Amor Fati. Crea una vida que puedas amar

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Se acaba el 2011 y surge la pregunta, ¿qué nos ha dejado este año? ¿Nada más que ser un año mayores? ¿Más bienes materiales? ¿Haber hecho miles de cosas? Tal vez la pregunta correcta no sea ¿qué nos ha dejado este año? sino más bien, ¿el 2011, ha sido memorable en mi vida?

Cualquier cosa que hayamos hecho, si es que el 2011 nos deja la sensación de que bien vale la pena vivir la vida, es más, de que "amamos nuestra vida", entonces posiblemente haya sido un estupendo año.

Nietzsche (en Así habló Zaratustra) imaginó un anciano sabio que luego de llegar a la plenitud de su sabiduría decide compartir lo que ha aprendido.  Y revela que "el más poderoso de los pensamientos" es el llamado concepto del "eterno retorno".

Te pido que el siguiente párrafo lo leas al menos dos veces seguidas, ¿sí?

Imagina que tu vida, dure lo que vaya a durar, con cada experiencia vivida, con cada alegría gozada, con cada dolor que te ha apesadumbrado, con los muchos instantes que has aprovechado, con todas las oportunidades que dejaste pasar, con todos tus mismos pensamientos, sentimientos e ideas; esa vida tuya, cuando llegue a su fin, será sólo para que vuelvas a nacer y vivir lo mismo, de la misma manera, una y otra vez, muriendo, naciendo de nuevo, viviendo lo mismo una y otra vez, por siempre, de la manera en que la estás viviendo hoy mismo.

Esta idea de vivir la vida de manera idéntica, una y otra vez por siempre, es el concepto del eterno retorno, que puede ser muy poderoso si nos lleva a mirar nuestra propia vida. El final de algo nos suele generar una pequeña crisis interna que nos hace proclives a la reflexión: cuando terminamos una relación de amor, cuando terminamos la universidad o un postgrado, cuando terminamos en un trabajo, cuando termina la vida de alguien muy querido. Cuando cumplimos un año más. Cuando termina un año.

Irvin Yalom, psiquiatra psicoterapeuta, profesor emérito de Stanford, dice que las palabras más tristes que existen son: "Pudo ser" y no fue. ¿Cuántos "pudo ser" nos deja el 2011? ¿Qué hemos querido hacer de nosotros y no hemos hecho? La realidad siempre será el mejor pretexto en contra de nuestros sueños y aspiraciones: no estudio porque no tengo plata, no viajo porque no tengo tiempo, no salgo porque estoy muy cansado, no leo porque a las justas tengo tiempo para dormir, no duermo porque tengo demasiadas responsabilidades.

Los "pudo ser" que acumulamos en nuestras vidas pueden llegar a ser asfixiantes cuando hacen parecer nuestra vida sacrificada e incomprendida, con menos oportunidades. Cuantas más cosas dejemos fuera, más pequeña, corta y carente de vitalidad puede parecer nuestra existencia.

Felizmente para nosotros, a partir de ahora, podemos hacer cosas para evitar que nuevos "pudo ser" broten en el futuro. Este artículo -como lo pensó Yalom- debiera propiciar la reflexión como herramienta para ponernos en acción, evitando nuevos "pudo ser" que se queden en eso, en sueños que nunca despierten.

Volviendo al fin de año, tal vez las preguntas correctas serían: ¿cómo puedes vivir sin generar nuevos motivos de arrepentimiento? y ¿qué debes hacer para renovar tu vida?

Posiblemente conozcamos gente (tal vez nosotros mismos) muy concentrada en lo externo, en lo visible, preocupada por acumular posesiones o por lo que opinen los demás. Tal vez tanto que pierden el sentido del ser de su vida. Schopenhauer ("Un año con Schopenhauer", Irvin Yalom) dice que cuando uno le hace una pregunta a este tipo de personas, éstas buscan la respuesta fuera y no dentro de sí mismos. 

Pensar en esto quizás nos ayude a pasar de lo superficial a lo profundo: ni la riqueza, ni los bienes materiales, ni la jerarquía social, ni la buena reputación traen la felicidad. Repasemos los tres fundamentos del pensamiento del filósofo.

¿Qué tenemos? Los bienes materiales son fuego fatuo, la acumulación de riqueza y bienes es interminable e insatisfactoria. La riqueza es como el agua de mar, cuanto más bebemos, más sed tenemos. Muchos no poseemos bienes: ellos nos poseen a nosotros.

¿Qué representamos para los demás? La reputación es tan evanescente como la riqueza material. La mitad de nuestras preocupaciones y ansiedades nacen de nuestra preocupación por la opinión de los demás. La opinión de otros es un fantasma que puede cambiar de un momento a otro (¿recuerdas algún reciente "te me caíste"?). Las opiniones penden de un hilo y nos hacen esclavos de lo que piensan otros, o peor aún, de lo que parece ser que piensan, porque no tenemos modo de saber qué piensan en realidad.

¿Qué somos? Lo que somos es lo único que importa. Una buena conciencia significa más que una buena reputación. Nuestros principales objetivos deben ser la buena salud y la riqueza intelectual, lo que lleva a una permanente generación de nuevas ideas, a vivir, a gozar de la independencia, de una vida moralmente bien llevada. La tranquilidad interna se da con el descubrimiento de que lo que nos perturba no son las cosas que pasan, sino la forma en que las interpretamos.

¿Has escuchado hablar del Coaching? ¿Y del Coaching Ontológico? Heidegger, filósofo del siglo XX, propuso dos modos de vivir: el vivir de modo cotidiano y el vivir de modo ontológico. En el modo cotidiano uno está completamente absorbido por lo que le rodea y se alimenta de lo que viene de fuera. Nuevamente la diferencia de perspectiva en buscar la felicidad por una de las tres vías, Tener, Hacer o Ser, hace la diferencia entre lo cotidiano y lo ontológico.

En el modo ontológico de vivir, uno está más consciente de la vida, de la mortalidad y no espera que la vida sea un constante subir y subir (como optimistamente se suele pensar entre los 20 y 40 años de edad). Así uno está más dispuesto a hacer cambios significativos, a construir una vida de compromiso, de conexión con otros, con sentido y buscando la realización. Uno se apropia del poder de escoger no hacer las cosas que realmente prefiere no hacer y privilegia aquello que alimenta el Ser, frente al Hacer y al Tener.

No te distraigas, dice Yalom, disfruta de un nuevo despertar, el 2012. Aprovéchalo, saborea las dulzuras y amargores que traiga, toma decisiones y actúa para evitar nuevos "pudo ser". Amor Fati. Crea un destino que puedas amar: pensamientos, sentimientos, ideas, actos.

Lo que más me alegra de este post es haberlo escrito frente al océano, en horas de una hermosa tarde, como no lo había hecho los 351 días previos de este año que se va. Espero que lo disfruten tanto como yo haberlo escrito.



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