¿Qué hacer con el precio del gas?

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Luego de cinco meses de estudio, las autoridades de Petroperú han anunciado un programa a iniciarse en febrero en el que el precio se reduciría de S/. 35 o S/. 36, costo actual de un balón de 10 kgs., a S/. 30.

Durante la campaña electoral adelanté la dificultad que enfrentaría el gobierno una vez instalado para cumplir su promesa de reducir el precio del balón de GLP a S/. 12. En otra nota indiqué que si el objetivo es beneficiar a los más pobres esto no se logrará a través de un subsidio importante e indiscriminado que beneficiará principalmente a aquellos que no necesitan subsidios del Estado. 

Petroperú, para cumplir lo anunciado, comprará cantidades adicionales de GLP a Pluspetrol (se adelanta que sería el 40% de la producción nacional) y se venderá en las estaciones de servicio de la empresa estatal, de la cadena Pecsa y otras. Vía aumento del volumen comercializado se reducirán los costos de distribución y se mejorará la eficiencia con un menor precio al público.

Deseando toda suerte de éxitos en el emprendimiento ya que el propósito resulta loable, podemos adelantar algunas dificultades en su implementación. Reconociendo de partida la existencia de demasiados eslabones en la cadena de comercialización que encarece el precio final, debemos reconocer que no será fácil cambiar los hábitos de los consumidores en particular del ama de casa. 

En primer lugar, la venta de GLP en estaciones de servicio no es novedosa y no ha dado el resultado esperado en cuanto a ventas y calidad de servicio. El ama de casa no retira la válvula del balón vacío, toma su vehículo y va al grifo a comprar uno lleno para luego instalarlo. 

Primero porque tiene cierto temor en manipular la válvula tanto para retirar el balón usado como para instalar el nuevo; segundo porque lo más probable es que ni ella ni su esposo cuenten con movilidad propia; y tercero porque manipular un balón de 1 kg. vacío y 11 kg. lleno no es algo fácil ni agradable. 

Por otro lado, una consumidora entrevistada en los diarios indicaba que buena parte del ahorro que ofrece esta modalidad se perdería si hay que tomar una movilidad para traer el balón nuevo, con el perjuicio adicional de la instalación a su  cargo y no de una persona entrenada como sucede hoy. 

Además, tampoco creo que exista interés de parte de los propietarios de estaciones de servicio de vender GLP en las mismas instalaciones que venden otros combustibles debido a las medidas de seguridad que se exige para el almacenaje y expendio de gas. 

Como se mencionó antes, los grifos que ofrecen balones de GLP nos pueden facilitar la estadística de sus ventas y comprobaremos que el cliente promedio llama a la empresa de su elección y son pocos los que varían su hábito de compra tomando en cuenta la información de precios que facilita Osinergmin.

¿Ahora qué hacemos? En primer lugar, reconocer que fue un error haber ofrecido reducir el precio del balón a S/. 12. También reconocer que cuando se dijo que vía la masificación del gas natural el equivalente en energía de un balón se podría bajar a un precio parecido al mencionado durante la campaña, se omitió un pequeño detalle: el monto y origen de la inversión requerida para acercar el gas natural a las poblaciones más pobres. 

Además, sería bueno que -como se ha hecho en otros programas del gobierno- se focalice a la población que se quiere beneficiar y organizar primero un "piloto". Como se dijo en la primera nota sobre el tema, si se pretende subsidiar a todos los consumidores la cifra resultará difícil de incluir en el presupuesto público.

Lamentablemente, se hizo una oferta electoral sin una evaluación mínima de su factibilidad. Pruebas al canto: el marco legal vigente establece que los precios de los combustibles se fijan por oferta y demanda y encima existe un Fondo de Compensación de los Precios de los Combustibles para amortiguar los cambios bruscos en el mercado interno. Por otro lado, el GLP es un combustible que se cotiza en el mercado internacional, donde los precios pueden subir o bajar sin que el gobierno pueda hacer nada al respecto salvo aumentar el monto del subsidio.

Finalmente, este encargo, lejos de fortalecer a Petroperú -como se anunció-, lo debilita. En lugar de orientar a Petroperú hacia actividades que la fortalezcan y le permitan mejorar su rentabilidad como es participar como socio en actividades de exploración y explotación con empresas privadas, lo que está alineado con los anuncios del gobierno en materia energética, le encargamos la "misión imposible" de reducir el precio del GLP desarrollando un gran esfuerzo comercial para obtener resultados que por lo mencionado anteriormente podrían ser muy pobres. Ojalá nos equivoquemos.

¿Considera usted, como sostiene Jaime Quijandría, que la forma como el gobierno se propone reducir el precio del gas debilitará a Petroperú?



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