El nuevo Congreso y los sentimientos que atormentan a los peruanos

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¿Qué nos mueve a los peruanos al momento de votar? ¿Qué hay detrás los últimos resultados electorales? A continuación, un análisis que busca desentrañar lo ocurrido el 26 de enero pasado.

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Fuente: Andina

Las elecciones congresales han pasado, pero todavía nos estamos reponiendo de los resultados sorpresivos. Tres partidos no tradicionales lograron encumbrarse entre los preferidos por los electores, y los analistas políticos han intentado interpretar las razones de esas preferencias. Entre ellas figura el centralismo limeño que se olvida del resto del Perú, esta idea fue rebatida por casos como los del Frepap y Podemos Perú, que obtuvieron la mayor cantidad de votos en Lima. En el caso de Unión por el Perú, mucha de su fuerza electoral se encuentra en el sur del país, en ciudades como Arequipa, Ayacucho, Puno y Tacna.

Otro de los argumentos que se aluden es que la clase política tradicional que nos representó en el Congreso ha perdido credibilidad y confianza del electorado, lo que explicaría una reducción significativa de los representantes de Fuerza Popular, la prácticamente desaparición del APRA como fuerza representativa, y la caída del PPC.

Es verdad que ha existido una alta fragmentación, ningún partido ha logrado un porcentaje que lo sitúe claramente como el gran preferido de los votantes. Acción Popular, el partido con la mayor cantidad de escaños en estas elecciones, logró alrededor de 10 % de votos válidos (25 congresistas) frente al 36 % que obtuvo Fuerza Popular (73 congresistas) en las elecciones de 2016.

¿Razón o emoción?

Hay, sin embargo, una corriente de académicos a nivel mundial que consideran que el acto de votar en unas elecciones tiene un gran componente emocional, inclusive en el Perú. En un estudio realizado en 2016 por María Gracia Becerra Guillén, se demostró que las emociones tenían un rol importante en el comportamiento político del elector peruano. La investigación señalaba que la relación era más significativa cuando se trataba de candidatos para elecciones locales. Recientemente, antes de las elecciones, en una entrevista para un diario local, el psicólogo Roberto Lerner explicó cómo el acto de votar no era racional ni aquí, ni en ningún país desarrollado, si no que "tenía mucho que ver con los sentimientos de entraña, de simpatía; y luego, claro, viene el aparato racional que le da forma, le pone términos y le da explicaciones".



Sentimientos de indiferencia, apatía, rencor, frustración, pero también de esperanza por terminar con la inseguridad y la delincuencia del lugar en el que vives, son motivos que pueden definir la decisión de votar o no por algún candidato.

Como interpretando esas manifestaciones irracionales y esos sentimientos expresados en los resultados de estas elecciones me aventuro a tratar de reconstruir los sentimientos que nos atormentan a los peruanos, pero también dónde tenemos puestas nuestras esperanzas. Es una interpretación subjetiva y por lo tanto arbitraria, también salida de mis propios sentimientos de entraña, simpatía o antipatía, pero no por eso menos válida como opinión que intenta desentrañar que hay detrás de esos resultados electorales, y cuál es el mensaje que podemos extraer.

Existe una apatía general y falta de entusiasmo por la clase política peruana. Este sentimiento generó un gran nivel de ausentismo sobre todo en los distritos catalogados de clase alta y media, dónde literalmente la gente prefirió aprovechar un día en la playa que acercarse a cumplir con el deber cívico.

El Frepap ha sido catalogado como la gran sorpresa de esta elección, cuyo éxito no fue vaticinado por las empresas encuestadoras en sus pronósticos. Esta agrupación fundada por Ezequiel Ataucusi hace más de 50 años ha realizado una labor silenciosa con comunidades de las periferias de Lima, y también algunas provincias donde tuvieron buenos resultados en estas elecciones. Es verdad que tienen un plan de trabajo, pero creemos que no todos sus simpatizantes están familiarizados con él. Fue más la sensación de honestidad e identificación con los integrantes de este partido con bases religiosas lo que inclinó el voto de muchos beneficiarios de sus programas (apoyo social), y de simpatizantes espontáneos que, a pesar de no ser abiertamente de esta agrupación optaron por ellos ante la decepción de la clase política tradicional.

Por su parte, Unión por el Perú canaliza ese sentimiento de frustración que busca soluciones radicales para los problemas del país, que gran parte de la población vive en carne propia. No es casualidad que el sur del país enarbole la bandera izada por Antauro Humala, porque es él quien personifica ese hastío con la clase política y el deseo de poner mano dura y acabar de una vez con esas personas y empresas (muchas de ellas mineras) que explotan indiscriminadamente sus tierras, según el discurso que es común en las demandas en esta zona del país. Es definitivamente un sentimiento mucho más radical el canalizado por el etnocacerísmo, y por la astucia de un líder como Virgilio Acuña, que supo utilizar la figura de Antauro Humala para lograr una participación interesante de su partido en este nuevo Congreso. La izquierda, en su lucha fratricida interna parece haber perdido este bastión que antes fue suyo.

En el caso de Podemos Perú, liderado por Daniel Urresti (el congresista más votado de estas elecciones), este logró que un buen número de sus candidatos ingrese al nuevo Congreso. Urresti personifica al hombre que luchará de manera frontal contra la inseguridad ciudadana, contra la delincuencia personificada por los malhechores locales, pero también por los migrantes venezolanos, que se ha convertido para este político en los malos de la película. En el fondo es cierto que existe un nivel de delincuencia producto de los venezolanos, pero estadísticamente aún está muy lejano al de la delincuencia producida por los peruanos. Sin embargo, el masivo ingreso de ciudadanos venezolanos ha ocasionado una gran pérdida de empleos en los sectores menos calificados y más populares del país, lo que generó un caldo de cultivo de odio y violencia.

Urresti es aún un producto de la gran urbe que es Lima, pero con potencial de crecimiento a nivel nacional porque esos mismos problemas de inseguridad y pérdida de trabajo se repiten también en varias ciudades del resto del Perú. Sin duda, intentará usar su condición de congresista más votado para lograr la presidencia del Congreso, y utilizarlo como un amplificador de su mensaje con miras a las presidenciales de 2020. Lo irónico es que el mismo Urresti, que se presenta como un paladín de la lucha contra la delincuencia y la corrupción se encuentra envuelto en una investigación por asesinato, y el fundador del partido que le dio cobijo, José Luna Gálvez también está investigado por presunta corrupción. Es la máxima de la frase, el fin justifica los medios traída a la política peruana.

Sentimientos de indiferencia, apatía, rencor, frustración, pero también de esperanza por terminar con la inseguridad y la delincuencia del lugar en el que vives, son motivos que pueden definir la decisión de votar o no por algún candidato. Todos estos sentimientos a veces afloran a última hora, e inclinan tú decisión por una y otra opción, más allá de un análisis racional o un estudio detenido de las propuestas concretas.

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