Una cuestión de calidad más que de cantidad

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Cuando una empresa realiza un proyecto de responsabilidad social se toma mayor importancia por el dato numérico, por la cantidad, por el dinero. Lo importante es la capacidad para la gestión y el compromiso que aportan las empresas privadas con las comunidades donde trabajan.

Recientemente estuve en Arequipa, en la presentación del Centro de Servicios Económicos, constituido como parte del Proyecto de Reducción y Alivio a la Pobreza (PRA) impulsado por USAID Perú y con el apoyo de la Compañía de Minas Buenaventura. Este proyecto tiene como objetivo apoyar a los pobladores de las partes altas de la región Arequipa, que son los más pobres de la zona. Ellos son principalmente agricultores y productores de fibra de alpaca y vicuña.

En dicha reunión los amigos periodistas, en la sana intención de encontrar una cifra o un dato con el cual se pueda "levantar" la noticia, no dejaron de preguntar -como suelen hacerlo en forma constante- por temas de carácter cuantitativo. ¿A cuánto ascienden las inversiones del proyecto? ¿Cuánto aportará Buenaventura? ¿Cuánto será el monto de los impuestos que pagará este año?
Creo que al tener este sesgo por el dato numérico, por la cantidad, por el dinero, en el fondo se desmerece el compromiso que tienen las empresas privadas con las comunidades donde trabajan.

Por ejemplo, parte del trabajo desarrollado por el proyecto es la identificación de mercados para que los productores y artesanos vendan sus productos en el país e incluso puedan exportarlos. Y esto no sería posible sin una capacidad de gestión y sin el compromiso que aportan la empresa privada y USAID. Estos son factores cualitativos de primer orden para el desarrollo de la actividad empresarial.

Y aquí destaco la capacidad de gestión empresarial porque en este aspecto el Estado se ha vuelto paquidermo. Y no es que los funcionarios públicos sean malos. Lo que sucede es que hay problema serio de gestión. Ciertamente, aquí hay una reforma por hacer. Pero otra reforma que se debe hacer es una de carácter mental  mediante la cual se reconozca la capacidad de gestión que tiene la empresa y que con ello contribuye con la sociedad. Esto es más importante difundir que el dato acerca de cuánta plata invertirá en tal o cual proyecto.

Al destacar el cuánto, el problema es que le dan al común de los mortales un mensaje equivocado. Porque al final se ve al ejecutivo de una empresa privada como a un contador de billetes. Y contar billetes no es la actividad esencial de una empresa. Lo que hacemos es preocuparnos porque las cosas funcionen, que la gente tenga un buen ambiente de trabajo, que haya capacidad para gestionar. Y eso se aplica tanto para la actividad económica que una empresa realiza como para la actividad de responsabilidad social.

No importa tanto a cuánto asciende una inversión en responsabilidad social, sino que las empresas lo hagan y que sus ejecutivos le dediquen su tiempo, su capacidad de gestión. El dinero por sí solo no genera satisfacción alguna.

Un ejemplo del que en Buenaventura nos enorgullecemos de participar es el de Tecsup Trujillo, una iniciativa privada donde la organización Hochschild principalmente le dedica tiempo, capacidad de gestión y atrae en esta labor a otras empresas. Eso no se podría hacer si no hubiera alguien con liderazgo, con convicción y con compromiso con una organización como es Tecsup. Fuimos a visitar Laredo, donde se dice que Manuelita ha invertido mucho dinero, pero más importante que eso es que ha invertido en capital humano, ha traído técnicos de primer nivel, así como tecnología y especies desarrolladas de caña de azúcar que permiten una mayor producción.

Insisto: la capacidad de gestión es fundamental para que las cosas funcionen. ¿Por qué las regiones no invierten adecuadamente todo el canon que se genera? La respuesta es: por falta de capacidad de gestión. El Perú necesita promover más capacidades y especialmente en las regiones porque la concentración y el centralismo también tienen que ver con capacidades. Hay mucho más capacidades en Lima que en provincias.



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