sector específico, bajo condiciones competitivas específicas.  ¿Y usted, qué modelo observa en su empresa? ¿Cree que hay algún modelo superior por sí mismo? Me gustaría mucho conocer su opinión.

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