El poder de reinventarse en tiempos disruptivos

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La reinvención será clave para que los profesionales mantengan su competitividad en el contexto actual, sobre todo para quienes ya tienen más años de experiencia.

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"Lo más importante que debemos enseñar a los niños es cómo construir su personalidad para que puedan dar la bienvenida a los cambios futuros en lugar de resistirse a ellos". Yuval Noah Harari

La pandemia está acelerando los cambios que se preveían en la humanidad para las próximas décadas. De la misma forma como ahora nos parece natural interactuar en un ambiente híbrido, con actividades presenciales y virtuales, en poco tiempo también empezaremos a interactuar de forma más cercana con los robots y la inteligencia artificial en nuestros centros laborales y en nuestra vida diaria. Los equipos de trabajo no se limitarán a incluir personas, sino también a sistemas inteligentes, con el propósito de hacer frente a retos cada vez más complejos y cambiantes.

La pandemia ha constituido un fenómeno disruptivo para muchas organizaciones y personas, que se han visto obligadas a reinventarse para poder sobrevivir en el nuevo contexto. Los que no lograron adaptarse con rapidez a las nuevas circunstancias han desaparecido. En otras palabras, muchas empresas quebraron y millones de personas perdieron su trabajo. Esta lección nos muestra un punto de quiebre y nos invita a pensar que el cambio constante y disruptivo será la característica de este tiempo en adelante. 

Eventos naturales, como otras pandemias, el avance de la tecnología y la inteligencia artificial, así como otras circunstancias que podrían aparecer en el futuro, empujarán a cambios disruptivos en la sociedad. Esto obligará a organizaciones y personas a adaptarse constantemente para poder sobrevivir. En ese sentido, la habilidad de adaptación y reinvención se convertirá en la más importante y mejor valorada.



A nivel de educación y capacitación existen dos retos importantes. El primero está relacionado con las personas adultas que --con varios años en el mercado laboral o empresarial-- les cuesta adaptarse al cambio, pero su única oportunidad de sobrevivir en el nuevo contexto será reinventarse de manera permanente. Para personas de 40 años o más, por ejemplo, puede ser muy estresante tener que aprender nuevas habilidades y actividades de manera constante, por lo que existirá mayor demanda de capacitación para adultos.

El segundo está ligado a los niños y las generaciones futuras, para quienes se necesitará una revolución de la educación básica, que les permita adecuar su personalidad a la aceptación del cambio como algo natural en sus vidas. En esta tarea, que le compete al Estado y a la iniciativa privada, se pondrá en juego el futuro de las naciones. Es una inversión a futuro; el único camino que permitirá a personas y organizaciones reinventarse de manera constante, así como hacer frente con éxito a los tiempos disruptivos.

Nuevamente, quiero mencionar a Yuval Noah Harari, quien propone una magnífica metáfora de los retos de la educación para estos tiempos: "En el pasado, la educación construyó identidades sólidas como casas de piedra. Ahora necesitamos construirlas como tiendas de campaña, que puedas doblar y mover".

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