¿Cómo implementar una innovación disruptiva en nuestro negocio?

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Un cambio innovador en un modelo de negocio requiere recursos y conocimientos expertos, por lo que será necesario establecer alianzas con los actores adecuados.

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Cuando Clayton Christensen propuso su Teoría de la Innovación Disruptiva, en 1997, la velocidad de adopción de innovaciones alcanzaba una tasa promedio del 50 % entre los consumidores en diez años. Los ejemplos clásicos de este ritmo de adopción son el teléfono celular y el internet. En ese contexto, el proceso de innovación disruptiva no era planteado como revolucionario, sino como progresivo. 

La pandemia de la COVID-19 nos llevó a implementar mecanismos de distanciamiento y aislamiento para dosificar la velocidad de contagio y ajustarla a la capacidad de atención de los servicios de salud, hasta obtener una vacuna. Ello obliga a la humanidad a extender sus herramientas de comunicación y representación del conocimiento, apoyados en las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC), para mantener las operaciones que sustentan la vida cotidiana y seguir prosperando. 

Nuevos modelos de negocio

La pandemia ha obligado a las empresas a incorporar en sus operaciones modalidades que se resistían a implementar, como el teletrabajo, la telemedicina, la educación virtual, la digitalización de la logística de entrega, etc. La mayoría sigue ofreciendo los mismos productos y servicios con ajustes para su supervivencia, pero algunas perciben las actuales circunstancias como una ventana de oportunidad para introducir innovaciones disruptivas que atiendan nuevas necesidades surgidas durante la crisis. 



Si una empresa no cuenta con el conocimiento experto para implementar una innovación disruptiva, puede aliarse con actores que sí lo posean.

Para ello, la innovación disruptiva debe entenderse como una estrategia que plantea un cambio en el modelo de negocio y que se apoya en la tecnología para ofrecer productos que tienen claro cómo facilitar a los clientes la ejecución de sus trabajos. Es decir, estamos invitados a imaginar sustitutos funcionales a las necesidades de los clientes, que, además, consideren servir a aquellos que no consumen el producto actual.

Por ejemplo, el servicio de conferencia de Zoom nos cuenta la historia de un producto sencillo. Es una aplicación asequible, confiable y segura que cuenta con un sistema de mercadeo y distribución embebido en el producto (recibes una invitación a una reunión y lo usas de forma gratuita), con claros servicios diferenciados a los que se acceden con suscripciones pagadas. 

Los actores maduros de la industria como WebEx, de Cisco, contaban con productos complejos de instalar y utilizar. En el escenario del creciente teletrabajo, telemedicina y educación remota, Zoom alineó su organización para servir al mundo sin mayores interrupciones, con un crecimiento del 355 % en el segundo trimestre del 2020, respecto al año anterior.

Acceso a recursos y conocimientos

Un posible obstáculo para aprovechar estas oportunidades de innovar es el acceso a recursos y conocimientos requeridos. Son temas que no lucen sencillos de abordar, pero sobre los cuales ayuda el explorar modelos de negocio, como los inicios sencillos de Amazon. Como librería virtual, se apalancaba en el inventario de las editoriales para reducir las inversiones y gastos en inventario y riesgos de obsolescencia.

Otros ejemplos son Airbnb y Uber, que esquivan la inversión en inmuebles, mobiliario o flota automotriz. En estas referencias, el acceso a los recursos se resuelve mediante el apalancamiento en proveedores, clientes y usuarios (recursos modulares). Sin embargo, en general, ello implica que la organización cuente con conocimiento experto en gestión y tecnología para soportar el modelo de negocio (capacidades integradas).

Es muy probable que la empresa no cuente con el conocimiento experto o social que requiere la lógica del negocio que implementa la innovación disruptiva. En estos casos, una alternativa a considerar es la alianza con actores poseedores de ese conocimiento, de la misma manera en que lo hacemos con los recursos. 

Evaluar las opciones de alianza con quienes contribuyan a desarrollar y ejecutar las capacidades organizacionales requeridas implica disposición a compartir beneficios o propiedad y prepararse para reconocer ventajas y desventajas de los diferentes tipos de alianza. ¿Has implementado alguna innovación disruptiva en tu negocio durante la pandemia? Cuéntanos tu experiencia.

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