Necesidad del planeamiento estratégico en el sector B2B

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El planeamiento estratégico permitirá a las empresas del sector B2B tomar decisiones acertadas con mayor rapidez, adaptarse al nuevo entorno y mantener su crecimiento en medio de una crisis como la provocada por la COVID-19.

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En un entorno dinámico e inestable, donde el liderazgo de las empresas es cada vez más efímero y fugaz, las organizaciones deben contar con mecanismos que les permitan acceder a un aprendizaje continuo y al establecimiento de objetivos, políticas y estrategias para alcanzar sus propósitos empresariales. No basta con conocer las capacidades y competencias, y combinarlas de forma eficiente, sino que también es necesario un profundo análisis externo y contemplar diversos escenarios para lograr que las organizaciones tomen decisiones de forma efectiva, responsable y sustentada.

El planeamiento estratégico 

La intuición es un elemento esencial en la toma de buenas decisiones estratégicas, siempre que sea disciplinada y se integre junto a un enfoque analítico. Las empresas deben dotarse de mecanismos que les permitan gestionar, de forma efectiva, la toma de decisiones. Este mecanismo, imprescindible para las organizaciones actuales, es el planeamiento estratégico, que podemos plantear como un proceso sistemático --y más o menos formal-- que permite a la empresa alcanzar sus objetivos estratégicos.

El fin supremo del planeamiento estratégico es aprovechar las oportunidades y fortalezas para superar las debilidades y amenazas, a fin de obtener y conservar una ventaja competitiva que permita la sostenibilidad futura y el crecimiento de la organización. Este proceso integra todas las áreas de negocio de la empresa y, si bien no existe un modelo concreto que sea replicable a todas las organizaciones, sí existen una serie de elementos que facilitan la elaboración de un plan estratégico adecuado.

Visión, misión y liderazgo

Toda organización debe conocerse y saber dónde está, pero también a dónde quiere llegar. La visión de la empresa nos permite definir a dónde queremos llegar y en qué nos queremos convertir. Esto será clave para desarrollar la misión de la organización que, a su vez, es expresión del propósito perdurable de la empresa.



Las compañías deben tener la voluntad de trascender y no solo de sobrevivir hasta un determinado momento.

Una visión y misión bien definidas permiten que los empleados entiendan el propósito de la institución. Además, ofrecen una base para priorizar recursos y factores internos y externos, a fin de formular estrategias viables, lo que sirve de parámetro para la organización de actividades, trabajos y áreas en torno a los propósitos de la empresa.

Estos elementos son la base para una cultura organizacional como pieza fundamental en la construcción de la estrategia de una empresa. Una cultura fuerte y diferenciada puede convertirse, por sí sola, en una ventaja competitiva sólida y duradera, ya que el plan estratégico debe ser conocido y compartido por toda la organización y requiere de un acuerdo mayoritario dentro de esta. Sin embargo, también exige el compromiso de todos sus integrantes.

Además, para que el plan estratégico pueda concretarse con éxito, se requiere de un liderazgo fuerte, que asegure el rumbo del negocio y conduzca a la organización en el proceso para lograr sus objetivos.

El entorno externo 

El mayor reto para las empresas no siempre está en ellas mismas, sino en su entorno externo, el cual se compone de aquellas dimensiones que afectan a las compañías sin que estas puedan influir de manera directa. En muchas ocasiones, este factor es más determinante en el futuro de las empresas que la estructura o particularidades de la propia organización. 

Por ello, el entorno externo es un elemento imprescindible para analizar en el planeamiento estratégico. Las decisiones de la dirección no solo deberán tomarse en la medida en que sean eficientes, de acuerdo a las competencias y capacidades de la propia organización, sino también en cuanto sean efectivas en el marco en el que se desenvuelve esta.

Adaptación dinámica

Hoy somos cada vez más conscientes de que nos hallamos en un entorno disruptivo, caótico y profundamente cambiante. Es precisamente la capacidad de aprendizaje continuo, adaptación y resiliencia la que permitirá a las organizaciones alcanzar sus objetivos. Las empresas que no se adaptan ni cambian no crecen, y las empresas que no crecen mueren. 

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Es por ello que el planeamiento estratégico debe entenderse como un proceso dinámico de evaluación constante de la organización y su entorno, no como un procedimiento tedioso y burocrático que se efectúa de manera puntual y concreta. Este proceso adaptativo, mediante el cual se toman decisiones correctas, efectivas y meditadas dentro de las organizaciones, es el que les permite crecer en el presente y a futuro.

Importancia en el sector B2B

Con clientes cada vez más informados, competencia global y cambios tecnológicos disruptivos, aquellas empresas que no incluyan el planeamiento estratégico como un pilar fundamental de su organización no conseguirán mantener una ventaja competitiva sostenible en el tiempo y desaparecerán. Las compañías deben tener la voluntad de trascender y no solo de sobrevivir hasta un determinado momento.

El planeamiento estratégico permite a las organizaciones mantener una posición proactiva en cuanto a su proyección futura, lo que hará posible que ejerzan una mayor influencia sobre su destino. ¿Deben las organizaciones tomar las riendas de su futuro o simplemente sobrevivir al paso del tiempo? Compártenos tu experiencia.

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