Responsabilidad social corporativa en la propuesta de valor para el cliente pospandemia

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Ante los cambios en las exigencias del cliente durante la pandemia de la COVID-19, las empresas deben replantear sus estrategias de responsabilidad social corporativa y sus propuestas de valor para alinearlas a este nuevo escenario.

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No cabe duda de que la crisis sanitaria ha traído consigo desafíos importantes a nivel organizacional e individual. En el ámbito organizacional, las empresas tuvieron que adaptarse con rapidez a un entorno cambiante para seguir operando. En muchos casos, esto significó realizar altos niveles de inversión para cubrir imprevistos y reasignar el presupuesto para priorizar las áreas funcionales. 

A su vez, fue necesario prestar mayor atención al día a día, por lo que descuidaron objetivos organizacionales de largo plazo. En este escenario, la responsabilidad social corporativa (RSC) pasó a segundo plano y se desaprovechó su potencial para reforzar la propuesta de valor de las empresas.

A nivel individual, la crisis sanitaria también promovió la reconfiguración de los intereses y las demandas sociales de los consumidores, lo que finalmente influyó en sus actitudes y comportamientos hacia las empresas y sus productos. Por ello, ahora que nos hallamos en una fase de recuperación económica, es necesario prestar más atención a estas nuevas tendencias y explorar formas de incorporarlas dentro de nuestras estrategias de RSC, de cara a ofrecer una propuesta de valor más integral. 

En esta línea, diversos expertos sugieren la existencia de cinco grandes tendencias del consumidor que, en la actualidad, afectan su relación con las empresas en el marco de la RSC. 

Mayor interés por la comunidad 

La pandemia visibilizó la debilidad de los Gobiernos para atender las necesidades de su población en situaciones de crisis. También se vio resquebrajada la capacidad de muchas familias para acceder a bienes y servicios de primera necesidad. Ello provocó preocupaciones de carácter más socioeconómico, como la salud, el desempleo y la pobreza, que ganaron prioridad frente a los asuntos medioambientales. 



Durante los periodos de cuarentena, el consumidor tuvo tiempo de replantear sus prioridades y su rol dentro de la sociedad.

En este nuevo escenario, los consumidores esperan que las empresas participen de manera más activa en el desarrollo de las comunidades donde operan. Asimismo, se valora cada vez más el desarrollo de un trabajo articulado entre el empresariado y otros sectores de la sociedad.

Mayor preocupación por la fuerza laboral

Durante la pandemia, las empresas tomaron diferentes medidas para reducir sus costos y mantenerse a flote, entre ellas el despido y el recorte de beneficios a sus trabajadores. De igual modo, se visibilizaron casos de negocios que hicieron un gran esfuerzo por mantener el vínculo laboral con sus dependientes.

Estas experiencias promovieron que los consumidores presten más atención al trato que otorgan las empresas a su fuerza laboral, así como la preocupación por el bienestar de este sector.

Mayor sinceridad y transparencia

La crisis sanitaria enfrentó al consumidor a una situación de alto desconocimiento y desinformación. Al respecto, surgieron muchos datos alrededor de la COVID-19 que finalmente fueron desmentidos, como la efectividad de diversos productos para prevenir el contagio. Ante ello, el consumidor se volvió más ávido de información para tomar sus decisiones y enfrentar la pandemia, más crítico hacia las fuentes de información y más severo en castigar la mentira. 

Ante esta experiencia, hoy se demanda más que nunca una mayor honestidad por parte de las empresas sobre el contenido de sus productos y beneficios reales a corto y largo plazo, así como el impacto de sus cadenas de abastecimiento, producción y comercialización en la sociedad.

Apoyo a la pequeña empresa

Los periodos de cuarentena golpearon con fuerza al sector empresarial, en especial a los negocios locales. Asimismo, el incremento del desempleo fomentó el desarrollo de pequeños emprendimientos de subsistencia. Esto ocasionó que los consumidores sean cada vez más conscientes del rol clave que cumple el sector empresarial en la economía. 

Ahora los consumidores valoran cómo las medianas y grandes empresas involucran en su cadena de abastecimiento y comercialización a pequeños negocios, bajo condiciones favorables para ambas partes. La implementación de políticas enmarcadas en el comercio justo se alinea a la perfección con esta tendencia.

Apoyo para alcanzar una vida equilibrada

Durante los periodos de cuarentena, el consumidor tuvo tiempo de replantear sus prioridades y su rol dentro de la sociedad. Ahora busca mantener un estilo de vida más pleno, que logre un equilibrio entre su bienestar físico y mental, individual y colectivo, inmediato y futuro, alejándose de lujos e indulgencias. En ese sentido, los consumidores están dispuestos a vincularse de forma más estrecha con aquellos negocios que los ayuden a cumplir con este fin.

No cabe duda de que el consumir presenta nuevas exigencias sociales al sector empresarial, luego de haber pasado por el periodo más crítico de la pandemia. Es momento de preguntarnos si nuestras estrategias de RSC y propuestas de valor toman en consideración estas tendencias o es necesario plantear algún cambio sobre ellas. ¿Qué otros cambios en el consumidor has notado? Cuéntanos tu experiencia.

Referencias:

Euromonitor. (2021). Top 10 Global Consumer Trends. 

Forbes. (2021). 10 CSR Trends to Watch in 2021. 

Clarkston Consulting. (2020). Corporate Social Responsibility Trends to Note in 2020. 

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