365 días después: la importancia del líder en tiempos de pandemia

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Tras cumplirse un año del inicio de la pandemia de la COVID-19, y en medio de un fuerte estrés laboral, resulta fundamental que los responsables de los equipos de trabajo demuestren más que nunca liderazgo y empatía. De no hacerlo, el fracaso es inevitable.

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La pandemia nos ha impulsado a desarrollar, hoy más que nunca, nuestra capacidad de cambio y adaptación a nuevos escenarios. Sin embargo, habiéndose cumplido un año del inicio de la pandemia, y ante un clima de estrés laboral y social, la energía y fortaleza con la que se cuenta no es igual. Por ello, resulta imprescindible que las organizaciones, independientemente de su rubro y tamaño, promuevan que los responsables de los equipos de trabajo ejerzan un verdadero liderazgo para que los ánimos no decaigan y se sienta un respaldo. Sin un líder que sea empático y que motive, será inevitable que la productividad se vea afectada al igual que la salud física y mental de los colaboradores. 

Ante ello, cabe preguntarse, ¿cómo lograr que exista liderazgo en este contexto? Pues bien, lo primero es reflexionar sobre la figura del líder en una organización y las funciones que cumple en la gestión de equipos de trabajo, más aún si se da de forma remota.

Influencia laboral

Stephen Robbins define a un líder como la persona que puede influir en los demás y que posee autoridad gerencial. Es un proceso que consiste en guiar a un grupo e influir en él para que alcance sus metas. Por su parte, John Kotter considera que el liderazgo va más allá del ejercicio cotidiano de saber dar órdenes. Por el contrario, su base radica en saber influenciar en la gente para que esta se empeñe de manera voluntaria en lograr los objetivos trazados por el líder.

Un líder no existe si no tiene seguidores, es decir, personas que lo vean como un referente confiable y creíble, al cual están dispuestos a escuchar y obedecer. También necesita un propósito, ya que cada acción suya se orienta a lograr "algo" (objetivos con impacto colectivo). Otra dimensión importante es la generación de visión compartida: conjuntos y compromisos comunes para todos. Eso se logra mediante el desarrollo de un conjunto de habilidades propias del líder (aprender a escuchar, comunicar y actuar).

Funciones del líder

Los líderes cumplen tres funciones básicas. La primera es saber relacionarse con los integrantes de su equipo de trabajo, a través de la empatía y el consecuente desarrollo de la confianza. Este componente se genera cuando los individuos perciben que el líder no les generará ningún tipo de daño y que tiene buenas intenciones. 



Un líder no existe si no tiene seguidores, es decir, personas que lo vean como un referente confiable y creíble, al cual están dispuestos a escuchar y obedecer.

La segunda función del líder consiste en saber gestionar, es decir, mantener el desarrollo interpersonal basado en el respeto, la asertividad, el servicio, el conocimiento y la experiencia. Estos factores le darán credibilidad. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace otorga reputación que impacta de manera directa en las personas que forman el equipo de trabajo. 

La tercera y última función consiste en que el líder debe hacerse responsable de sus decisiones y sus acciones, lo cual va ligado a conceptos como la coherencia, el involucramiento, la equidad y los resultados. A mediano y largo plazo, estos componentes generan sensación de autoridad entre los miembros del equipo.

El ser humano rige su conducta a través del equilibrio entre lo que piensa y lo que siente. Su mapa cognitivo y emocional impacta en su mapa conductual. Estamos atravesando un contexto que genera tensión emocional, es decir, que ya sufrimos un desequilibro, tenemos miedo y otras sensaciones que afectan nuestro día a día. Las personas no hacen algo si no lo conocen, no lo quieren o no tienen capacidad. 

Ante este escenario, es fundamental que todo responsable de equipos de trabajo asuma el rol de líder y recuerde que debe influir en sus colaboradores para que realicen las acciones que se esperan de ellos, en lugar de solo imponerlas. Esta última opción puede parecer más efectiva a corto plazo, pero dará pie a un desequilibrio emocional que aumentará con el paso del tiempo y perjudicará el logro de objetivos a mediano y largo plazo

Finalmente, es importante considerar que a medida que siga pasando el tiempo y los efectos de la pandemia se agudicen, el manejo de las relaciones humanas que se tenga en las organizaciones deberá ser más exhaustivo. 

¿Qué otras funciones de un líder son cruciales en estos tiempos de pandemia? Déjanos tu opinión

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