Valores culturales: Cambios globales a raíz de la crisis causada por el coronavirus

user-pic

La crisis global generada por la expansión del coronavirus modificará, de manera irremediable, hábitos de interacción social de muchas sociedades del mundo.

1500x844_imagen3.jpg

Los valores culturales de las personas no solo las identifican como parte de una sociedad, sino también determinan sus conductas en la interacción social. Los niños aprenden estos valores, de manera directa, al observar e imitar los comportamientos de sus padres, mediante las lecciones en la escuela y a partir de su interacción con el entorno. 

Cambios en el comportamiento

Los valores sociales diferencian a los ciudadanos de cada país. Podemos encontrar diferencias entre los valores culturales de peruanos, chinos, griegos e italianos. Algunos países, como los de Latinoamérica, comparten valores similares por razones históricas y geográficas. Además, poseen otros que difieren del resto. 

Por naturaleza, el cambio de valores culturales es un proceso lento que puede tomar varias generaciones. Sin embargo, hay fenómenos traumáticos que pueden acelerarlo como una guerra o un desastre natural. Ahora mismo, el mundo atraviesa una crisis profunda, ocasionada por la pandemia de coronavirus que, sin duda, cambiará los valores culturales de muchos países. 

Algunas sociedades asiáticas reivindicarán los comportamientos de respeto a las normas que les permitieron afrontar la pandemia con mejores resultados. Al contrario, las sociedades muy efusivas en sus muestras de aprecio, como los países latinoamericanos, cuestionarán si sus conductas de interacción social son las más seguras.



En un futuro cercano, no sería extraño ver a un italiano saludar a sus amigos levantando la mano de lejos en vez de darles un caluroso abrazo. Recordemos que, en Italia, el virus ha sido muy agresivo y se ha cobrado la vida de miles de personas. Las medidas restrictivas tomadas por el país afectan a los adultos, pero también a los niños, quienes empezarán a adoptar nuevas costumbres de interacción social. 

En ese contexto, las empresas que pudieron adaptarse a la crisis trataron de mantener la relación con sus empleados a través del teletrabajo. En el mundo de la educación se ha producido una migración forzada hacia la educación online para evitar que los alumnos de escuelas y universidades pierdan sus clases. 

Trabajo en conjunto

En esta crisis, es indudable que las nuevas tecnologías impulsan de manera inesperada el teletrabajo y la educación online, así como la actitud de las personas a estas actividades. En los próximos años, el uso intensivo de la tecnología para el trabajo y la educación se convertirá en una característica común entre las personas de las nuevas generaciones. 

"Si alguna vez necesitábamos recordar que vivimos en un mundo interconectado, el nuevo coronavirus lo hizo evidente. Ningún país puede abordar esto solo y ninguna parte de nuestras sociedades puede ser ignorada si queremos enfrentar de manera efectiva este desafío global". Así lo indican Michelle Bachelet y Flippo Grandi, altos comisionados de la ONU para los Derechos Humanos y los Refugiados. 

Con estas palabras, ambos nos recuerdan que, hoy más que nunca, la humanidad está aprendiendo que necesita volver a los orígenes y rescatar el valor de la solidaridad y del trabajo conjunto. La conciencia de que la humanidad está primero y de que solo la colaboración permitirá superar desafíos globales formará parte de muchas culturas después de esta pandemia. 

Soporte emocional

Otro valor importante que será compartido por muchas culturas es reconocer a la familia como eje importante de la sociedad, ya que nos brinda soporte emocional y apoyo en tiempos difíciles. Las políticas de aislamiento social obligan a millones de personas en el mundo a permanecer en casa con sus familias, sus parejas y, en algunos casos, solos, pero manteniendo contacto por redes sociales con sus seres queridos. 

Según los antropólogos, uno de los ritos sociales más importantes en todas las culturas del mundo se relaciona con la forma en que las sociedades manejan el duelo y disponen de sus muertos. Hoy, en varios países, debido a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, los cadáveres de las víctimas del coronavirus son incinerados y no les permiten a los familiares darles el último adiós. 

Solo situaciones traumáticas a nivel social pueden generar cambios aceptados por las personas, pese al dolor emocional que acarrean. El día de mañana también podrían producirse algunos cambios sobre la forma de disponer los cuerpos de los muertos y aumentar la demanda y aceptación de la incineración, además de replantearse ritos tradicionales de manejo del duelo al no poder acercarse al cuerpo del familiar. 

Estamos en tiempos de cambios importantes en lo económico, político, social y cultural, entre otros ámbitos. En este contexto, es importante ser conscientes, como nos recuerda Yuval Noah Harari, que "la tormenta pasará, pero las decisiones que nosotros tomemos ahora pueden cambiar nuestras vidas en los años que vienen". ¿Qué otros hábitos consideras que cambiarán tras esta crisis? Déjanos tu opinión.

Auspicios