No todos somos tan digitales como pensamos

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Los pequeños maestros de obra son uno de los muchos grupos de la población peruana que aún no forman parte del nuevo mundo digital. ¿Qué se puede hacer para impulsar una verdadera conectividad para todos?

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Fuente: Andina

La penetración de internet creció 13.4 % en el último año y alcanzó al 60 % de la población peruana (19.9 millones de habitantes), según cifras del DataReport de HootSuite 2021. Sin embargo, este número no es lo suficientemente elevado como para asumir que ya somos un país digital. Por eso, es importante tomarnos un tiempo para reflexionar sobre nuestra situación en cuanto a conectividad y hacia dónde debemos dirigirnos en los próximos años. 

La nueva tendencia digital de las marcas

La pandemia obligó al país a impulsar su proceso de digitalización. Por un lado, las marcas se vieron presionadas a desarrollar e implementar servicios digitales. Por el otro lado, los usuarios dejaron en el pasado las compras presenciales y las visitas a las tiendas. 

Las marcas enfocaron sus esfuerzos en desarrollar soluciones para mantener contacto con sus clientes, pese a las restricciones físicas del país. Asimismo, buscaron innovar con campañas 100 % digitales e incluso cambiaron su forma de operar, con nuevos canales de comunicación y soporte. 

Si bien esta digitalización brinda mayor alcance y cobertura, así como la inmediatez de los servicios y las soluciones, también existe un gran porcentaje de la población que ha quedado fuera de este nuevo mundo: los pequeños maestros de obra. 

Las complicaciones en el día a día

Todos los trabajos de construcción se realizan de forma presencial, desde el diagnóstico del trabajo y la compra de materiales hasta la reparación. Por ello, la pandemia golpeó con dureza a este sector y la digitalización no fue de mucha ayuda. 

Las principales marcas de construcción desarrollaron tiendas digitales, asesores en línea y un sinfín de soluciones para acercar sus marcas al segmento objetivo. Sin embargo, no contaron con que la digitalización de sus usuarios no fue tan rápida ni masiva como en el resto de la población.



Es posible que el mundo nunca vuelva a ser igual que en el 2019: las marcas son más digitales que nunca, el contacto es cada vez menor y el comercio electrónico llegó para quedarse.

Los pequeños maestros de obra y trabajadores independientes de la construcción no suelen disponer de recursos para contratar planes de datos amplios o celulares de gamas altas que les permitan navegar por internet para encontrar las soluciones que requieren. 

A pensar en el futuro

El mundo actual ya no es igual que en el 2019 y es posible que nunca lo vuelva a ser. Las marcas son más digitales que nunca, el contacto es cada vez menor y el comercio electrónico llegó para quedarse. 

Parte de este desarrollo nos permitió mantener una economía relativamente estable como país, generar nuevos puestos de trabajo y más oportunidades para los jóvenes. Ello nos acercó a los niveles de países más desarrollados, pero no podemos asumir que esta es la solución a todos nuestros problemas. 

Pese a estos cambios, no podemos dejar de lado a los consumidores que no tienen acceso a internet, que no usan celulares con planes de datos elevados, o que solo se comunican vía llamadas telefónicas y mensajes de texto. 

Esta es una situación que no necesariamente cambiará en un futuro tan próximo, ya que el segmento de maestros de construcción se compone, sobre todo, de hombres entre los 40 y 65 años. La migración de este grupo hacia un mundo digital no es tan sencilla. 

Las marcas deben enfocarse en desarrollar estrategias inclusivas, que permitan la coexistencia del mundo físico y el digital. No es recomendable volcar todos los planes y presupuesto en campañas digitales, ya que lo único que se logra es olvidar a ese gran segmento de usuarios que aún no puede migrar al mundo online, o que no se sienten cómodos con dejar en el pasado el contacto físico en su día a día. 

Es necesario encontrar un equilibrio entre la digitalización y las acciones físicas, entre las nuevas generaciones y las antiguas, y entre las ciudades principales y el interior del país, ya que no todos somos tan digitales como pensamos. ¿Qué acciones podrían tomarse para lograr este equilibrio? Déjanos tu opinión.

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