Redes sociales especializadas: nuestro granito de arroz a la cocina peruana

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La cocina, arma social. Acurio y Adrià están haciendo mucho, muchísimo con el extraordinario documental Perú Sabe. Imposible no enjugar una lágrima al verlo. ¿Qué podemos hacer para que esta arma social sea al futuro eje socio-económico del país? Usar otra arma social: las redes especializadas.

De los 8.6 millones de peruanos que utilizan Facebook, miles de miles toman diariamente fotos al delicioso plato de comida peruana que tienen al frente momentos antes de apurarlo. Lástima que Colombia nos duplique en usuarios de Facebook y que Brasil nos quintuplique. Por difusión, en Facebook perdemos.

Por otro lado, es muy cierto que la comida peruana está avanzando notablemente en su camino al éxito. Y a pesar que dista aún miríadas de kilómetros para ser la mejor del mundo, su actitud de postulante calificado para ello es una estrategia que funciona. 

La misma estrategia del nuevo alumno de una clase de primaria que en su camino de hacerse respetar pelea con el más bravucón de la clase: a sabiendas que va a perder, pelea con él porque sabe que después del enfrentamiento va a quedar muy bien posicionado. Eso está pasando con la cocina peruana, apunta alto.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, desde nuestra posición en el llano? Seguir cargando nuestras fotos en Facebook, pero a partir de ahora, a través de redes sociales internacionales especializadas en fotos y recetas culinarias como FoodSpotting, Foodily, Fiddme, GroupRecipe, PetitChef, Yumalicious, Gastrofotonomia, Love Food! o la versión beta de Foodie. Casi todas ellas tienen apps que se bajan gratuitamente en Smartphone con Android o iOS.

¿Apostarías a que la foto de abajo es de un riquísimo ceviche? ¿Con parchita? Mejor dicho, con maracuyá, que es tan peruano como la chirimoya. ¿Y con popcorn?

¿Y que esta foto es de un ceviche con helado, palta y zanahoria?

Bueno, aunque se presume que el ceviche nació en Perú, hoy es un plato común en todos los países latinos de la costa del pacífico. Entonces bien puede encontrarse un ceviche de conchas negras en Costa Rica, aunque ellos lo llamen ceviche de chucheca. En el mundo, la gente se hará una imagen mental de cómo luce y cómo sabe, por lo que vea en las redes sociales.

Es allí donde tenemos la tarea masiva y común. Las reglas del mercado dictan que no son necesariamente los mejores productos los más exitosos, sino los que han sabido posicionarse, los que han conseguido sonar a través del boca a boca (Word of Mouth). 

Las redes sociales son el medio ideal para lograr el valioso word-of-mouth, aunque, dado que los contactos son virtuales, bien podría llamarse word-of-mouse. FoodSpotting o muchas de las redes especializadas, te permiten navegar por cientos de fotos, hasta que encuentras algo que te gusta. Entonces das el siguiente paso: ¿dónde lo puedo comer y qué tal será? Las redes te dicen en qué restaurante conseguirlo, cuál tiene la mejor calificación en ese plato y qué alternativas tienes cerca. 

¿Y en cuanto a blogs sobre comida peruana? Allí también tenemos una tarea pendiente. Hay pocos. Y los pocos que existen, pareciera que mueren de inanición (¡terrible contradicción tratándose de comida!), sus últimos posts no son recientes, tienen que hablar de otros temas para matizar y apenas llegan a un millar de seguidores. Parece que la moda y la ropa tienen mejor suerte virtual en el Perú.

Siguiendo con los temas pendientes, cierro con uno donde hay mucho por aprender: reconocer los ingredientes-componentes de los platos de comida. Hace poco estuvimos en un restaurante español en Nueva York, invitados por mis primos hermanos que nacieron allá.

Me quedé sorprendido por su gran capacidad de descomponer los ingredientes y reconocerlos en cada plato que apurábamos: hebras de enebro, hojas de albahaca, curry de calabaza, pimienta negra, queso de cabra, vino late harvest, en fin, su diversión y pasión era reconocer los sabores que configuraban el sabor del plato. Nosotros sencillamente sentíamos riquísimo el plato, suave y sabrosa la carne.

Otra recomendación importante es el cuidado que tengamos al tomar la foto. Fotografiar platos de comida es un desafío mayor: cuidar las sombras que quitan vida, que la carne no se vea seca, que las verduras no se vean muertas, que las emulsiones no se vean como una nata fría.

Y hay platos que no deben fotografiarse sino es en ambientes profesionales: las lasañas que chorrean o ciertos guisos criollos que a la vista de una mala foto pueden parecer un sancochado vomitivo de colores y formas que no honran su sabor y valía. Recordemos que la única parte sensorial a la que podemos apelar en las redes es la vista. Nada podemos hacer con el segundo y tercer tiempo en que se disfruta la comida: olfato y gusto.

Finalmente, recordemos una ley de la economía tradicional: un cliente satisfecho se lo cuenta a 3 amigos, un cliente insatisfecho lo cuenta a 10. Ya no más: ¡es mucho más grave! Hace quince años, Jeff Bezos, el talentoso fundador de Amazon dijo que un cliente insatisfecho se lo contaba a 6,000 amigos (en realidad a sus amigos y a los amigos de sus amigos; y a los amigos de los amigos de los amigos). Be ware!

Otra importante ley, más vigente que nunca para aquellos que trabajan el sector de hospitalidad (HORECA), es que estamos en una economía experiencial. No compramos productos ni servicios, sino experiencias. Un buen plato de comida peruana debe ir acompañado de un estupendo servicio. Hace un par de noches estuve en el Mayta. La comida, espectacular como siempre (conchitas a la parrilla con mantequilla de sillau y cidra, arroz con pato y conchas, cabrito lechal con 36 horas de cocción). 

Lástima que entre la primera vez (de cuatro) que pedimos la cuenta y el momento que nos la trajeron a la mesa, por lo menos transcurrieron 40 minutos (yo lo sentí como una hora). Este pequeño gran problema es equivalente a encontrar un pelo en la sopa. Seguramente el mozo y el maitre tendrán mil razones ("es que....", el terrible mal de la "esquezofrenia") con las cuales justifiquen esta letal demora, pero las explicaciones no ayudan en nada, ¿cierto?

Volviendo a lo que nos toca hacer a cada uno de nosotros, es darle la mano a la extraordinaria comida peruana y fomentar el word-of-mouse con el cuidado que corresponde tratar una delicada joya: cada detalle cuenta.

Recordemos lo que dice Martin Lindstrom: "estoy convencido de que la herramienta más poderosa del marketing es la persuasión persona-a-persona". Más que la televisión, más que cualquier millonaria campaña de marketing. Ah! y no olviden TripAdvisor; casi todo turista que llega al Perú, primero revisa TripAdvisor. El futuro empieza aquí, Perú Sabe lo dice.

Y usted, ¿está usando alguna red especializada para difundir nuestra gastronomía? Cuéntenos su experencia. ¿O de qué otra forma se podría aprovechar las redes sociales?



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