Green management: ¿Qué es y por qué es importante su implementación en el escenario global actual?

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El green management propone una gestión empresarial más acuciosa y responsable con el cuidado del medioambiente de largo aliento la cual demanda a su vez un urgente cambio de mentalidad a todo nivel organizacional.

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El cuidado del medioambiente por parte de las organizaciones se ha vuelto crucial debido a las crecientes demandas sociales y gubernamentales en todo el mundo. Un ejemplo reciente de ello es el último reporte del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (o IPCC, por sus siglas en inglés) el cual pinta un escenario futuro apocalíptico. 

Similar tenor ha tenido la sostenida campaña mediática del Foro Económico Mundial (o WEF, por sus siglas en inglés) relacionada con la polución de fuentes de agua, desechos plásticos, deforestación y la subsecuente demanda de estrategias y tecnologías limpias. Ahora bien, existe una contraparte compuesta por escépticos y críticos que, armados con data histórica y científica, buscan refutar los nefastos vaticinios que con mayor frecuencia se relatan en reportes, medios y prensa referentes al cambio climático. Sin embargo, no hay argumento que resista la innegable polución ambiental resultante de la generación de residuos sólidos y líquidos en el mundo derivados de nuestras actividades de producción y consumo. 

Generación de desperdicios: la gran problemática ambiental

En 2016, el mundo generó 2 billones de toneladas de basura y, para 2050, el Banco Mundial (2018) estima que llegaremos a unas 3.4 billones de toneladas cada año. Según esta institución, en 2017 descartamos 53.6 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos o e-waste. Adicionalmente, en 2019 desperdiciamos 813 millones de toneladas de alimentos de acuerdo con cifras proporcionadas por la Organización Mundial para la Alimentación (o FAO, por sus siglas en inglés). 

Cabe destacar que alrededor del 80 % de todos los residuos terrestres del mundo terminan en ríos y, finalmente, en el océano, según datos, al 2019, del World Resources Institute. Por otro lado, el volumen de emisiones resultantes de los desperdicios, como el dióxido de carbono y metano, no han sido reducidos como se esperaba o requería tras la falta de consenso en las pasadas Conferencias de las Partes (COP). 

Organizaciones y contaminación medioambiental: la espada de Damocles

Cada vez más ciudadanos, consumidores, asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales (ONG) y Gobiernos muestran preocupación y reacciones en aumento ante el impacto de múltiples organizaciones en detrimento de la naturaleza, su biodiversidad y sus ecosistemas. La presión societal ejercida sobre distintas organizaciones, ya sean empresas o el sector público, es un hecho experimentado tanto por pequeños negocios familiares y grandes cadenas de restaurantes como por colosales industrias de consumo masivo y corporaciones mineras.



La realidad y las estadísticas muestran que aquellas empresas que no han abrazado el green management como parte de sus operaciones fracasarán.

La sociedad y los Gobiernos de hoy exigen una gestión de recursos más limpia y socialmente responsable, en otras palabras, más "verde." Así surge el paradigma de gestión que nos plantea el green management: un enfoque de gestión para que muchas organizaciones disminuyan su impacto medioambiental. Esa perspectiva requiere de un proceso de transformación complejo y, en algunos casos, costoso de implementar, pero con retornos sociales, económicos y ambientales a largo plazo comprobados. Por esta razón, el green management es considerado como un habilitador o enabler de la sostenibilidad organizacional. 

¿Qué es específicamente el green management?

El green management es un concepto que se nutre de varias corrientes de pensamiento filosófico y ecológico que comprenden una serie de criterios y acciones para la gestión organizacional aplicada. Por ejemplo, podemos encontrar elementos propios de la ecología industrial, simbiosis industrial, bioeconomía, soluciones basadas en la naturaleza (nature-based solutions), innovaciones ecológicas (eco-innovation), diseños ecológicos (eco-design), cadenas de abastecimiento reversas (reverse supply chains) y economía circular (circular economy), entre otros conceptos.   

El green management también se apoya con fuerza en el desarrollo y la implementación de tecnologías limpias, las cuales son claves para afrontar los masivos desafíos concernientes a las poluciones aérea, marina y terrestre. La idea central de la alternativa verde es la adopción, aplicación y difusión de una cultura organizacional sistémica responsable con su entorno y áreas de influencia, que aplica tanto para organizaciones públicas como privadas. Cabe señalar, que el green management debe entenderse desde su racional pragmático mas no desde una arista política. 

Por otra parte, resulta necesario mencionar además que, si bien las organizaciones públicas no tienen fines de lucro, esto no las exime de ser grandes consumidoras de recursos y, por ende, grandes generadoras de residuos sólidos, aguas contaminadas o emisiones. Conscientes de ello, muchos Gobiernos --principalmente en los países desarrollados-- ya tienen marcos regulatorios que, por ejemplo, fomentan e incentivan iniciativas de compras verdes al momento de realizar cualquier tipo de adquisición y que, por otro lado, no dudan en ejercer la legislación que busca proteger el medioambiente. 

Consideraciones importantes

A largo plazo, se ha demostrado que, aparte de la reducción del impacto medioambiental, el green management también genera un retorno económico. Sin embargo, la mentalidad cortoplacista y la necesidad de liquidez inmediata hacen que muchas organizaciones desestimen su implementación. En este contexto, el Estado tiene la responsabilidad de brindar mayor soporte e incentivos para facilitar este tipo de prácticas organizacionales. 

Para lograr este objetivo, las organizaciones deben, primero, interiorizar que operan como cajas negras (o blackboxes), con un punto de entrada (input) y dos puntos de salida (output). El primer output se refiere a bienes, materiales, productos o servicios que se producen o generan, mientras que el segundo corresponde a todos los residuales líquidos, sólidos y gaseosos generados durante el proceso de transformación, transporte, tratamiento o comercialización de distintos recursos. 

Esta visión simple pero efectiva permite identificar los puntos donde puedan originarse falencias ambientales y riesgos que devengan en sanciones legales o problemas directos con la comunidad. Por tanto, la subsanación de estos riesgos o pasivos ambientales son, en la actualidad, considerados como parte del cumplimiento (compliance), aunque técnicamente deben ser considerados como el primer peldaño de una gestión de green management integral. No obstante, es importante aclarar que un error frecuente que cometen muchas organizaciones es tratar de virar hacia esta nueva forma de gestión sin asegurarse previamente de subsanar sus pasivos ambientales, es decir, con riesgos no resueltos o, lo que es peor, no detectados. 

Otro aspecto fundamental por considerar en el green manamegement tiene que ver con la gobernanza y el tacto político al interior de la organización. En ese sentido, es indispensable contar con un proceso de "evangelización verde" al interior de la institución. Como primer paso, es el directorio, la gerencia general, la vicepresidencia y/o cualquier área encargada de tomar decisiones quienes deben aceptar que se requiere una evolución en la actual forma de operar. Este cambio de mentalidad facilitara la consiguiente integración de criterios verdes de gestión, sin renunciar a la rentabilidad o eficiencia en costos. 

Sin duda suena más fácil decirlo que hacerlo. No obstante, la realidad y las estadísticas muestran que aquellas empresas que no han abrazado el green management como ruta operacional, fracasarán. Y es que no es posible construir legitimidad ni competitividad cuando existen deficiencias y/o negligencia con el medioambiente. 

El siguiente paso de corte más técnico y financiero es determinar cómo pueden potenciarse las operaciones. Para esto, se deben identificar aquellas áreas con mayor impacto ambiental o potenciales problemas sociales directos (véase el caso de las industrias extractivas en general). Luego será necesario definir el grado de inversión y los plazos en los cuales se buscará, de forma realista, embarcar a la organización hacia el camino del green management. 

En resumen, el objetivo de largo aliento es primero, suplir fallas de compliance; segundo, desarrollar una cultura organizacional verde; y tercero, posicionarse como una organización líder de su sector mediante una política de investigación e innovación continua.

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