2050 el año de la transformación moral del país

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¿Es posible superar la actual crisis judicial que enfrenta el Perú? De ser así, ¿qué medidas se necesitan para transformar el actual escenario plagado de corrupción?

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"Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella" Joan Baez

Hoy, 28 de julio del 2050, todos los peruanos nos encontramos muy orgullosos porque el Presidente de la Corta Suprema del Poder Judicial ha sido enviado a Berlín, la sede principal de Transparencia Internacional, para recibir el premio anticorrupción y dar el discurso de orden en la ceremonia. Allí, explicará cómo en 30 años se logró erradicar la corrupción del Poder Judicial. Este acontecimiento coincide con el aniversario patrio del país y tanto los edificios públicos como los hogares de millones de peruanos lucen embanderados. Todos observan atentos el desarrollo de la ceremonia vía online. Algunos lo hacen desde sus celulares, computadoras, y en los colegios, los niños son testigos de la premiación desde las pizarras holográficas instaladas en sus salones.

Con un traje impecable, y algo nervioso, el Presidente de la Corte Suprema del Poder Judicial  sube al estrado y sonríe a la multitud que lo observa desde cientos de monitores que transmiten su imagen al mundo. Su discurso inicia con una historia ocurrida hace 32 años y que marcó su vida para siempre. Fue a mediados de 2018, veía televisión en la sala de su casa junto a su padre, un juez de paz de una pequeña provincia de la sierra peruana, y su madre, una directora de un colegio fiscal. El entonces presidente de la República declaraba que ante los graves hechos de corrupción descubiertos en las máximas autoridades del Poder Judicial, este sería reestructurado.

Visiblemente emocionado por lo que recordaba, el Presidente del Poder Judicial, continuó su narración. Al escuchar la noticia, con apenas diez años, empezó a llorar. Pensaba que su padre se quedaría sin trabajo, pero ante su sorpresa, este lo abrazó, y con una sonrisa, le dijo que todo sería mejor de ahora en adelante. Su madre se unió al abrazo familiar y le susurró al oído que algún día sería él quien tendría la responsabilidad de impartir justicia tal y como su padre lo hacía. Desde niño, ya soñaba con ser juez y contribuir a mejorar la sociedad.

Decisiones valientes y cambios drásticos

Recordó además cómo a partir de esa fecha se tomaron decisiones valientes que implicaron cambios drásticos. Se decidió apostar a futuro y dedicar un presupuesto especial para una campaña de cambio de valores a nivel nacional. Este programa ambicioso incluía una inversión importante en educación de los niños de nivel primario y secundario.



Se trabajó también junto a los padres, un refuerzo en valores para que pudieran apoyar a sus hijos en las asignaciones y conferencias organizadas por los colegios. Los medios de comunicación, como la televisión, y la radio, también participaron en las campañas de valores con anuncios que se transmitieron en todo el Perú. En estos programas  se resaltaba la importancia de la honestidad y figuras conocidas apoyaban con su presencia.

Lo más interesante, resaltó, fueron las campañas que inundaron las redes sociales y que fueron organizadas por la sociedad civil. Conocidos blogueros, así como referentes juveniles de canales de YouTube se unieron a la iniciativa y virilizaron las campañas.

Los nuevos héroes civiles empezaron a surgir. Cada acto de honestidad fue resaltado, desde el más simple como no tirar basura en las calles, hasta otros que demandaban más compromiso, como no pasarse la luz roja o intentar sobornar a un policía de tránsito.

Las empresas privadas también hicieron su parte al crear premios de reconcomiendo a la honestidad, ética e impacto social de las instituciones y de las personas. Para esto, se destinaron generosos aportes. Los políticos hicieron su parte y priorizaron la educación y las campañas de valores en el presupuesto nacional a pesar de que éstas no reditarían a corto plazo para ellos, sino que fueron apuestas a futuro.

El Presidente de la Corte Suprema del Poder Judicial culminó su discurso agradeciendo a todos los ciudadanos que trabajaron por hacer del Perú un país más honesto y justo. La multitud aplaudió acaloradamente. De pronto, una alarma de celular suena. Me levanto de la cama todavía medio adormilado, no estamos en el 2050 sino en el 2018 y son las 6:00 de la mañana. Es hora de empezar otro día. Tomo mi celular, reviso Twitter, y me entero que un conocido político acaba de renunciar al verse inmiscuido en un escándalo de tráfico de influencias con autoridades judiciales. Cierro los ojos por un momento y recuerdo aquel discurso tan esperanzador y me digo, "solo fue un sueño".

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